#OpiniónCEIBAL: ¿Maracanazo, derroche, negocio o caja de Pandora?

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El Plan Ceibal es un programa centrado en la compra y regalo de pequeñas computadoras con conexión inalámbrica cerrada, de casi 200 dólares poco potentes que se rompe mucho, duran 2,8 años. Es de hecho una compra infinita de equipos y repuestos a una sola fábrica en el mundo como mecanismo para crear competencias digitales.

Es la bandera de los tres gobiernos del FA y que a la fecha puede haber entregado casi 1,5 millones de computadoras con más de 600 millones de dólares en inversiones. El programa agrega la compra de programas de juegos, software y de aprendizaje, y se caracteriza por grandes gastos de gestión, escasa evaluación de impacto, salarios elevados y procesos administrativos poco transparentes y fuera de los mecanismos de control públicos.

La conectividad escolar no es nueva. Se inició desde 2001, a través de varios Convenios, entre la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y Antel que han desarrollado el Programa de Conectividad Educativa (PCE), por el cual Antel ha asumido la responsabilidad de suministrar acceso gratuito a Internet a todos los centros educativos de ANEP. Desde el 2007, con el Plan Ceibal que pasó a intermediar, Antel continuo el proceso e instaló más de 3.000 servicios de conectividad en las instituciones educativas. Lo particular es el regalo continuo de equipos personales con ausencia de potentes laboratorios en los centros de enseñanza o públicos

La eficacia de los equipos siempre ha estado en discusión, por su debilidad y ruptura, sistemas operativos marginales al mundo informático o pocos periféricos y conexiones. También han estado en debate los beneficios reales de los aprendizajes: en el 2013 un estudio de la UDELAR mostró que el plan tuvo un impacto nulo en las áreas de matemáticas y lectura de primaria, a partir de cotejar su uso con los resultados de las pruebas PISA.

A pesar de problemas de software, altas compras directas, alta tasa de ruptura de las computadores – que en algunos casos alcanza al 50% de las compras- el sistema gasta enormes recursos en repuestos, una vida útil promedio de 1084 días, en tanto «a caballo regalado no se le mira los dientes- la ciudadanía lo ha considerado positivo y se ha constituido en un elemento de política fundamental en la legitimación del gobierno. La ausencia de evaluaciones profundas o auditorías contables mantiene esos criterios de opinión pública. Sin embargo, no toda acción pública tiene fines puros o altruistas, sino que además de una eficiencia y eficacia, se requieren evaluaciones reales, objetivas e independientes dada la dimensión de lo que implican en gastos para el país.

En el año 2009 el Plan Ceibal, que tenía apenas tres años de iniciado, representó un costo equivalente al 5% del presupuesto total de la educación, es decir, 100 millones de dólares anuales. En el año 2013, se habían entregado ya un millón de computadoras. En el 2017, el presupuesto del Plan CEIBAL fue de 70 millones de dólares, de los cuales 26,5 millones de dólares fueron de compra de equipamientos. Los repuestos representaron más del 50% del gasto de compra de computadoras. 5,8 millones de dólares representaron el rubro de intereses y amortización de préstamos. O sea el 8%. Entre ambos, compra de equipos y amortizaciones de préstamos de los proveedores, se destina el 45% de todo el presupuesto del CEIBAL. El resto, o componen salarios y gastos, ambos elevados. Un informe del MEC a pedido del Parlamento informó en el 2017, la existencia de 453 funcionarios y 12 gerentes, que junto a 25 jefes constituyen 37 personas de confianza contratados con salarios comparativamente elevados a los de la administración pública y mucho más a los de ANEP muestran remuneraciones elevadas. Para el 2018 hay además 44 contratados muchos de los cuales revistas en otros organismos públicos. Se agrega el presupuesto de 1.4 millones de dólares de la Fundación Ceibal y también ahora el Plan Ibirapitá centrado en comprar y regalar Tablet, y que para el 2017 había entregado 171.267 tablets.

La realización de una auditoría administrativa y de procesos en toda la complejidad y el entramado del Plan Ceibal será algo que corresponderá hacer a un nuevo gobierno, para realmente evaluar cuan maracanazo, derroche, negocio, o caja de Pandora es realmente este Programa bandera gubernamental. Cabe revisar los aspectos administrativos de su funcionamiento ya que como empresa pública de derecho privado no tiene los escrutinios de los servicios públicos de control, en tanto funciona bajo la lógica comercial privada. Es un aparato sin control del Tribunal de Cuentas de la Nación que tal como lo expresa en su oficio 4794 del 2017, exclusivamente «verifica la concordancia numérica de los estados remitidos con los registros contables, constituyendo dichos estados afirmaciones de la Administración del Organismo».

Y también corresponderá una evaluación independiente realmente de su eficacia, y de la conveniencia misma de un sistema centrado dominantemente en la compra y regalo de computadores y de repuestos, con equipos que duran poco y son poco potentes.

Es un programa además que se mantiene fuera de los aparatos educativos y no ha logrado derramar beneficios sobre la totalidad de las estructuras educativas al estar limitado a la formación de la ANEP. Algo bueno sin duda hay en términos de capacidades e inversiones y tal vez pueda ser la base para desde allí impulsar la creación de una Universidad a Distancia y Virtual del Uruguay tan necesaria para cubrir demandas y alcanzar a todo el país el acceso, la capacitación contínua y la actualización de competencias creditizadas que apoye la transformación digital y la reinserción laboral ante el desempleo y el abandono escolar.

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1 comentario
  1. graciela dice
    En el resto del mundo se pone como ejemplo el Plan Ceibal.. se ve que todos están equivocados como el Gobierno del Frente Amplio.. !

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