Su primer trabajo fue pintar una callecita de La Pastora, ciudad colonial de CaracasCastellucci: “Pinto a las personas y la belleza que hay en ellas”

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David Castellucci es un artista plástico que ha vivido entre Uruguay y Venezuela, por lo que su formación artística fluctúa en ambos países. En nuestro país estudió en la UTU Pedro Figari y en Caracas en la Casa de la Cultura de Macuto y en el Museo Tessari-Rizzo.

¿Dónde y cuándo fueron sus comienzos?

Comencé de niño en Caracas. Mis padres notaron que tenía gran facilidad para dibujar y me inscribieron en la Casa de Cultura en Macuto, Venezuela. Al principio mi maestro me hizo trabajar mucho con carbonilla y no me hacía mucha gracia.

Hoy, viendo las cosas en perspectiva, creo que mi maestro fue muy inteligente porque el dibujo es la base fundamental de una buena pintura, hasta que por fin llegó el momento que tanto esperaba y me dio la posibilidad de aprender otras técnicas y usar colores. Anecdóticamente puedo mencionar que el primer trabajo que hice con óleos fue una callecita de La Pastora, una ciudad colonial en Caracas.

Me inspiré en una de esas calles pequeñas con casitas muy coloridas. Recuerdo que hice las sombras que se proyectan sobre la tierra en gris y nunca olvidaré la observación que mi maestro me hizo: “Las sombras no siempre tienen porqué ser en gris”, eso me quedó grabado a fuego. En mi adolescencia vine a Montevideo. Fui a la UTU Pedro Figari donde estudié publicidad gráfica.

Cuando terminé mi curso en la UTU, regresé a Caracas. Estudié diseño gráfico para estar más al día con las herramientas tecnológicas. En una época tuve un nexo laboral con la empresa Faber Castell, trabajaba en la parte de la línea escolar. Tienen una línea de arte profesional muy buena y contrataban artistas para dar talleres, probar los materiales, etc.

Invitaban a estudiantes de arte para que estos artistas les dieran clases. Fue ahí cuando tuve la posibilidad de aprender el manejo de los diferentes materiales. Trabajando en otro rubro que nada tiene que ver con el arte, y al movilizarme mucho por la ciudad, siempre pasaba por la puerta del Museo Tessari-Rizzo en Caracas.

Veía en la vidriera unos cuadros espectaculares y pensaba, el día que estudie pintura tengo que hacerlo aquí. Creo que todo tiene su momento mágico, ya que en otra ocasión vuelvo a pasar por el lugar, entré y encontré a Patrizia, una pintora italiana, que además era la dueña del museo. Casualmente en el momento que yo tenía tiempo para estudiar quedaba un cupo disponible y me lo dio, no lo dudó.

Para mí fue increíble. Ese fue el momento donde realmente hice “clic”. Patrizia imparte clases en su museo, es muy profesional, es muy exigente, a raíz de ese momento comenzó a marcar mi personalidad en cuanto al tema de la pintura. Supe que quería dedicarme en cuerpo y alma a esta actividad.

Sus obras están basadas en la figura humana, retratos, desnudos, etc. ¿Por qué?

Mi obra efectivamente está basada en las personas y en la belleza de las mismas. Tengo fascinación por interpretarlas, entenderlas, observarlas. Hago muchos desnudos porque eso le da cierta atemporalidad a mis obras. La ropa de alguna manera nos sitúa en un momento histórico, en un contexto geográfico y eso distrae lo que quiero transmitir.

Ante un cuerpo desnudo podemos apreciar su expresión corporal, su rostro, los sentimientos que está transmitiendo, angustia, melancolía, felicidad, etc. Me gusta mucho pintar telas, tocados, piezas de joyería. Como artista “coqueteo” con este tipo de elementos, son desafíos que me encanta realizar. Por un tiempo seguiré plasmando en mis trabajos la humanidad. No he encontrado algo que me fascine más, es mi tema por excelencia.

¿Qué quiere transmitir en sus cuadros?

Lo que quiero transmitir en mis obras no lo sé realmente, no tengo una respuesta única. Quiero que mis trabajos tengan belleza, sin dudas. Todo el mundo piensa que la belleza es algo banal, superficial, yo no lo creo así. En este mundo, a esta altura de la humanidad si hay algo que hace falta es belleza. Una imagen triste puede ser bellísima, eso es lo que intento transmitir y realmente creo que lo logro en cada una de mis obras.

¿Aproximadamente cuánto tiempo invierte en una de sus obras?

Diría que no soy un pintor muy rápido. Soy muy meticuloso, fanático de los detalles y esto requiere de mucho tiempo. La técnica que aplico, el óleo, es una pintura fantástica. Podemos lograr efectos increíbles. Cuando decidí trabajar con este material fue precisamente porque me transporta a la época de los grandes maestros de la pintura.

Cada vez que estoy manchando el lienzo de inmediato pienso que estoy haciendo lo mismo que hicieron por ej. personas de la época del Renacimiento, genios de la pintura. Usar el mismo material, el olor, la textura hace que me conecte con éstas personas que nos dejaron un legado artístico maravilloso. Tenemos que darle al público mejor arte y no más arte. Por todo lo antes mencionado diría que demoro unos 3 meses aproximadamente en terminar una obra.

¿Considera qué ser artista plástico es una profesión?

Ser artista plástico sin dudas es una profesión como cualquier otra. Una profesión digna, importante y necesaria. Se requiere de mucha preparación, mucho estudio, perfeccionamiento, práctica, actualización, etc. Si alguien quiere vivir del arte y ser reconocido debe estudiar mucho. Es una de las pocas profesiones que, difícilmente pueda ser sustituida por la tecnología.

Es una labor de todos los días. Debemos llenar el mercado con piezas de calidad, piezas con mucha belleza. Quienes estamos en esto tenemos el compromiso de educar a la gente y sacar adelante esta profesión. Hay que dejar una buena semilla para las generaciones posteriores. En este momento de bombardeo visual el arte es imprescindible.

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1 comentario
  1. Germán Supervielle dice
    jajajajajaja!

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