editorialCaso único: el PDC uruguayo

En estas horas el Partido Demócrata Cristiano (PDC) está cumpliendo 50 años de existencia. Ayer fue homenajeado por el sistema político en la Junta Departamental de Montevideo.

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Ese homenaje fue justo y vale la pena profundizar sobre ello. Por encima de resultados electorales, la democracia cristiana uruguaya es parte de las reservas doctrinarias del pensamiento nacional.

Es que la construcción ideológica de nuestro país tiene como trasfondo el pensamiento artiguista de libertad y justicia social, que apuntala al pensamiento liberal del batllismo, al nacionalismo de los blancos, al sentir solidario de los cristianos que comulgan con las ideas marxistas y anarquistas, por encima del debate sobre la cotidianeidad del cielo como escenario superior de quienes creen en el más allá.

El PDC uruguayo tiene particularidades nacionales, pero que trascienden las propias fronteras del país: es el único Partido Demócrata Cristiano del mundo que participó, desde sus orígenes, en la construcción de una fuerza política junto a los marxistas.

Actores políticos de 1971 que hoy están en vida, así como documentos de la época, nos dicen que el papel que jugaron Rodney Arismendi, secretario general del PCU, y el arquitecto Juan Pablo Terra, fundador del PDC, fue fundamental para construir el Frente Amplio que el próximo 27 de mayo tiene elecciones internas.

El trabajo por la unidad entre marxistas, liberales y cristianos, fue factor fundamental en la forja de esa herramienta que creció desde el pie, que gobierna por segunda vez consecutiva nuestro país y que lo ha puesto rumbo al futuro.

Terra fue la principal figura que los cristianos tuvieron dentro de la Unión Cívica, con la intención de arrimar el pensamiento católico a las necesidades de la gente más necesitada. Es que los problemas de la Tierra, había que resolverlos en la Tierra.

Seis años después de la ruptura con los cívicos, en el agitado 1968, en medio de las medidas autoritarias y regresivas de Jorge Pacheco Areco, Terra hizo un llamado para la creación de un frente de partidos que se opusiera a la orientación autoritarista y represiva del gobierno de la época.

Tres años después se crearía el Frente Amplio, sin ningún tipo de exclusiones. El Partido Comunista y más tarde el Partido Socialista, apoyan la creación de ese frente político, junto a otros sectores que se desprendían de los partidos tradicionales, en tanto la idea ya estaba planteada en sus propias estrategias.

El PDC, en un país laico como el nuestro, es parte sustancial de la democracia, por encima de aciertos o errores de sus distintas dirigencias. Incluso aquella que lo llevó a alejarse del FA, pero que a la vez fue la misma que construyó el retorno a la coalición de izquierda, en un acto de valentía autocrítica.

Es una fuerza política que llegó para quedarse y en todo su derecho está festejando sus 50 años de vida. Vaya a todos los demócratas cristianos nuestro respeto.

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