Se encuentra en un residencial desde hace varios añosCarmen Sevilla cumple 90 años; “ya no se reconoce” dice su hijo

Con motivo del 90 cumpleaños de la «novia de España», su hijo habla de cómo la enfermedad del olvido ha hecho mella en ella.

Carmen Sevilla, la «novia de España», cumple este viernes 90 años recluida en una residencia aquejada por el Alzheimer. Lo que antes vivía como un festejo, que solía celebrar cada año con una comida en el restaurante Zalacaín de Madrid junto a familiares y amigos, ahora lo hace aislada entre cuatro paredes.

En marzo de 2015 era ingresada en una clínica especializada en la enfermedad del olvido y desde entonces, poco se sabe de la gran actriz. Con motivo de esta fecha tan señalada, su hijo, Augusto Algueró, ha roto su silencio para hacer público cómo se encuentra su madre.

«Ya no conoce a nadie. Tampoco se conoce a ella misma. Además, físicamente es una mujer de 90 años», ha dicho Augusto Algueró sobre la «novia de España» a la revista «Semana». Y prosigue: «Ella está bien de salud, pero con lo que supone encontrarse en una fase severa del Alzheimer. Tiene una salud excepcional, con un ritmo cardiovascular perfecto, una circulación sanguínea buena, no fumaba, cuidaba su alimentación… En este sentido, su salud es muy buena».

Augusto Algueró asegura que su madre está muy cuidada en esa residencia, mucho mejor que si los suyos lo hiciesen. Acude con regularidad a verla y, los días que no puede estar con su madre, llama para conocer qué tal ha pasado el día. Sin embargo reconoce que el coronavirus les ha afectado. Todo ha cambiado con la pandemia. «Ahora con el Covid todo es más difícil. La residencia se ha blindado y las visitas son muy reducidas y en condiciones excepcionales», reconoce el hijo de Carmen Sevilla a la citada publicación.

Cuidar de su madre y ver cómo cada día pierde sus recuerdos no ha sido fácil: «Ahora me encuentro bien. Después de tantos años uno ya se hace a la idea de la situación de su madre. Ya ha pasado tiempo de esa fase en la que veías que se apreciaba el deterioro cognitivo y que iba perdiendo facultades. Eso era muy duro. Con el tiempo tu cabeza acepta la situación».

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