EL "9" Y EL ZAGUERO PASARON DE SER NECESARIOS A IMPRESCINDIBLESCambió de discurso: el clásico confirmó la necesidad de incorporar jugadores

La derrota ante Peñarol fue un baño de realidad para Nacional. Claro que nadie esperaba que el equipo del «Cacique» mostrara cosas del Ajax de los setenta en su primer partido exigente de la pretemporada, pero tampoco que fuera superado con tanta claridad por su eterno rival. El 2-0 del clásico hizo que varios integrantes del mundo tricolor revieran la postura de que «si no llega nadie, nos arreglamos con lo que tenemos». Lo visto parece anunciar a gritos que, más que una necesidad, reforzarse es imprescindible si quiere cumplir el objetivo de recuperar el cetro del fútbol uruguayo y, sobre todo, realizar una buena Copa Libertadores. Otro cantar «Estamos trabajando para que eso suceda, pero la verdad que estoy muy contento con los jugadores que tenemos. Queremos dar el salto de calidad en esas posiciones y si no lo creemos conveniente no traemos a nadie. Para completar el plantel solicitamos esas dos posiciones, pero queremos traer algo que nos aporte un plus, si no confiamos en lo que tenemos. Traer para rellenar posiciones no lo vamos a hacer», dijo Alexander Medina hace algunos días cuando se le preguntó por la prolongada espera por las caras nuevas. Su punto de vista fue compartido por más de un dirigente, entre ellos el «Puma» Rodríguez. Hoy, el panorama es otro. Traer a un zaguero sería útil, pero sumar un centrodelantero es indispensable. La soledad de Sebastián Fernández, improvisado «9» en el clásico, perdido entre los zagueros rivales, a la espera de un error del rival o dependiendo de un instante de inspiración para desnivelar (lo que hizo de a ratos gracias a su capacidad individual), lo testimonia con contundencia. En el plantel albo, Hugo Silveira es el único centrodelantero con experiencia que tiene el «Cacique». Pero, evidentemente, el entrenador no lo considera la pieza que necesita. Así lo anuncia a gritos el hecho de que, mientras busca un «9», pone a Fernández en esa posición en lugar de apostar al ex Cerro y a «Papelito» por la banda. Contrarreloj El tiempo es el principal contrincante de Nacional, que tiene hasta el 26 de enero (el viernes) para inscribir la lista de jugadores que disputarán las primeras fases de la Copa Libertadores. O sea que, si no hay novedades en las próximas horas, dos palabras que a esta altura hacen poner el grito en el cielo a los hinchas tricolores, quien sea que llegue no podrá jugar la serie con Chapecoense, desafío que eclipsa a todos los demás durante el primer semestre de 2018. De hecho, quien finalmente llegue al club seguramente se pierda el partido de ida ante los brasileros, pues, por bien que llegue físicamente, necesita días para acoplarse al plantel y empaparse de la idea futbolística del cuerpo técnico. Para quienes se preguntan el motivo de la interminable espera por las caras nuevas, Alejandro Lembo, gerente deportivo y pieza clave de las negociaciones, contó que «Es difícil traer el tipo de jugadores que pide el entrenador, porque son titulares en sus equipos. Imagínense que vienen a buscar a Polenta, ¿vamos a dejarlo ir nosotros?». El reclamo de los hinchas La derrota clásica, vaya novedad, no les pasó desapercibida a los hinchas de Nacional. Aunque no hubiera puntos en juego, nadie quería perder. Muestra de ello es el reclamo hecho por los seguidores albos en las redes sociales y en los sitios partidarios, donde casi por unanimidad criticaron duramente a la dirigencia y la gerencia deportiva por no haber podido abrochar las incorporaciones que solicitó Alexander Medina. «La sacamos regaladísima, no se dejen engañar por el 2 a 0… pudo ser catastrófico. El 9 YA!», «Lo vuelvo a decir la peor directiva que conozco en mis 28 años de socio, Enríquez solo ganaba en periodos de pases !!!» y «Una directiva que por escribir lindo en las redes sociales ,dirige unos de los cuadros mas importantes del mundo, que se yo…no tienen palabra y lamentablemente los resultados están a la vista», son algunos de los mensajes que reflejan el sentir de muchos hinchas. A la par de las críticas a la dirigencia corrió el respaldo a Medina, a quien ven como un rehén de la situación que, esperan, no derive en otro año sin títulos de importancia.

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