reestreno“Blackbird”: un tabú en el Teatro Victoria

La polémica “Blackbird”, destacada como el Mejor espectáculo en los Florencio 2011, fue reestrenada en el Teatro Victoria.

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La pieza, que marca el debut como directora de Margarita Musto, podrá verse hasta principios de febrero.

“Blackbird”, la obra ganadora del Florencio 2011 a Mejor espectáculo, está de vuelta en las tablas. Margarita Musto, su directora, habla sobre la pieza que trata un tema tabú: el abuso de menores.

La creación en un acto del escocés David Harrower se centra en el reencuentro de la joven Una (Jimena Pérez) con Ray (Levón), un hombre maduro con el que tuvo una relación cuando ella tenía doce años.

“Es una historia apasionante sobre un tema del que no se habla. Muestra de forma verosímil cómo pueden ser las cosas”, señaló a LA REPÚBLICA Musto, quien debutó como directora con esta obra.

El trabajo de Harrower, estrenado en el Festival de Edimburgo en 2005, no apunta a dar una lección de moral, sino que se centra en cómo recuerdan los protagonistas el hecho que los marcó para el resto de sus vidas. Este punto atrajo a la directora. “Vi que trataba de forma respetuosa y arrojaba luz sobre un tema que tenemos penal y moralmente resuelto. La respuesta social ya está. Es una obra que te agarra y no te suelta. Tiene una tensión inicial que no sabías por dónde viene, por qué había esa tensión emocional entre los personajes. En la página 12 se dice cuál fue el acontecimiento que los unió y a partir de ahí es como cuando un surfista agarra una ola”, acotó.

La directora contó que Una “va a buscar su historia” con Ray para “saber qué fue”. “Hay un momento en que decís: ‘¿pero frente a qué estamos: abuso de menores, una historia de amor transgresora e incorrecta?’. Te invita a reflexionar, a compartir con ellos”, planteó.

Para Musto el salto al nuevo rol no se hizo de un día para otro y tuvo mucho que ver con la insistencia de Levón. El actor y director, miembro de la Comedia Nacional, le había preguntado a la artista cuándo iba a dar el paso, pero ella no se atrevía a realizarlo porque consideraba que aún no estaba lista. Finalmente la presión la hizo ceder. “Casi me llevó de la nariz a que la dirigiera”, confesó.

La decisión no pudo ser más acertada. “Blackbird” fue estrenada a comienzos del año pasado y recibió seis nominaciones a los premios Florencio 2011. Finalmente el 8 de diciembre, en la sala Zitarrosa, se alzó con tres: Mejor espectáculo, Mejor director y Mejor escenografía (Beatriz Arteaga).

El espectáculo  estará en escena hasta el 5 de febrero en el Teatro Victoria, los jueves, viernes y sábados a las 21.30 horas y los domingos a las 20.00. Las localidades tienen un precio único de $ 200.

De “Pepita” a “Polvo nuestro”

Margarita Musto tiene casi tres décadas de trayectoria en el teatro de nuestro país, pero su histrionismo también se ha dejado ver en el cine, en películas clave para el cine uruguayo.

Trabajó con Beatriz Flores Silva en “La historia casi verdadera de Pepita la pistolera” (1993) y “Polvo nuestro que estás en los cielos” (2008). También actuó para Luis Nieto en “La memoria de Blas Quadra” (2000) y “Estrella del sur” (2002) y para Manane Rodríguez en la cinta española “Retrato de mujer con hombre al fondo” (1997).

Desde el punto de vista de la artista, el séptimo arte nacional es “muy interesante” ya que en los filmes se plantean “visiones muy personales de los autores”. “25 Watts” (2001) y “Whisky” (2004), ambas de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll; “Acné” (2008) de Federico Veiroj, “El baño del Papa” de  César Charlone y Enrique Fernández, y las obras de Flores Silva son, para Musto, algunos de los ejemplos de esa tendencia.

El año pasado La Tele brindó un ciclo de cine nacional que tuvo una muy buena respuesta del público. “La historia casi verdadera de Pepita la pistolera” estuvo entre las más vistas.

Musto aceptó que le sorprendió el suceso que tuvo la emisión de la historia de la asaltante de casas de crédito. “Mucha gente me dijo que la veía actual”, dijo.

Sobre “Polvo nuestro que estás en los cielos”, la artista estimó que fue una producción que “tomó muchos riesgo: es barroca y no es minimalista”. “Fue una apuesta fuerte; no supo valorarse acá. Hay gente que dice que es la mejor película uruguaya, pero eso siempre pasa. No se entendió que era una ficción, una metáfora. No se veía el centro de lo que la película estaba diciendo”, concluyó.

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