Adelanto del libro de Jorge Basilago y Guillermo PellegrinoBenedetti, la canción y el poema son los protagonistas en “Grillo constante”

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Aunque los estudios críticos sobre el legado literario de Mario Benedetti son numerosos y diversos en sus enfoques, un aspecto muy importante permanecía casi inexplorado hasta hoy: su prolongada presencia en el cancionero popular uruguayo e hispanoamericano. A casi una década de la muerte del poeta (en 2009) y con el centenario de su nacimiento muy cerca (en 2020), el próximo jueves se presentará el primer libro que recoge en forma pormenorizada la experiencia de Benedetti en este terreno creativo. Grillo constante – Historia y vigencia de la poesía musicalizada de Mario Benedetti, escrito por Jorge Basilago y Guillermo Pellegrino (también autores de “A la orilla del silencio”, conocida biografía de Osiris Rodríguez Castillos), propone un análisis serio y riguroso de las canciones creadas sobre textos de Benedetti. Desde sus primeras incursiones a comienzos de los años 70’ hasta la actualidad; desde la canción política urgente hasta la temática humana y amorosa sin fecha de caducidad; con sus aciertos y sus tropiezos. LA REPÚBLICA accedió en forma exclusiva a un adelanto del ensayo, que presentamos a los lectores en estas páginas: Canción urgente A partir de su simple belleza en la combinación de los recursos e imágenes poéticas, desde 1969 la poesía de Benedetti comenzó a ser visitada por los musicalizadores que buscaban –o hallaban- en ella las palabras adecuadas para llenar de contenido su música. El primero en hacerlo fue Héctor Numa Moraes, quien musicalizó Cielo del 69, que el dúo Los Olimareños incluiría en su repertorio y en su disco homónimo de 1970. “Mario pensaba que esto de poner música a la poesía era complicado, pero para mí es solamente lógico: todo es posible si el poema tiene su música adentro”, asegura Moraes. Escritas entre 1969 y 1973, estas composiciones dan cuenta –con altibajos- del compromiso social y político de su autor antes que de su condición de poeta. Algunas de ellas, como Cielito del 26 y Las viejitas democráticas, resultan incluso bastante desafortunadas vistas desde la perspectiva de su obra anterior y posterior. (…) La intención de Las viejitas democráticas es cuestionar ciertas operaciones mediáticas que, a fuerza de reiteración, pretenden disfrazarse de sentido común. Sin embargo, el resultado de la denuncia se diluye a causa de la torpeza con que el poeta delinea aquellas estrofas. Queda claro que Benedetti en ese entonces priorizaba el repentismo con que debía graficar ciertos sucesos y también la agilidad que la canción le daba a sus versos. (…) El riesgo, convertido aquí en un hecho palpable, era que tales necesidades lo llevaran a producir versos útiles pero no trascendentes. Sur entre Paréntesis Hasta 1985, cuando iniciaron el proyecto conjunto que se convertiría en el disco El sur también existe, Joan Manuel Serrat y Mario Benedetti no se conocían en persona. Pero cada uno estaba al tanto de la obra del otro. (…) el proyecto con el escritor uruguayo fue el primero en que Serrat trabajó, con un concepto integral y en colaboración directa, sobre letras de un autor contemporáneo suyo. Sin embargo, el escritor español Luis García Gil, en su libro Serrat, cantares y huellas afirma que el artista español reconoció no haber quedado “satisfecho con el resultado de El sur también existe” (…) porque salvo en un par de canciones, la solidez de los contenidos –incluso con las reescrituras, la mayoría de los textos es de muy buena factura- no se ve compensada con melodías afines. Esto, desde luego, impacta sobre el nivel de comunicación y emotividad de la obra. (…) Dentro del marco de creciente escepticismo de los años noventa, y tal vez como un acto reflejo de rebeldía ante él, la cantante peruano-mexicana Tania Libertad decidió grabar un disco sobre poemas de Mario Benedetti. (…) La inquietud de la cantante se volcó, en particular, sobre La vida ese paréntesis (1998): “Elegí musicalizar ese libro, porque el poeta aborda temáticas que van más allá del compromiso político y social, lo que nos permitió jugar con diversos ritmos como la salsa, el bolero, el tango, el soul y el pop”, explica Libertad. Esta afirmación permite realizar algunas inferencias, más allá de los aspectos rítmicos o melódicos que saltan al oído. En primer lugar, queda claro que la militancia social y política estaba sospechada y vaciada de contenido; por ende, desde la perspectiva de la cantante, el único compromiso genuino e irrenunciable parece ser con la vida. Y al calor de esa llama profunda –que por entonces amenazaba reducirse apenas a combinaciones de ceros y unos o campañas de mercadeo- se forjan los versos del libro en cuestión, donde la memoria, los amores y el recuento de los daños pasados enmarcan el presente. A instancias del propio Benedetti, La vida ese paréntesis incluye también dos tangos, género que el autor no solo disfrutaba sino que seguramente le resultaría más cercano a su poesía. Los temas en cuestión son De vereda a vereda y Volver al barrio (llamado El barrio en el libro). Nuevos ámbitos Pero así como ciertos poemas no logran envejecer del todo bien ni siquiera con el maquillaje musical, otros por el contrario atraviesan etapas y cambios de atuendo sin que el paso del tiempo logre resquebrajarlos. Tal es el caso de No te salves (Poemas de otros, 1974), uno de los textos más difundidos de Mario Benedetti, que el músico y cantante peruano Jorge Pelo Madueño grabó en 2008. Madueño fue uno de los primeros artistas en transportar los versos de Benedetti –tanto en particular como en general- a la estética del pop-rock.Sin renunciar a sus preocupaciones sociales y humanísticas, Benedetti se distancia en este poema de su producción más urgente u obvia. De allí que el mensaje no sufra atenuaciones o distorsiones conforme los años pasan, sino que sea capaz de incorporar connotaciones adicionales en función del nuevo contexto histórico. La idea de permanecer inmóvil al borde del camino, por ejemplo, en 1974 podía leerse como una acusación directa de eludir el compromiso político; mientras que desde 2008 su carga simbólica puede incorporar –entre otros sentidos posibles- al progresivo descuido de los vínculos reales, estimulado por la estática dispersión en múltiples pantallas que simulan un contacto ubicuo y una actividad incesante. El trabajo discográfico integral más reciente dedicado a la poesía benedettiana es el colectivo BarnaSants canta Benedetti, de 2012 (…) “La poética de Mario Benedetti es llana, sin metáforas complejas, se podría hablar de sencillez aunque eso es engañoso: debajo de la cáscara hay un fruto jugoso>>, analiza Diego Kuropatwa, uno de los integrantes de aquella producción. El ingrediente clave, una vez más, es la autenticidad. Y el resultado que Kuropatwa obtiene al musicalizar el Soneto kitsch a una mengana lo es: expresa cabalmente tanto su obra particular como la sensibilidad característica del poeta. Fiel a su estilo, sin desmedidos alardes musicales, con una voz suave que acompaña sin interferir la ternura del texto, se erige en el fulano ideal para cantarle a la mengana del título, así como el autor fue en su momento el indicado para escribirle.

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