Violencia doméstica con lesiones corporales ascendió a 263.067 casos en un añoAumenta la violencia hacia las mujeres en Brasil

Los femicidios al igual que la violencia doméstica han tenido un sustancial aumento en los últimos meses.

Si bien el número de mujeres asesinadas tuvo un descenso desde 2018 de 4.540 a 4.069, las víctimas de femicidio aumentaron cuatro por ciento, para un total de 1.206. Se considera femicidio cuando a las víctimas se las mata por su condición femenina.

La violencia doméstica con lesiones corporales ascendió a 263.067 casos, con alza de 0,8 por ciento, según datos de las secretarías de Seguridad Pública de los 27 estados brasileños. También aumentaron las violaciones sexuales contra mujeres un 5,4 por ciento, alcanzando 53.726 casos.

Es posible que el aumento de femicidios se deba a su calificación reciente por una ley de 2015 que agrava la pena en los casos de asesinatos por razón del género. La policía y los órganos judiciales toman su tiempo para identificar mejor ese crimen.

Pero las violaciones sexuales y las agresiones domésticas son tipificadas hace más tiempo y son objeto de una ley de 2006, conocida como la ley Maria Penha, por la víctima que la propició, que tuvo amplia divulgación.

Sus notificaciones por lo tanto reflejan “un aumento real” de la violencia contra mujeres, evaluó Cristina Neme, maestra en Ciencia Política e investigadora del FBSP, que tiene sede en São Paulo.

Además “una investigación más detallada de los asesinatos de mujeres, con caracterización del agresor y el lugar (de la muerte), si hay parientes o conyugues involucrados, podría elevar la proporción de femicidios”, posiblemente a cerca de mitad del total de homicidios con víctimas femeninas, sostuvo Neme a IPS.

“Muchos femicidios no entran en esa categoría porque las mujeres murieron fuera del hogar”, una definición legal en otros países, corroboró Leila Linhares, abogada y coordinadora ejecutiva de la organización no gubernamental Cepia (siglas de Ciudadanía, Estudio, Investigación, Información y Acción), de Rio de Janeiro.

“Violación seguida de muerte es femicidio, pero no se clasifica así”, de la misma manera que mujeres asesinadas por venganza de narcotraficantes contra sus maridos, acotó.

En las favelas (barrios pobres hacinados) de Río de Janeiro, el fracaso de las Unidades de Policía Pacificadora, creadas a partir de 2008 para cesar el control territorial del narcotráfico, hizo volver el miedo y redujo las denuncias de violencia contra mujeres, apuntó.

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