Andrea Camilleri, padre de Montalbano, murió a los 93 años

El famoso escritor italiano fue un maestro de la literatura policial.

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Veinticinco días después de haber sido ingresado a un hospital por un paro cardíaco, Andrea Camilleri, uno de los escritores más populares de Italia, murió en Roma a los 93 años.

El maestro de la novela policíaca, creador del mundialmente famoso Montalbano, comisario que cosechó admiradores alrededor del planeta gracias a su inmensa honestidad y su desprecio por la burocracia, dejó una inolvidable huella en la literatura negra.

El nacimiento y la explosión

Camilleri empezó a escribir de grande. Tenía 53 años cuando publicó su primera novela, que vio la luz en 1978.

Como le ocurre a casi todos, el siciliano debió zambullirse en el fracaso antes de conocer el éxito. Publicó sus primeras obras pagando él mismo a una editorial, y su trabajo pasó desapercibido.

El nacimiento de Salvo Montalbano, que hizo su primera aparición en «La Forma del Agua» (1994), hizo de Camilleri el escritor más leído de Italia y, a lo largo de las decenas de novelas y libros de relatos que protagonizó el comisario, lo transformó en un autor reconocido en los más remotos puntos del planeta.

Las aventuras del famoso policía de la ficticia ciudad de Vigàta fueron traducidas a 120 idiomas, y hay más de 25 millones de personas en el mundo que tienen alguna obra protagonizada por él.

Por si fuera poco, Montalbano dio el salto a la pantalla chica, donde protagonizó una serie de la RAI (televisión pública italiana) que fue guionada por Camilleri.

Una fuerza imparable

Ni la ceguera que el glaucoma transformó en realidad hace algún tiempo perjudicó sus ganas de escribir. Eso sí, lo obligó a cambiar el método: dictarle sus palabras a su asistente Valentina.

«Estoy ciego, pero perder la vista hizo que todos mis otros sentidos volvieran a la vida. Han venido al rescate. Mi memoria ha mejorado, recuerdo más cosas que antes con gran lucidez, y todavía escribo», dijo en una entrevista que data de 2017.

En otra, concedida a «El País» de Madrid, dejó un mensaje sobre su última etapa en el mundo.

Dijo: «Si me voy ahora con 92 años no sentiré carencias, tampoco pienso en el pasado. En mis tiempos estaban la guerra y las bombas, siempre es mejor lo que pasa hoy. Echo de menos gente, algún amigo en Sicilia. Cuando vuelva este verano ya seré el último. De mis 15 amigos de infancia, solo quedo yo. ¿Y qué voy a hacer?, pues a respirar el aire de mi puerto».

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