Con la escritora Marcia Collazo IbañezAmores y desamores en la historia uruguaya

Las diez historias que componen el nuevo libro de la escritora Marcia Collazo, experta en el abordaje histórico desde un costado literario, nos llevan a explorar en aspectos más íntimo de la vida de grandes personalidades, marcadas por el genio artístico, político o filosófico y también por el amor y su contracara, el desamor, como la más humana confirmación de sus existencias.

Hoy una calle, un lugar, una pintura, un teatro, una institución educativa, ostentan sus nombres pero, ¿qué sabemos realmente de ellos y ellas?

“Seguirte el vuelo. Amores y desamores en la historia uruguaya”, tu nuevo libro, no tiene nada que ver con tus novelas anteriores: ¿Puede decirse que lo que encontramos son biografías con vuelo literario?

Si, esto es un género un poquito raro para mí, no es estrictamente “biografía” aunque si se encuadra dentro del género biográfico, podría ser “crónica literaria” como me decía Mario Delgado. Es un libro muy distinto, la literatura está dada en el lenguaje y en la intención, no es ficción. Literariamente intento encontrar un estilo propio -creo que todo escritor hace eso- pero tampoco quiero anclarme, en el camino de la creación siempre hay que seguir buscando. La intención es hacer reflexionar: por debajo del cruce de las vidas y de los destinos, está el resultado de ese cruce que desencadena otras cosas y que a veces no tienen nada que ver con lo amoroso y terminan germinando grandes ideas o grandes creaciones como es el caso de Pedro Figari.

Y también se cruzan con la propia historia de nuestro país, desde antes de convertirnos en la República oriental del Uruguay…

Es el tejido, la urdimbre de ideas, de destinos, como se va entrelazando todo eso y un día te da un producto con el que quizás podemos identificarnos o no -y habría que ver hasta dónde-. Pero sí, claro, recorre toda la historia del país a través de amores, de ideas libertarias como es el caso de Josefa Oribe o de Leandro Gómez, la idea política y de búsqueda inicial plasmada en la primera historia (“El gobernador y la mariscala. Francisca de Alzáybar y José Joaquín de Viana”), la idea filosófica –nadie habla de filosofía en este país- en Vaz Ferreira…Vos como escritor tenés varias opciones. Una sería explorar en la intimidad de la psicología humana que está muy bien, lo hacen muchos escritores, y otra opción es tratar de poner de manifiesto lo que yo llamo las “capas geológicas” de la historia para ver qué hacemos con esos datos hoy y mañana.

¿Cómo fue la selección de estas historias? ¿Qué es lo que te atrajo de cada una de estas personas?

Lo que quería era pasar por varias tiendas ideológicas. Pensé que tenía que hablar un poco del arte (Figari, Blanes, Barradas), de la filosofía, (Vaz Ferreira), de la literatura (Florencio Sánchez), de las ideas libertarias (Leandro Gómez). Fuera quedaron un montón, pero estos me parecieron los más paradigmáticos, por lo menos en términos afectivos.

¿Por qué el título “Seguirte el vuelo”?

Porque ahí está el desafío. No debe haber cosa más desafiante en este mundo que la relación de pareja. ¿Por qué vos elegís a determinada persona entre miles y no a otra?, ¿por qué a veces te cuestionas porque me quedé con este o con esta?, ¿qué es estar enamorado? Entonces, ¿ te sigo o no te sigo el vuelo y hasta dónde? Es un laberinto de desafíos y, claro, también está inspirado en Zitarrosa (se refiere a “Milonga para una niña”, en la frase que dice “Puedo enseñarte a volar pero no seguirte el vuelo”).

Pensando en las parejas que se van reflejando en los capítulos, no solo nos encontramos con matrimonios más o menos convencionales –la primera historia es de un matrimonio arreglado, algo común en esa época-, sino con mujeres bastante atípicas como Josefa Oribe, Trinidad Guevara, Carlota Ferreira…

Es que la historia está plagada de eso. No olvidemos que los griegos cometían excesos que hoy nos parecerían absolutamente innombrables. Entonces, ¿cómo nos vamos a extrañar de que estas mujeres vivieron, dieron combates por vivir desde diferentes trincheras? Carlota Ferreira, sin duda, fue una mujer que tenía un arte increíble -y en grado sumo- para el placer y eso era lo que más atraía de ella, incluso de forma peligrosa. Dice la esposa de Blanes: “Carlota es un abismo”. Josefa Oribe tuvo un matrimonio muy desgraciado, una vida nada fácil y muy sufrida, a pesar de su condición social.

Algunas de estas relacione no fueron del todo felices, como la de Pedro Figari con María de Castro Caravia…

No, claro pero esto no tiene que ser motivo de vergüenza ni de ocultamiento. Figari, al decidir abandonarlo todo -incluso pensó en suicidarse, eso se sabe-, dio un paso gigantesco, fue un renunciamiento total por el arte, al cual muy pocas personas se atreverían. También hay que pensar en ella, cuando decide abandonarlo a él e irse del hogar.

Muy diferente es la historia y el vínculo del pintor Rafael Barradas con “Pilar” (Simona Lainez y Saz)…

Si, es el caso de Florencio Sánchez también. Son vidas que mueven un poco a la compasión, que te enternecen y te espantan en su brevedad, ¡murieron tan jóvenes!

En la historia de José de Buschental y Maria da Glória de Castro Delfim Pereira, ¿hubo amor?

Yo creo que él se enamoró de ella pero ella era una mujer de mundo, de la realeza aunque fuera una realeza bastarda. Ese amor se evidencia en sus cartas, en ese empecinamiento por hacer el Prado para ella, la casa con retiro para ella.

Pero nunca logró su propósito.

No, ella no vino nunca y él se murió solo en Londres, ella no quiso acompañarlo.

Tu planteas que muchos de estos personajes, de alguna manera, están bastante olvidados en nuestro país. Concretamente, ¿a quiénes te referís?

Te diría que sacando a Pedro Figari, que está un poco más en el tapete, y a Carlota Ferreira porque se ha convertido en todo un símbolo, casi todos. El propio Leandro Gómez porque yo a él no lo tomo desde su parte épica, de inmolación, sino desde otro lugar como, por ejemplo, la escuela Hiram, a la que iban los niños más pobres, indios, negros, mestizos. Y ahí tenés el amor ,porque yo estoy convencida de que amó a su segunda mujer, fundó con ella la escuela, pidió ser enterrado con ella.

¿Por qué crees que estas figuras caen en el olvido?

Se cae en esos olvidos recurrentemente a lo largo de la vida y tiene que ser así porque no podemos recordarlo todo. Sí podemos elegir recordar de nuevo, cada tanto, dialécticamente. El mundo se sigue moviendo pero a veces lo hace en espiral, lo que implica que vos en algún momento vas a pasar de nuevo por ese lugar.

¿Cómo fue el acceso a fuentes, a la información para llegar a estas personalidades?

Uno de los aciertos del libro fue haber incluido bibliografía y citas. Yo dudé mucho en hacerlo, pero los escritores tenemos que explorar en otros lugares, tenemos que pensar no solamente en la novela o el cuento. Se me ocurre pensar en algunos de los grandes escritores españoles como Benito Pérez Galdós u otros, que hicieron verdaderas sagas históricas de los acontecimientos más graves de su tiempo. Balzac, es impresionante como te cuenta los entretelones de la vida de la gente común y corriente durante la revolución francesa y después, y no son propiamente novelas, son crónicas.

Muchas veces sucede que sobre estas figuras se conoce más su pensamiento, su obra artística pero no tanto este costado más íntimo, como fue su vida de pareja o familiar. Por ejemplo, solo para nombrar a una de estas personalidades, Carlos Vaz Ferreira. Leyendo ese capítulo costaba encontrar a Elvira Raimondi, daba la impresión de que su figura se escurría, se opacaba…

A veces hasta las familias se ofenden, te dicen: “¿pero cómo, por qué quiere hablar de Elvira, si fue un matrimonio tranquilo?”. Y yo quiero hablar de Elvira porque quiero recordar a esa maestra brillante, el oficio duro y callado de años de educar a sus hijos en su quinta y ver si puedo lograr, mediante la reflexión y el análisis, encontrar un punto de contacto entre eso y el proyecto de quintas escolares de Carlos Vaz Ferreira. Además, Vaz Ferreira no le pertenece a la familia sino a la sociedad uruguaya toda y hablo por experiencia propia. Últimamente se ha investigado mucho sobre Roberto Ibañez, mi abuelo, y a mí no se me consultó y está bien, porque no me pertenece a mi sola ni a la familia. Mientras se haga con un propósito creativo, ponderativo, constructivo, hay que hacerlo.

Es un acercamiento a la vida privada, íntima, de las personas…

En este mundo en el cual parece que hay que apelar a las emociones más insólitas para despertar la atención y la curiosidad de la gente, me parece que no va por ahí. Hay que apostar al pensamiento y no a la mera sensación. Explorar en las ideas, en las creaciones artísticas.

¿Es más fácil hacer ficción a partir de personajes históricos o esta propuesta de escribir con una mayor rigurosidad, apegada a las fuentes?

Son cosas diferentes. Tal vez sea más difícil hacer esto porque yo podría haber hecho una biografía tipo wikipedia y punto, pero tratar de poner las ideas de relieve, mostrar la complejidad del vínculo afectivo y, a su vez, poner un estilo literario, porque eso yo se lo debo al lector, cuesta un poco más.


 

 

Prueba de éxito: “Seguirte el vuelo” ll

 El éxito editorial del libro ha llevado a que ya haya salido una segunda edición y esté ubicado dentro de los primeros diez títulos de ficción más  vendidos en nuestro país.

La escritora tiene en mente un segundo tomo con más historias de uruguayos y uruguayas de todos los tiempos y ya está trabajando en él. “Cabrerita (Raúl Javier Cabrera) ya está escrito. También van a estar los pintores Joaquín Torres García y Carlos Sáez. Aparicio Saravia y su esposa, de la que poco se ha dicho y yo he encontrado cosas muy importantes de ella”, cuenta Marcia Collazo, a modo de adelanto.

 

 

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