Alianzas para abordar el comercio ilegal de especies silvestres

«Para que las acciones se efectivicen, es necesario articular y en la medida de lo posible armonizar a nivel regional las legislaciones nacionales», dijo Nario.

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Los días 3 y 4 de octubre se desarrolló en Lima, Perú, la Primera Conferencia de Alto Nivel de las Américas sobre Comercio Ilegal de Vida Silvestre, con la participación del director Nacional de Medio Ambiente, Alejandro Nario, en representación de Uruguay.

Según informa el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Mvotma, el tráfico de fauna en nuestro país no escapa a la realidad de América del Sur, considerada internacionalmente una región exportadora de especímenes. La Conferencia constituyó una oportunidad para establecer alianzas con los países de la región y los principales países de tránsito y destino, para la prevención y el control coordinado del comercio ilegal de vida silvestre.

Este tipo de tráfico no solo viola normas de protección de la biodiversidad y caza a nivel nacional e internacional (Cites, tasas aduaneras), sino que también transgrede normas zoosanitarias, con el peligro que supone el ingreso de enfermedades exóticas (tuberculosis, rabia, salmonelosis, psitacosis, ornitosis, etc.).

Alejandro Nario señaló que «este tipo de encuentros permiten conocer la realidad de cada país, identificar problemáticas comunes y diseñar acciones conjuntas. Sin embargo, para que las acciones se efectivicen, es necesario articular y en la medida de lo posible armonizar a nivel regional las legislaciones nacionales, se generen acciones a nivel de los acuerdos con énfasis comercial como Mercosur y Alianza del Pacífico, y se fortalezca la formación conjunta de los funcionarios y funcionarias que realizan acciones de control, particularmente en zonas de frontera».

En Uruguay la Ley de Fauna, Nº 9.481 de 1935, establece que la conservación y explotación de las especies zoológicas silvestres son competencia del Estado. Esta competencia correspondió hasta el año 2015 al Departamento de Fauna del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), siendo transferida en ese año a la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Mvotma.

La actual Administración le dio una gran relevancia al tema. Entre los desafíos asumidos, se trabajó en ensamblar las políticas de conservación y cuidado de la biodiversidad que ya se venían implementando, con el horizonte pautado por la Estrategia Nacional de Biodiversidad; incorporar los aspectos de gestión de control de caza, tráfico y tenencia ilegal de especie de fauna protegida; e instalar nuevos debates y proyecciones de políticas vinculadas a la regulación de criaderos de animales y cotos de caza, y el pasaje de un esquema de zoológico al de bioparques y reservas, que permitan reinsertar las especies incautadas a la naturaleza con mayor seguridad y cuidado.

Todo este proceso implicó un fortalecimiento de las capacidades y trabajar en la articulación con otros organismos del Estado y en territorio, en particular en lo relativo a los procedimientos y operativos de fauna, cuyas sanciones administrativas (multa y decomiso) son competencias de la Policía Nacional, Prefectura Nacional Naval, funcionarios inspectivos de Aduana y de la Dinama.

Este tema también se aborda desde un enfoque preventivo de sensibilización. Desde la comunicación, se trabaja en un proceso de construcción simbólica y cambio cultural respecto al vínculo que generamos con nuestra fauna. Desde 2016, en semana de turismo se larga la Campaña «Cazá solo fotos» que fomenta el disfrute desde la contemplación y la observación.

Especies amenazadas ¿Qué pasa en Uruguay?

Nuestro país cuenta con más de 900 especies, sumando peces, anfibios, reptiles, aves, y mamíferos, que cumplen un rol en los ecosistemas y ofrecen múltiples beneficios, en tanto fuente de medicinas; alimentos; por su contribución al control de plagas; y también a la recreación y el turismo.

La realidad indica que muchas especies de fauna no están siendo utilizadas de forma sostenible, y en el caso de Uruguay, más del 30% de las especies presentan algún grado de amenaza. Para atender esta situación nuestro país desarrolló la Estrategia Nacional de Biodiversidad, que da marco a diferentes políticas públicas de prevención y control.

A nivel internacional, nuestro país integra la denominada Convención de sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés). Se trata de un acuerdo que apunta a conservar la biodiversidad a través de la regulación del comercio de estas especies.

Anualmente, la Dinama recibe un alto porcentaje de denuncias por tenencia, caza o tráfico ilegal de fauna. Entre las especies exóticas decomisadas en diversos operativos se encuentran guacamayo, loro hablador, llama, alpaca, monos tití, entre otros. Algunas de las especies autóctonas son carpincho, ñandú, gato montés, y varias especies de aves. Tras los operativos de decomiso se trabaja en la reintroducción de estas especies a su medio natural, en el momento en que las condiciones lo permiten.

1.000 al año

Cada año, cerca de 1.000 ejemplares, principalmente aves, son decomisados, de los cuales alrededor de un 10% se trata de especies amenazadas en nuestro país. A su vez, se realiza anualmente más de 100 procedimientos policiales por caza furtiva, principalmente de carpincho, mulita y ñandú.

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