WILSON, EL EXILIO y SU PARTIDOAlegrías, tristezas y humor

Las relaciones de Wilson desde el exilio conocieron claroscuros. Con él vivo, muchos teníamos fe en que terminara imponiéndose su voluntad. Pero aún con él vivo, muchas veces, el partido llegó a los límites que ponían en juego su liderazgo. Hubo momentos en que sintió lejanía de la dirigencia, la del pueblo blanco, nunca.

En los velatorios de Zelmar y Toba, no aceptó protección alguna. Luego que se los llevaron escribió a un connotado dirigente de su Movimiento, ya desaparecido: «En el entierro no estábamos todos los que debíamos. Éramos muy pocos. Es comprensible el miedo, filmaban, sacaban fotos, pero algunos que tenían que estar: no estaban» (fotocopia hecha en Embajada de Austria, mayo 1976). De ahí en adelante volvió a pasar alguna vez. Siempre apostó a la gente.

Nunca perdía el humor. Uno de los mayores éxitos políticos logrados entre ambos, fue una reunión con el secretario de Estado (a.i.) Warren Christopher (Comunicado de Prensa del Dto. de Estado del 20/11/77). Este le dice que tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros: evitar la radicalización en Uruguay.

Wilson me mira, hace una pausa (siempre intérprete mediante) y le dice:

– ¿Ha estado en Uruguay?
– No.
– Cuando vaya pida para ver una tropa. Los troperos hacen ruido y gritan. Delante va el baqueano. Con un ponchito mosquero (¿¿??). No abriga pero espanta las moscas.
– Bueno, muchos creen que el baqueano va marcando el rumbo. Otros creemos que aguanta la tropa, para que no le pase por arriba. Y eso es el caudillo: un baqueano.

Otro caso de distancia con su dirigencia fue cuando las conversaciones del Parque Hotel entre políticos y militares. Tenía gran temor a lo que podían llevar esas ilusiones de «salidas negociadas». Cuenta Carlos Julio Pereyra en el prólogo de su libro «Wilson, las Cartas del Exilio»: cuidar «mucho que el intento de ‘salir no se constituya en una forma de entrar’» (CJP Cartas de Wilson desde el Exilio, página 29.)

En el 76 gana Carter en EEUU, despertando expectativas desmedidas en Uruguay, quizás desconociendo las contradicciones internas de todo gobierno. En el 77 llega a Uruguay el Subsecretario de Estado Terence Todman. Lo reciben autoridades blancas (Triunvirato). Al viejo no le gustó. Así comenta la reunión:

«No me entusiasmó la referencia a los votos obtenidos por el capitalismo frente a la izquierda, me despierta reminiscencias de la Caravana de la Democracia que me inflama el hígado […] lo de capitalistas […] se toma con cierto sentido peyorativo: (y) designa un sistema donde el interés egoísta del Capital suprime toda consideración social». (CJP, Cartas de Wilson del Exilio p. 94). En 1980 fue el plebiscito.

El triunfo del NO resonó en el mundo interno. Pero a principios de año quienes le pidieron «ideas» para la reforma. ¿Ideas? Votar por no y punto. Respondía con ironía: incluir artículo de la C. de Cádiz […] «todos los españoles serán buenos y benéficos» (ver foto de esta nota). El 82 culminó con el triunfo en las internas. El 83, fue un punto de quiebre, se empezaba a ver luz al final del túnel. Comienza con un primero de mayo celebrado por trabajadores nucleados en el PIT. Él asiste a un acto de la CNT, en Bogotá el 16 de mayo. El año terminó con el llamado «río de Libertad» ante el Obelisco el 27 de noviembre, bajo la consigna: «Por un Uruguay sin Exclusiones».

Pero también en el 83, habían comenzado las conversaciones con militares en el Parque Hotel. Empezaron el 13 de mayo. Wilson no creía en esas cosas. Enseguida pidió a sus dirigentes que se retiraran. No todos lo hicieron. En agosto un decreto de la Dictadura limita la actividad partidaria. Y lo proscriben a él, Seregni y otros cientos de dirigentes. En ese proceso hubo vacilaciones que Wilson no entendió. Mi madre me llama y me pide que vaya. Lo vi triste, con ganas de largar el liderazgo y ser un militante más. Se había desoído su consejo de abandonar las conversaciones. Regresé preocupado. Decido escribirle. Una poesía. Era una «carta» de Sancho Panza a El quijote. Decía así:

«Dame una lanza y vamos, caballero,
de aquellas que tenías en astillero.
Dame una adarga y vamos, caballero,
que hoy La Mancha se extiende al mundo entero.
Quita el polvo a la armadura
busca la vieja montura, de tu antiguo batallar
y liviano de amargura galopa por la llanura,
por la sierra, por el monte y junto al mar.
A cabalgar de nuevo llaman, caballero. Yo estoy listo.
Te espero en el camino.
Este tiempo es tu tiempo, caballero,
el mundo se ha llenado de gigantes,
los pueblos se ocultan temerosos
y no aparece un caballero andante.
Si en estos cuatro siglos, derrotado,
las armas nunca usaste como antes,
tómalas hoy de nuevo, adarga y lanza,
¡y ensilla otra vez a Rocinante!
Si vieras caballero, lo que ha sido
en cuatro siglos de tu larga ausencia,
empuñarías la lanza enfurecido
y entrarías como yo en la contienda.
No me dejes solo en esta empresa mía,
en mi tierra te espero, caballero,
que mi tierra es la tuya, es de tu raza
y en América tendrás un escudero.
Cuatro siglos y un mar que nos separan
son poca cosa para tu leyenda.
Yo sería tu escudero, caballero.
Escudero más fiel que el viejo Sancho
con tu misma locura en mi destino.
Cuando nos vean cruzando por la sierra
preguntarán: ¿quiénes son esos dos y qué persiguen?
Y dirán: «Es el loco de la lanza,
y su loco escudero que lo sigue».
Escudero más fiel, no habrá ninguno.
No intentaré frenarte con cordura; atizaré el fuego de tus desvaríos
y excitaré con arengas tu locura.
Nunca contaremos los gigantes muertos,
mientras haya uno, no habrá concluido
y no habrá derrotas, porque solo quien se siente vencido está vencido.
`Tan solo un par de locos, dirá el mundo
y se reirá tal vez del desatino,
pero tú y yo sabremos dónde vamos
y nunca dejaremos el camino
¡Vámonos, caballero, que ya es tarde!
El sol se ha derramado por los llanos,
y brota de la tierra un aire dulce,
como miel de un panal americano». (Con la Patria en la Valija, págs. 198 a 201)

El 4 de octubre, una semana después de mi visita, recibo una carta: «Querido Juan Raúl: resumo lo que hemos conversado largamente […] 1. La Dictadura no caerá si no se la enfrenta a través de una amplia concertación […] de fuerzas políticas, sociales y gremiales. 2: Con el objeto de […]movilizar contra el régimen […] hasta llegar al punto de ruptura inevitable». Termina diciendo: «Te agradezco de antemano los contactos que tomes con […] PIT, Asceep, […] y para ello invoques mi nombre y asumas mi representación. Buena suerte y un abrazo». (Libro Wilson Ferreira, MUME).

El 4 de noviembre se producen varias desproscripciones políticas de los partidos habilitados pero no la Wilson, y recién entonces TODOS los dirigentes blancos dan por concluía la negociación. Pero habían dudado.

Él ya me había escrito. En realidad me decía: «Ya estoy ensillando a Rocinante».

3 Comentarios
  1. PAPÁ dice
    EL INTENDENTE FRACASADO (GANDINI). QUE PENSARÁ DE ESTO? TRAIDOR!! SU LENGUA ES UN SARPULLIDO DE TANTO LAMER LAS BOTAS!!.
  2. PAPÁ dice
    SI WILSON VIVIERA.ESTARÍA ACOMPAÑANDO A SU BUEN HIJO RAÚL.
  3. horacio ortega dice
    Y Gandini piensa?, o sólo se acomoda!, es de los blancos, junto con Heber, Moreira, Antía, Bascou, García, Penadés, y algún otro, son unos falsos, están enquistados en el poder prácticamente sin hacer nada constructivo para el país, son lacras, que no tienen ética!

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