Al Assad cumple 20 años en el gobierno sirio

Bashar Al Assad cumple dos décadas en el poder, tras suceder a su padre, que estuvo al frente del país durante casi 30 años

Bashar Al Assad asumió su cargo como presidente un día como hoy del año 2000, con apenas 34 años. Se trataba de un hombre jóven, médico, que traía consigo promesas de reformas administrativas, económicas y la modernización del país. Representaba la imagen de alguien alejado de la política que por hechos del destino había terminado como presidente. Su padre, Hafez Al Assad, había muerto y su hermano Bassel, quien se veía como el perfecto sucesor también había fallecido en un accidente automovilístico, cuando él empezaba sus prácticas de oftalmología en Londres.

Tras ser elegido en un referéndum popular con 97,27% de aprobación, Bashar heredó un régimen policial con una economía maltrecha consumida por el sistema de subvenciones estatales. En su discurso dijo «no busco un puesto, el cargo no es el fin sino el medio para lograr el fin». Con él estaba la promesa de mejorar la vida de los sirios, modernizar las leyes, reintegrar a Siria en el mundo. Activistas y grupos sociales sintieron que se abría un espacio para poder discutir ideas y lograr verdaderos cambios.

La Primavera de Damasco

Desde su llegada al poder, la economía del país protagonizó un cambio notable con la apertura de comercios y el estallido del sector turístico. Internet también llegó a los hogares de los jóvenes sirios y de una población que disfrutó de un sistema educativo y sanitario públicos. En este clima de optimismo, intelectuales y opositores tanto religiosos como laicos pidieron la apertura política y protagonizaron lo que se conoció como La Primavera de Damasco.

Los salones de intelectuales y políticos disidentes empezaron a acoger debates sobre cómo avanzar los derechos y libertades. En 2005, el Partido Baaz sugirió la creación de una ley de partidos políticos, otra de prensa y la revisión del estado de emergencia decretado por su padre en 1963. Pero todo quedó en nada. Bachar decidió cerrar todos los salones de debate, detener a los activistas y sometener internet a la censura.

Hoy, sus detractores iniciales por considerarlo «demasiado blando», aseguran que ha seguido los pasos de su padre y reforzado aún más el sistema policial, desde que en marzo de 2011 estallaran las primeras protestas populares exigiendo reformas. También varios señalan la herencia de su padre ya que ambos forjaron un reducido círculo interno para controlar las instituciones del país.

«En lugar de cambiar el sistema, el sistema autoritario acabó por cambiar a Bashar el Asad que aprendió a sobrevivir en el poder y jugar según las reglas”, sostiene David Lesch, profesor de la Trinity University de Texas, al diario El Pais de Madrid.

La guerra civil

Las protestas del 2011, en el contexto de la primavera árabe, se tornaron una guerra civil. En 2011, la oposición tuvo una marcada islamización y radicalización, contaba con un ejército armado en Siria y un Gobierno en el exilio reconocidos y apoyados por la comunidad internacional al tiempo que el país se vació de una cuarta parte de sus ciudadanos en busca de refugio. La proclamación y expansión del autoproclamado califato del ISIS en junio 2014 fue el detonante para la intervención militar tres meses más tarde de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

La ONU responsabilizó al Gobierno de Al Assad del empleo de armas químicas en al menos dos ocasiones durante el conflicto y la oposición le acusa de haber torturado y ejecutado a decenas de miles de presos, así como le adjudica la mayoría del medio millón de muertos. La respuesta de Europa y EE UU se materializó con la imposición de un paquete de férreas sanciones económicas contra Al Assad y todo colaborador del Gobierno sirio.

La guerra quedó en las fronteras, mientras que su plano interno quedó partido en tres: milicias kurdas, soldados turcos y milicias salafistas y yihadistas, Al Assad en las princiaples urbes del país. Cinco millones de refugiados viven en Turquía, Jordania y Líbano.

20 años de gobierno

La realidad de Bashar hoy es extremadamente complicada. Las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos han tenido un gran impacto en la economía. Han vuelto a surgir protestas en regiones del sur que se encuentran nuevamente en su poder. Carga consigo un país dividido, con 18 millones de personas bajo el umbral de la pobreza.

Hoy con 54 años pareciera que aquella imagen de reformista con nuevos aires que traería al pueblo sirio, quedaron desdibujados y casi en el olvido.

1 comentario
  1. MADELON dice
    NO PUEDO CREER COMO SIGUE VIVO ESTE HOMBRE!!!! UN ASESINO

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