«After Life»: como amigarse con la vida y no morir en el intento

La serie creada por Ricky Gervais es de lo mejor que ha lanzado Netflix en 2019.

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Es el peor momento de la vida de Tony. La muerte de su esposa, con la que estuvo casado 25 años, pinta todo de negro. Como ya no existe lo que le daba sentido a su vida, toma una decisión: hacer y decir lo que se le antoje y, si eso no lo ayuda, puede retomar su plan inicial de matarse, que quedó trunco porque su perra tenía hambre.

Con esa premisa, Ricky Gervais creó «After Life», una comedia dramática que escribió, dirigió y protagonizó para terminar dándole forma a la que seguramente será una de las mejores series de 2019. Está disponible en el catálogo de Netflix.

El poder de renacer

La historia de «After Life» se desarrolla mientras Tony mira en su computadora la serie de videos que su esposa grabó para él antes de morir de cáncer.

Siempre reproducidos al principio de los capítulos, Lisa (Kerry Godliman) le habla de las cosas que no debe descuidar de la casa, y lo obliga a no pasarse tirado en la cama lamentando su muerte.

Tras recibir cada uno de estos mensajes, el protagonista se zambulle en un mundo que odia. Y no se lo oculta a nadie, pues ese es el «súper poder» que decidió adquirir.

«Imaginen un hombre que perdió todo, y no tiene nada más por lo que vivir. Piensa en matarse, pero el perro tiene hambre. Así que resuelve: voy a castigar al mundo», contó Gervais en una entrevista con una radio inglesa.

Alguien puede preguntarse, ¿cómo es eso gracioso? Para el autor, «La comedia le genera que Tony decide decir exactamente lo que quiere. Creo que todos deseamos eso, pero nos mordemos la lengua porque no queremos herir sentimientos. Pero él no tiene nada que perder, y es algo glorioso. Es como un súper poder».

Así que Tony no oculta su completo desinterés por su trabajo como periodista en un diario local gratuito, que le da la tapa a una papa que se parece a un actor famoso o a un joven que puede tocar la flauta con la nariz.

También son víctimas de su misantropía las personas que desfilan por su mundo, especialmente quienes más tratan de ayudarlo.

«After Life» tiene drama, comedia, momentos de reflexión. Son demasiados colores como para no apreciarla. Por momentos, la historia es amarga y triste; en otros, esperanzadora y capaz de dibujarnos una sonrisa. Como la vida de todos.

Además, su mensaje final es interesante, pues lentamente Tony se va dando cuenta de que el mundo no es un lugar tan horrible. O, mejor dicho, exclusivamente horrible. Lo bueno y lo malo conviven en él, y existen miles de cosas (pequeñas y grandes) que hacen que la vida valga la pena.

«After Life» es un canto a la superación de una pérdida y a la reconciliación con la vida. Verla dificulta permanecer indiferente, y es algo así como subirse a una montaña rusa de sensaciones.

«Tiene muchos sabores. Es más dramática, más oscura, diferente a las cosas que he hecho antes. No es la clásica sitcom», dijo Gervais. Tiene razón que no se apega a lo esperable de una serie protagonizada por un comediante. Y eso se agradece.

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