#OpiniónAcuerdo político sobre la reforma educativa

2 206

Estamos al final de un nuevo período de gobierno y la situación de la educación en Uruguay continúa siendo gravísima. Todas las promesas formuladas por el tercer gobierno del Frente Amplio con respecto a la transformación educativa se incumplieron. Quedaron por el camino ante la opción elegida por el gobierno de Tabaré Vázquez de continuar con una conducción inerte, falta de ideas e incapaz de impulsar los cambios profundos imprescindibles.

Al finalizar este período nuestro país apenas aumentó tres o cuatro puntos en la tasa de egreso de la enseñanza media, llegando a la cifra de apenas 43% de los liceales que logran terminar el Bachillerato. Esta circunstancia nos ubica en el contexto de América Latina en los últimos lugares, sólo por encima de Guatemala, Honduras y Nicaragua.

El 70% de los jóvenes de 18 a 20 años no egresan de la Educación Media Superior, lo que es un gravísimo problema para esos muchachos que tendrán crecientes dificultades para la inserción laboral exitosa y, además, es un problema enorme para nuestro país que no contará con los recursos humanos calificados requeridos para impulsar el desarrollo nacional.

La situación es aún más grave porque es particularmente desigual por nivel socio-económico. En efecto, los niveles de aprendizajes son cada vez más desiguales cuando se los observa según el quintil de ingresos de los hogares. Parece mentira, pero es verdad. En estos años de gobiernos del Frente Amplio la brecha social en los aprendizajes educativos ha aumentado. Una vergüenza nacional insostenible.

Podríamos continuar dando el parte de la tragedia educativa que nuestro país vive. Decir, por ejemplo, que siete de cada diez escolares de tercer año de escuela pertenecientes a los hogares de contexto más desfavorable son incapaces de ubicar información en un texto y tampoco pueden «deducir el significado de palabras o expresiones a partir del contexto», así lo indica el Informe Aristas del INEED.

Los contenidos educativos están desactualizados y las formas de enseñanza también. A su vez, los centros educativos carecen de un marco jurídico que permita la construcción de verdaderas comunidades educativas con elencos docentes estables y niveles de personalización de los estudiantes junto a la participación de las familias y las comunidades locales.

La tasa de egreso de los docentes, maestros y profesores es alarmantemente baja, lo que representa una enorme dificultad para contar con docentes en cantidad suficiente para afrontar un necesario crecimiento de la continuidad de los estudiantes en el sistema educativo.

Sin embargo, a pesar de este gravísimo diagnóstico, hace casi dos décadas que los sucesivos gobiernos de nuestro país no impulsan una profunda reforma educativa.

Por ello el surgimiento de EDUY21 y la presentación de su Libro Abierto, un año atrás, ha sido una apuesta a la esperanza de que en el próximo período de gobierno se lleve adelante, de una vez por todas, la profunda reforma educativa imprescindible.

Nosotros apoyamos con énfasis la propuesta de EDUY21, surgida de un ámbito en el que han participado decenas de especialistas en educación pertenecientes a todos los partidos políticos y con experiencias muy variadas. Académicos, consultores, docentes de aula, directores de centros educativos e inspectores han sido participantes y constructores activos de esta propuesta que es, a nuestro juicio, la clave del urgente cambio educativo.

Es por ello que hemos decidido iniciar una ronda de contactos con los precandidatos de los partidos políticos con representación parlamentaria para explorar la posibilidad de alcanzar un acuerdo político para que, gane quien gane el gobierno, tengamos la certeza de que esta propuesta de transformación se concretará a partir de 2020.

En las próximas horas comenzaremos estos contactos. Tenemos la esperanza de que existan respuestas suficientes para lo que sería una gran señal política: dar garantías a los uruguayos y, particularmente, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes de que habrá transformaciones profundas en la educación del próximo tiempo.

La propuesta de EDUY21 implica un compromiso de ciertas modificaciones legislativas para dar fluidez y celeridad a la conducción educativa. También implica un compromiso de incremento gradual de recursos presupuestales destinados a concretar la reforma y un conjunto de medidas sustantivas orientadas a cambiar la educación en sus contenidos y formas de aprendizajes, en la profesionalización de la carrera docente, en el funcionamiento de los centros educativos, en la participación de familias y comunidades en la gestión educativa y en la recuperación de la equidad en el egreso de nuestros estudiantes.

Algunos han señalado que esta iniciativa es ingenua, habida cuenta de la falta de voluntad del gobierno saliente para llevar adelante esta transformación. Ciertamente, nada se puede esperar de este gobierno que ha fracasado estrepitosamente en materia educativa.

Sin embargo, tenemos la obligación política de buscar todos los caminos para evitar que la reforma educativa quede en medio de una riesgosa polarización, en medio de una campaña electoral que amenaza ser muy dura y confrontativa.

Nuestro esfuerzo tiene el objetivo de convertir a la política educativa en una política en la que pueda alcanzarse ciertos grados de consenso. Sería una señal muy positiva que candidatos de distintos partidos pudiéramos firmar un acuerdo básico que tome como referencia la propuesta de EDUY21.

Particularmente en momentos en los que la ciudadanía mira con desconfianza e insatisfacción a los partidos y a los políticos en general, sería muy positivo que pudiéramos enviar una señal constructiva en un tema central para el futuro del país.

También podría gustarte
2 Comentarios
  1. Bersuit Vergarabat dice
    CUALQUIER ACUERDO POR MAS BUENOS QUE SEA, SI SE REITERA EL PONER A SUS MANDOS, LOS MISMOS O SIMILARES SECUACES DE LOS QUE HOY FUNGEN.
    1. Bersuit Vergarabat dice
      F R A C A S A R A.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.