#Ideario70 años del Instituto de Economía

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Este año se cumplen 70 años de la creación del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República. Yo trabajé en dicha institución desde 1966 hasta el final de 1973 cuando fuimos expulsados por la dictadura. Mis recuerdos y vinculaciones provienen desde mucho antes. Me quedó marcado una conferencia que dieron tres de sus integrantes, Luis Faroppa, Israel Wonsewer y Enrique Iglesias sobre el decreto del 3 de agosto de 1956 vinculado a la política cambiaria del que ellos habían participado.

El Instituto de Economía trascendía a la Facultad y tenía directa participación en una decisión relevante del Poder Ejecutivo. Recuerdo en 1957 unas Jornadas de Economía organizadas por el Instituto, con participación de destacados economistas argentinos y chilenos. En esa década del 50 el Instituto de Economía contaba con profesores e investigadores destacados como Faroppa, Wonsewer, Iglesias y Buchelli. En la segunda mitad de los 50 le ofrecieron el Ministerio de Hacienda a Faroppa. Éste propuso la creación del impuesto a la renta que los batllistas no aceptaban. En 1967 será el primer director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

El primer gobierno blanco le ofreció el Ministerio de Hacienda a Enrique Iglesias que no pudo aceptar porque no llegaba a la edad requerida de 30 años. Wonsewer después fue el decano de la Facultad y Buchelli fue el primer Gerente General del Banco Central para luego integrar su directorio. En 1961, como estudiante, frecuentaba mucho el Instituto porque estaba elaborando la monografía para recibirme bajo la dirección de Faroppa. En esos años aprendí mucho, aprendí a pensar, a enfrentar problemas nuevos. Logramos la máxima nota y el equipo estuvo integrado por Danilo Astori, Ricardo Zerbino, José E. Santías y yo.

Ingresé al Instituto como investigador en 1966, pero en 1967 dediqué el tiempo central a acompañar a Faroppa, funcionando en la práctica como su segundo en la OPP. Pero, con la renuncia de Faroppa a la OPP en octubre de 1967, me reincorporé al Instituto de Economía con una generación más joven, con muchas ganas de investigar, de publicar y de poder influir en los problemas económicos y sociales centrales, que estaba viviendo el país en esa época. Decidimos sacar una revista.

Llegaron los primeros trabajos y Nicolás Reig, la cabeza política del Instituto de este período, decidió que debíamos publicar un libro con los escritos de Lichtensztejn y Couriel. El libro se llama «El FMI y la crisis económica nacional». Tuvo mucha repercusión, sobre todo en la izquierda, por la situación de crisis económica y social que se vivía en ese momento.

En 1968 se vivían períodos muy duros, de profundas crisis económicas, de intensificación de la lucha de clases, de crisis en los partidos tradicionales. A quienes trabajábamos en el Instituto de Economía nos convocaban a dar conferencias. Nos juntamos en el Instituto y decidimos sacar un libro centrado en las conferencias que estábamos desarrollando. Con estos antecedentes surgió «El Proceso Económico del Uruguay».

Es un libro realizado en equipo, en la tapa no figuran autores. Vale la pena reflexionar sobre algunos antecedentes. Estaba de moda la teoría de la dependencia de Cardozo y Faletto y otros autores, que nosotros recreamos. El diagnóstico y el Plan de Desarrollo de la CIDE fueron vitales. Sin ellos no existiría el Proceso Económico del Uruguay. También servía como antecedente «El FMI y la crisis económica nacional». El equipo contaba con dos teóricos de primer nivel como Octavio Rodríguez y Raúl Vigorito.

También se contaba con dos investigadores experientes en la gestión pública como Lichtensztejn, gerente de cambios en el Banco Central, y Couriel como jefe de política económica de la CIDE y funcionando como segundo de la Dirección de la OPP. Contábamos con investigadores muy buenos como Nicolás Reig, la cabeza política, Raúl Trajtenberg el sistematizador, José Santías, Luis Macadar, Julio Millot y otros que realizaron diversos aportes a la elaboración del libro. El libro tenía un primer capítulo sobre el estancamiento económico y Vigorito criticaba a la Cepal y a la CIDE porque demostraba que la introducción tecnológica en la ganadería era menos rentable que el uso de los pastos naturales. El segundo capítulo era el de inflación y el tercero sobre la situación coyuntural.

Habíamos estudiado las diversas concepciones sobre inflación como la sobre demanda, los factores monetarios, la inflación de costos, pero adoptamos y adaptamos a la realidad uruguaya de la época, la inflación derivada por la puja en la distribución del ingreso entre ganaderos y exportadores de un lado y los sindicatos obreros sindicalizados urbanos, por el otro.

El libro fue un éxito con dos ediciones, sobresaliendo las críticas a las concepciones de la Cepal y la CIDE sobre la política agropecuaria, las críticas al FMI, inclusive sobre su concepción sobre la inflación; fue ubicado como uno de los exponentes de la concepción de la dependencia. El Proceso Económico del Uruguay fue un trabajo muy creativo, influyente en sectores de la izquierda, y quienes participábamos estábamos investigando para jugar nuestro papel social en los cambios necesarios que el Uruguay requería.

A fines de 1973 la dictadura nos expulsó del Instituto de Economía. Hoy continúa haciendo esfuerzos por aportar al conocimiento del Uruguay.

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