Esos que se ven todos los días y se les escapan incluso en las mentes más evolucionadas43 micromachismos que cometemos a diario

Son pequeños gestos, comentarios y prejuicios que tenemos tan interiorizados que nos salen solos aunque odiemos el machismo

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Las actitudes machistas más evidentes las tenemos claras. Aquellas que, de forma manifiesta y constante, han colocado a la mujer en una posición inferior al hombre en ámbitos sociales, económicos, jurídicos y familiares. Las que consideran que el hombre y la mujer nacen con objetivos y ambiciones diferentes en la vida.

Con todo, pese las reivindicaciones históricas desde los años setenta y la creciente concientización respecto a la lacra del machismo en todos los ámbitos culturales y políticos en los últimos años, aun hay pequeños hábitos que muchos (y muchas) siguen teniendo interiorizados.

Son secuelas de nuestra educación y de los productos culturales que nos han formado como personas que hacen que, aunque critiquemos y denunciemos el machismo, podamos caer en algunas de sus trampas sin darnos cuenta.

Lo que desde hace unos años se ha denominado el micromachismo, ejemplos de discriminación débiles e imperceptibles. Esos que se ven todos los días y suceden incluso en los ambientes más progresistas.

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y en medio de una huelga de profesionales femeninas, queremos poner el foco sobre todo lo que aún seguimos haciendo mal.

Una lista a base de ejemplos (que van del micromachismo a, en algunos casos, al machismo a secas) que demuestran que tal vez hemos entendido el grueso de las reivindicaciones feministas, pero nos falta mucha letra pequeña que leer.

1. He creído necesario explicar algo a una mujer, sin que ella me lo pidiese, por el hecho de ser mujer.

2. No considero a una ama de casa una trabajadora más.

3. Me refiero a hombres por su apellido (Martínez, Sánchez, Rodríguez) y a mujeres por su nombre (Ana,Clara, Marta)

4. He comentado a un amigo que se quedaba al cuidado de sus hijos: “Hoy te han dejado de niñera”.

5. En la cama antepongo mi placer sexual al de mi compañera y no suelo preguntar por sus preferencias y necesidades.

6. He dicho que yo “ayudo” en las tareas del hogar, asumiendo que el trabajo es de una mujer y yo estoy ayudando, no participando en igualdad.

7. Me he sentido incómodo y perdedor en alguna ocasión porque el sueldo de mi novia o mujer es más alto que el mío

8. Asumo continuamente la heterosexualidad de las mujeres y de otros hombres.

9. En mi trabajo o entre mis amistades, solo propongo jugar al fútbol a los varones, dando por sentado que ellas no quieren jugar.

10. He pronunciado la frase: «Al final las más machistas son las mujeres»

11. Cuando el niño va al médico o de compras, lo acompaña su madre. Cuando el niño va al fútbol, lo acompaño yo.

12. He preguntado a mi sobrina si ya le gusta algún chico.

13. Considero que las labores domésticas de mi casa, cuidando de mis hijos o ayudando a mis mayores siempre las va a hacer mejor una mujer.

14. He preguntado a alguna mujer que para cuándo los hijos cuando nunca se lo he preguntado a un hombre.

15. He pagado de forma sistemática mis cenas con mujeres presuponiendo que es lo que se espera de mí.

16. Hablando con un amigo he descrito a una mujer como “poco femenina”.

17. Soy homosexual y he pronunciado la frase: «¿Cómo voy a ser machista si soy homosexual?», pensando que el machismo es únicamente un error de los hombres heterosexuales.

18. He usado la palabra “provocador” para describir el atuendo de una mujer.

19. He comentado que esas no son formas de hablar “para una señorita”.

20. No me gusta salir con mujeres más altas que yo.

21. En compañía de una mujer, he ocupado el asiento del chófer porque interpreto que es lo normal o un gesto de galantería.

22. Me he negado vehementemente a aceptar palabras nuevas (estén aceptadas por la RAE, como «jueza» o «miembra») sin pensar en que tal vez dan un sentimiento de comodidad y pertenencia a mi interlocutora.

23. Considero normal que en televisión los presentadores sean los ácidos y divertidos y ellas las lindas.

24. He hecho el comentario «Laura es una mujer fuerte» dando por hecho que considero que ser fuerte es un rasgo más masculino.

25. Tengo mellizos y nada más nacer hice socio de mi cuadro de fútbol a mi hijo y no a mi hija.

26. Dejo a mi hijo adolescente salir hasta las 3 de la madrugada, pero a mi hija le obligo a venir antes de medianoche.

27. Nunca he hablado con mi hijo de feminismo.

28. Soy el dueño de un local público y he puesto el cambiador de bebés en el cuarto de baño de mujeres.

29. Invitado a comer en la casa de unos amigos, he felicitado a la mujer por la comida sin preguntar antes quién había cocinado.

30. En la casa de unos amigos, me he dirigido al hombre para hacer preguntas sobre automóviles, dinero o deportes porque he deducido que a ellas no les interesarán esos temas.

31. He presentado a una mujer por el cargo o la posición de su marido («esta es la mujer de…») en vez de por su nombre y profesión.

32. Soy mozo y siempre pongo la bebida alcohólica al chico y la bebida sin alcohol a la chica, sin preguntar quién ha pedido cada una.

33. Soy mozo y siempre dejo la cuenta de la mesa al chico.

34. Tengo una empresa en la que los trabajadores van uniformados y ellos llevan pantalón y ellas falda, sin opción a elegir.

35. Intentando ser amable, he llamado “linda” a una mujer a la que no conozco de nada.

36. He dicho “no me lo habías pedido” cuando una mujer me ha recordado que no he hecho mi parte de las tareas de hogar.

37. Me he callado ante el comentario machista de un amigo.

38. He juzgado a una mujer por su forma de educar a sus hijos cuando no lo hago con un hombre.

39. Me refiero al conjunto de ciudadanos que buscan la igualdad como “las feministas”, en femenino, asumiendo que es una lucha únicamente reservada a las mujeres.

40. He preguntado a una mujer cómo conjuga su vida profesional y su vida familiar, algo que jamás he preguntado a un hombre.

41. He comprado ropa de color rosa o muñecas a una niña sin consultar con sus padres (o con la propia niña) qué regalo deseaba.

42. Trabajo en un centro público destinado a mujeres y he puesto únicamente revistas de moda y sociedad en la sala de espera.

43. En una conversación sobre políticos, me parece normal hacer comentarios sobre el aspecto de ellas cuando no lo hago sobre el de ellos. (Fuente: El País de Madrid)

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1 comentario
  1. Verdadesincómodas dice
    Cuanta pajería junta… a ver si las feministas, cuando van con el “compañero” y pincha el auto se bajan ellas a cambiar la rueda y se ofenden si no las dejan hacerlo. A ver si hay una rata en la casa, la sacan a palazos y no permiten que el hombre se haga cargo de eso. A ver si las feministas entienden que son parte del problema cuando ven en el hombre a un enemigo y no a un compañero complementario. No sean pajeras por favor

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