Base de datos facial#10YearsChallenge y su trasfondo

La tecnología de reconocimiento facial de Facebook se podría utilizar para enseñar a los algoritmos de inteligencia artificial a manejar características físicas propias de la edad.

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Han sido ya muchos los internautas —también famosos— que se han unido al reto #10YearsChallenge subiendo fotografías de ellos mismos de hace una década junto a otra actual. Y es posible que estas dos imágenes, convenientemente colocadas una al lado de la otra, estén alimentando los algoritmos de reconocimiento facial de las grandes empresas.

¿Deberíamos tener más cuidado, de ser el caso, con lo que colgamos en internet? Sputnik habló con Paul Levy, especialista en privacidad y redes sociales y autor del libro ‘Digital Inferno’ —’Infierno digital’—.

«No significa que lo estén haciendo», puntualiza Levy. Aunque teniendo en cuenta la crisis de confianza en la que están sumidas las redes sociales a raíz de los últimos escándalos —el más sonado, el de Cambridge Analytica—, no parece del todo descabellado contemplar esa posibilidad, añade.

Levy destaca que algunos de los algoritmos que utilizan los gigantes de las redes sociales todavía no son capaces de organizar los cientos y a veces miles y miles de fotografías que conservamos en nuestras cuentas de internet y que, colocarlas nosotros mismos una al lado de la otra y, encima, señalando el año en el que fueron tomadas, les facilita las cosas a esos gigantes. «Están consiguiendo que les hagamos el trabajo», advierte.

Sin embargo, Levy reconoce que solo es cuestión de tiempo que esos algoritmos sean capaces de hacer lo mismo que hacemos nosotros. Algo que «no tiene por qué ser malo», ya que, a pesar de que se han destapado escándalos, estos están tratándose y atajando y, las redes sociales, rindiendo cuentas, añade.

Levy señala que, en principio, las redes sociales son transparentes, y recuerda que, en todo caso, existen ciertos mecanismos para que podamos eliminar esto o aquello. Sin embargo, el problema radica en que «internet tiene buena memoria» y le resulta mucho más difícil olvidar algo que seguir recordándolo. Por eso la gente se sorprende cuando busca en Google su nombre y encuentran lo que hay.

«Están dando mucho permiso desde el momento en el que le das clic al botón de ‘Enviar’. ‘Enviar’ quiere decir ‘Rendirse'», bromea.

¿Cambiará el panorama de aquí a unos años? ¿No tendremos que seguir siendo cuidadosos con lo que hacemos en las redes? Levy señala que internet ya se ha puesto las pilas en ese sentido dándole más importancia a la privacidad aquí y allá, y que prueba de ello es el esfuerzo que depositan en ese sentido las aplicaciones de mensajería instantánea. También recuerda que varios de los fundadores de la red de redes han coqueteado con la idea de que internet sea ‘premium’, es decir, que sea de pago para aquellos que quieran «pura privacidad».

«Ser capaz de correr las cortinas y la puerta de tu casa y que no haya gente metiendo las narices requieren tomar ciertas decisiones (…) Es posible que pronto, junto a la innovación, se deba pagar un poco más, igual que se paga por la privacidad en el mundo real, donde tienes que comprar cosas para cerrarte tras una puerta». (Fuente: Sputnik)

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