Estamos en el tercer periodo de gobierno del Frente Amplio y uno de los grandes problemas de los habitantes de este país sigue siendo “la vivienda”. ¿Pero se ha realizado algo en estos 11 años de gobierno Frenteamplista?

Nosotros creemos que sí, aunque aún son insuficientes. Desde que el Frente llego al gobierno departamental de Montevideo, se creó la cartera de tierras, el apoyo al sistema cooperativo se intensifico, dando más facilidades. A partir del 2005 se facilito en muchos más el tema de viviendas en toda su extensión, llegado a la reforma total del BHU, creando nuevos planes desde el Mvotma.

La gran variedad de planes y programas nos puede llegar hasta asombrar por su cantidad y variedad, por solo nombrar algunos: compra de vivienda nueva; compra de vivienda usada; alquiler con opción a compra; garantía de alquiler para parejas jóvenes; garantía en general para los que retornan del exterior; cooperativas de vivienda por ayuda mutua; cooperativa de ahorro previo; plan Junto; cooperativas de viviendas del PIT-CNT; plan de viviendas para la regularización de asentamientos irregulares; el plan de reciclaje de viviendas en ruinas para mujeres jefas de hogares; el plan lote; el banco de materiales, y creo que hay algunos planes más que se me han ido de la cabeza.

Como vemos hay para todos los gustos pero aun así no hemos podido resolver todo el déficit de viviendas en el Uruguay.

El tema es que aún hay un déficit de unas 75.000 viviendas, pero hay más del doble de ese déficit en situación de desocupadas según el último censo.

Lo que sí debemos de decir es que en esta última década se han construido y vendido decenas de miles de casas y apartamentos, por el mayor poder adquisitivo de una clase media en expansión, se han transformado barrios enteros con políticas de regularización de los asentamientos y realojos de barrios inundables.

Las cooperativas de viviendas se pueden ver por doquier, pero igual no alcanza. ¿Porqué?. Los alquileres siguen subiendo mucho más que el costo de vida y del aumento salarial.

Pero también sube en una medida desmesurada los costos de construcción, en el año 2014 según la Agencia Nacional de Vivienda subió más del 8 % y el costo del metro cuadrado casi llego a los US$ 2.000, esto es lo más grave que uno puede observar pues una vivienda de 40 metros cuadrados costaría unos US$ 80.000 a 25 años solo dicha suma, sin ningún costo adicional por el préstamo estamos hablando de unos US$ 3.200 de amortización por año a pesos de hoy unos 96.000 que serian unos $ 8.000 por mes. La pregunta es qué grupo familiar de bajos recursos tiene esa capacidad de pago?.

El capitalismo es cruel, salvaje y caníbal, quiere comerse todo aun donde casi nada hay, y si hay, más quiero, pues más voy revitalizando los costos, a esos no les molesta que el artículo 45 de nuestra Constitución diga: “que todo habitante de la Republica tiene derecho a gozar de una vivienda digna y decorosa. La ley propenderá a asegurar la vivienda higiénica y económica, facilitando su adquisición y estimulando la inversión de capitales privados para ese fin.”

¿Pero como hacer para que este artículo 45 sea cumplido en su justa valía?. Si nada dice de las decenas de miles de viviendas desocupadas, que en ocasiones están abandonadas a la buena de dios. Pero no me la ocupes que és de propiedad privada, lo mismo pasa con miles de terrenos algunos casi en situación de abandono, teniendo todo los servicios en la puerta, como son el agua, la luz, saneamiento, pero no los toque pues tienen dueño.

Qué hacer entonces?. Durante la campaña electoral, el Intendente electo de Montevideo Daniel Martínez, mucho habló de una ley que estaría en el Parlamento bajo el nombre de “Ley de viviendas desocupadas”, para así recuperar algo ocioso y que muchos habitantes de este bendito país tienen necesidades habitacionales insatisfechas. De pronto también llego la hora de pensar en prohibir que haya casas desocupadas, mientras muchos viven en la intemperie.