Recostado en el silencio, con apariciones muy puntuales y sin grandes anuncios, apostando siempre a la imagen serena, el presidente Tabaré Vázquez ejerció el poder hasta el lunes pasado con un estilo impregnado de tranquilidad.

Muchos uruguayos veían en esos gestos la falta de un conductor con capacidad de incidir en la opinión pública, abriendo espacios de debate para confrontar con el adversario. La propia oposición creyó que Vázquez estaba pasando por un mal momento y por ello pisó el acelerador, como si dentro de poco tiempo hubiera alguna consulta a la ciudadanía. Fue así que con el apoyo de El País se pudo establecer un clima político donde el gobierno se debilitaba en medio de la tristeza.

A la vez la preocupación sobre temas vinculados a la corrupción, como el robo de municiones en la Fuerza Aérea, comenzaron a intentar enlodar al gobierno de izquierda. La idea de la oposición fue golpear sobre el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, pero el FA se plantó unido en el parlamento, incluso con el apoyo de toda la bancada de la coalición de izquierda, más un diputado colorado.

La interpelación a Huidobro quedó en segundo plano en la apertura de los noticieros televisivos, desde el momento que se conoció el anuncio de Vázquez y de todo su gabinete sobre inversiones en infraestructura, al presentar la cifra récord de casi 12.000 millones de dólares, para todo el período. Y para que no quedaran dudas aseguró que “no hay política de achique ni recortes, hay seriedad y posibilidades reales de llevarlos adelante”.

El paso dado por el Presidente de la República fue inmenso, entre muchas cosas porque el ajuste fiscal reclamado por la oposición desapareció en medio de los bostezos. Blancos y colorados comprendieron así que puede haber otra política distinta a la que practicaron en los primeros años de la salida de la dictadura.

Aunque otra cosa muy distinta es saber si están dispuestos a llevar adelante políticas progresistas o si prefieren estar en permanente crítica con el único fin de asegurarles el trabajo a algunos de sus correligionarios.

En los próximos días conoceremos las formas de inversión en el Puerto de Aguas Profundas y en Antel Arena, como también sabremos si se destinará el 6% del presupuesto para la enseñanza pública.

Estos tres pilares de cualquier gobierno son definitorios y van a marcar hasta donde está dispuesto a llegar el actual gobierno. Seguramente a mediados de agosto los uruguayos tendremos un panorama completo del grado de identificación de las promesas electorales, con la puesta en marcha de los compromisos.