El estudio “La reproducción en la adolescencia y sus desigualdades en América Latina” señala que los porcentajes de maternidad adolescente, que reflejan el número de madres de 15 a 19 años con relación al número total de mujeres de esa edad, registraron un descenso en la región entre 2000 y 2010 después de haber anotado un incremento entre los censos de 1990 y 2000.

Mientras que en Europa Occidental la tasa de maternidad adolescente es de un 2%, América Latina es el segundo continente donde menos ha disminuido la maternidad infantil en los últimos veinte años (-12,9%), sobre todo teniendo en cuenta los bajos niveles de fecundidad total de los países y sus mejoras en educación y salud. Específicamente, la tasa de fecundidad entre menores de 20 años bajó de un 32% en el año 2000, a un 28% en 2010, un nivel similar al del año 1990 (29%).

Según el estudio, a este lado del mundo la maternidad en jóvenes de entre 15 y 19 años es mayor en sectores pobres e indígenas. De hecho, en Brasil, Panamá y Costa Rica el embarazo adolescente en aborígenes es el doble que entre las mujeres mestizas.

Muchas chicas, “por falta de oportunidades, restricciones para elaborar proyectos personales y patrones culturales”, ven en la maternidad una forma de superación de la pobreza, alerta la Cepal. Los países con mayor maternidad en jóvenes de entre 15 y 19 años son Nicaragua (19,9%), República Dominicana (19,7%) y Ecuador (17%), mientras que los niveles más bajos se registran en Costa Rica (11,1%), Perú (11,5%) y Uruguay (9,5%). El embarazo entre menores de 15 años es del 0,5%, pero la cifra sigue al alza.

Según la Cepal, este tipo de embarazos “fomenta la reproducción inter-generacional de la pobreza” y “compromete la autonomía de las mujeres para emprender sus proyectos de vida”. También “evidencia la necesidad de que la educación sexual y los servicios de salud reproductiva sean una prioridad para las políticas públicas”, agrega el comunicado.

El caso uruguayo

En Uruguay, como en otras partes del mundo, las causas del embarazo adolescente deben buscarse en las desigualdades socioeconómicas, culturales y de género. Su existencia está asociada a la escasa capacidad de elección, por falta de oportunidades, entre proyectos de vida alternativos.

Las condiciones de vida críticas de los hogares en que viven las jóvenes aumenta la vulnerabilidad respecto al embarazo precoz y en algunas ocasiones no deseados. En el caso de las jóvenes uruguayas con dos o más Necesidades Básica Insatisfechas, algo más de una cada cinco adolescentes son madres (22,4%), mientras que entre las adolescentes con Necesidades Básicas Satisfechas el porcentaje de madres es muy pequeño (3,6%), según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2013.

En paralelo, otro informe sobre el “Estado de la situación sobre la salud sexual y reproductiva de los adolescentes en Uruguay”, pero realizado por el Ministerio de Salud Pública, Bayer y Equipos Mori en setiembre de 2011, describe el proceso por el cual se efectiviza la maternidad adolescente no planificada, indagando en sus causas. Mediante entrevistas a adolescentes no madres y a embarazadas, se investigó las habilidades sexuales de las consultadas para cuidar su cuerpo y su salud sexual y reproductiva, al tiempo que se indagó en el conocimiento del uso de métodos de prevención del embarazo.

Desde 1996, el informe indica que los nacimientos de madres adolescentes han descendido, aunque a menor ritmo que los nacimientos totales. Si se toma en cuenta la participación de la maternidad adolescente en el total de nacimientos, se observa una tendencia ascendente aunque oscilante, alcanzando los niveles más altos en 1997 y 2008. La resistencia a la baja de la reproducción temprana es un fenómeno característico de los países sudamericanos, y Uruguay no escapa a esa tendencia.

Según el trabajo, aproximadamente 2 de cada 3 adolescentes embarazadas declaran que su embarazo no fue planificado, aumentando el nivel de no planificación en los segmentos socioeconómicos Medio y Alto y entre las más jóvenes. Entre las adolescentes no embarazadas también se observó una postura menos reactiva a la idea del embarazo a medida que aumenta la edad y desciende el nivel socioeconómico de su hogar.

La edad de inicio de la actividad sexual de las adolescentes que han experimentado algún embarazo es significativamente más bajo. No obstante, según el informe, no se observan diferencias relevantes en cuanto al conocimiento de los métodos anticonceptivos (M.A.C.), y prácticamente todas las adolescentes embarazadas consultadas utilizaron algún M.A.C. alguna vez.

Pese a ello, cuando se preguntó por la utilización de MAC en la primera y en la última relación sexual se observaron diferencias importantes entre ambos grupos de adolescentes analizados. Tal como figura en el informe, existe un alto nivel de conocimiento sobre el acceso a servicios de anticoncepción, por lo que el problema no parece residir allí. Al respecto, se indica que el problema del uso de métodos anticonceptivos está en cuestiones culturales.

Sobre factores, se habla de que la mayoría de las adolescentes que experimentaron algún embarazo ya habían abandonado el sistema educativo antes de su primer embarazo, y pese a ello, la precoz entrada en el mercado laboral no aparece como asociada de forma relevante al embarazo en las adolescentes relevadas en Montevideo. En otro orden, en todos los segmentos la historia de violencia familiar aparece como un rasgo diferencial entre embarazadas y no embarazadas, aunque alcanza las mayores diferencias en los segmentos socioeconómicos Medio y Alto y en menores de 18 años. Asimismo, las adolescentes consultadas que experimentaron algún embarazo presentaban niveles de supervisión parental previo a su embarazo significativamente más bajos que la de las demás adolescentes.

En esa línea, el estudio expone otro conjunto amplio de factores que se presentan fuertemente asociados a este tipo de embarazos.

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Se habla del rezago en primaria, el abandono del sistema educativo, la emancipación del hogar, el consumo de drogas en algún momento, el bajo nivel educativo de la madre, los antecedentes del embarazo adolescente y la imposibilidad de hablar de sexualidad con los padres como elementos a tener en cuenta para abordar el tema y proseguir en la baja de este fenómeno.

Nuevo anticonceptivo se venderá en 69 países por 1 dólar

Un nuevo anticonceptivo estará pronto disponible por un dólar cada dosis en 69 de los países más pobres de África, Asia y Latinoamérica, anunciaron este jueves la Fundación Bill y Melinda Gates y un conocido laboratorio farmacéutico.

La decisión busca ampliar un programa piloto que ya se aplicó en un puñado de países africanos en los que se distribuye a los organismos de ayuda sanitaria Sayana Press, un anticonceptivo de dosis única cuya eficacia dura al menos tres meses y se aplica mediante una inyección descartable.

“La realidad es que hoy unos 200 millones de mujeres en el mundo quieren evitar o programar su embarazo pero no tienen los medios para hacerlo”, dijo Chris Elias, médico de la Fundación. “Con este acuerdo podemos garantizar que este producto estará disponible en los países más pobres por un dólar cada dosis”, añadió.

Como eventuales efectos secundarios, el laboratorio que lo fabrica, Pfizer, menciona entre otros la pérdida de densidad ósea.

Más de 200 millones de mujeres en países en desarrollo no pueden acceder a medios anticonceptivos, cuando así lo querrían. Sayana Press ya está disponible en Bangladesh, Burkina Faso, Kenia, Níger, Nigeria, Senegal y Uganda, y prevén ampliar el programa a otros países de África, Latinoamérica y Asia.

La cumbre sobre planificación familiar de Londres 2012 fijó como objetivo que 120 millones de mujeres puedan acceder a los anticonceptivos hacia el 2020, lo que representa una inversión de 4.500 millones de dólares en 8 años.

La Fundación Gates anunció que en ese período invertiría 560 millones de dólares.

Según el último informe de Family Planning 2020, la cantidad de mujeres que accedieron a los anticonceptivos en esos 69 países aumentó en 8,4 millones en comparación con 2012. La planificación familiar –información, contracepción y salud– permitiría evitar unas 100.000 muertes de mujeres por año durante y después del parto.

Es la primera causa de mortalidad entre las jóvenes de 15 a 19 años en los países pobres, según la asociación Save the Children.