Por: Mariana Peralta

En los 78 minutos que dura el filme, el espectador será parte de la historia de César, Miguel Ángel y Antonio, hombres que atesoran historias de vida con pinceladas de melancolía con las que muchos puedan sentirse en algún punto identificados. El director plantea de forma independiente cada historia y lleva sutilmente al espectador a adentrarse en cada una de esas vidas que si bien son contadas de forma paralela, poseen en común la soledad pero también la esperanza de que algo mejor llegará con el nuevo año.

Antonio (interpretado por Roberto Suárez) es un mago de fiestas populares, quien junto a su conejo abandonarán la humilde pensión en la que viven para llegar al club de Mal Abrigo, una pequeña localidad que aguarda su espectáculo artístico, pero a medio camino su auto se romperá, Antonio caminará hacia el peaje más próximo y mientras aguarda la llegada del auxilio mecánico conocerá a una mujer que también tendrá una historia para contar.

César (Marcel Keoroglián) es un taxista divorciado que emprenderá viaje hacia el pueblo para visitar a Lucía, su hija de cinco años. En esa noche tan especial compartirá la cena con la nueva familia de su exmujer y buscará fortalecer el vínculo padre e hija.

El cantante Miguel Ángel Molgota (Daniel Melingo) preso en una cárcel de mínima seguridad obtiene la autorización para cantar en el club del pueblo, donde buscará recuperar el cariño de la gente.

En Una noche sin luna la sensibilidad de cada uno de los protagonistas masculinos está presente durante la película y logra generar la empatía con el público. Se trata de historias que dejan una reflexión final y un halo esperanzador, un relato potente, bien narrado y utilizando el tiempo justo y necesario en cada historia para evitar caer en monotonías y redundancias. La narración es concisa y objetiva, sin adornos extras que puedan distraer al espectador de la historia que se quiere contar.

En virtud de la temática del filme una gran parte de la realización implicó el rodaje nocturno, extremo que se convirtió en uno de los principales desafíos del director. “Filmar de noche siempre significa una complejidad extra, estar filmando a altas horas de la noche, con el cansancio de todos y si falta algún elemento para el rodaje no es fácil conseguirlo porque la ciudad duerme, la planificación previa fue algo importante a tener en cuenta”, explicó Germán Tejeira en diálogo con LA REPÚBLICA.

Una noche sin luna insumió para sus realizadores treinta días de rodaje, (veinte en Uruguay y diez en Argentina). “Empezó el rodaje en noviembre del 2012, paramos por las fiestas y después nos fuimos a filmar a Argentina en febrero de 2013. La elección de Córdoba como locación fue porque la película es una co-producción con El Calefón Cine que es una productora amiga de Córdoba, y ellos habían conseguido que parte de la película pudiera financiarse desde el lado argentino y eso implicaba filmar allá. Eso fue muy bueno para nosotros porque descomprimió un poco los escasos fondos que teníamos para hacer la película”, relató Tejeira quien desde el comienzo tenía claro a qué personajes quería para su película.

“La película estaba escrita para Suárez, Keoroglián y Melingo, la niña que actúa es la sobrina de Marcel es un rayo fue una maravilla en el rodaje y la actriz que forma parte de la escena en el peaje es cordobesa y me la recomendaron los productores de Córdoba. El resto del elenco son amigos actores con quienes trabajamos habitualmente y tenemos una relación grande de amistad”.

La película cuenta también con las participaciones del humorista Héctor Perry y del periodista Julio Toyos, quienes en sus breves pero contundentes actuaciones en el filme logran cautivar al espectador, algo que el director tenía como objetivo al momento de convocarlos. “Son papeles relativamente chicos entonces nos gustaba tener personajes que ya en pocos segundos de pantalla pudieran transmitir mucho, algo que ellos saben hacer, porque uno escucha sus voces o ve sus miradas y ya se puede traslucir que han tenido una vida caudalosa”.

A propósito de estos personajes secundarios pero no menos importantes para la historia, el director recordó una anécdota cuando el filme se presentó en Suiza. “Cuando exhibimos la película en Suiza, nos decían que el personaje de Julio Toyos les hacía recordar mucho al presidente del club de su pueblo (risas). En Suiza la película tuvo muy buena repercusión”.

Una Noche sin luna mientras está en cartel en Uruguay ya se prepara en las próximas semanas para su presentación en el Festival de Cine de Munich una de las vidrieras más importantes del cine mundial que se desarrollará entre el 25 de junio y el 4 de julio. “Vamos con mucha alegría y expectativas”, afirmó el director.


Premios y festivales

Estreno Mundial. Festival Internacional de Cine de San Sebastián
Sección “Nuevos directores”. San Sebastián, España, 2014.

Zurich Film Festival. Sección “Competencia oficial”. Zurich, Suiza, 2014. Ganadora a “Mejor película”.

Cineuropa. Sección “Panorama internacional”. Santiago de Compostela, España, 2014.

Festival de Cine de Montevideo. Montevideo, Uruguay, 2014

Palm Springs International Film Festival. Sección “New Voices/New Visions”. California, Estados Unidos, 2014

Blackmovie. Película de apertura del festival. Ginebra, Suiza, 2015

International Film Festival Panamá. Ciudad de Panamá. Panamá, 2015

DATO

La música original de Una noche sin luna estuvo a cargo de Bruno Boselli y Gastón Otero. La película cuenta con canciones del músico argentino Daniel Melingo y en la banda sonora también se incluye el tema “Lullaby” del músico estadounidense Tom Waits. Los éxitos uruguayos “Cinco Minutos” y “Llora mi garganta” de Lucas Sugo suenan en parte del filme.

Una noche sin luna es una coproducción entre Raindogs Cine de Uruguay y Cine El Calefón de Argentina. Cuenta con el apoyo del Instituto de Cine del Uruguay, del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina, del Programa Montevideo Socio Audiovisual, del Programa Ibermedia y del Gobierno de la Provincia de Córdoba.