Por: Dra. Mónica Xavier, Senadora

“Todos tenemos el derecho de asistir a los últimos momentos de nuestros seres queridos, cosa que no pudimos lograr las madres de los desaparecidos… y después también, tenemos derecho a enterrar a nuestros muertos, cosa que tampoco pudimos hacer”( ). De esa manera tan desgarradora, humana y categórica define su sentimiento una de las madres de desaparecidos, y con sus palabras elijo empezar mi columna de hoy.

De eso trata una campaña espontánea en las redes sociales en la que miles de madres dan su nombre y el de sus hijos para solidarizarse con las madres de los desaparecidos al sumarse a su lucha por saber qué pasó y dónde están.

Nuestro país arrastra una deuda histórica respecto a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, y aunque con los gobiernos del Frente Amplio se ha investigado y se han obtenido avances en la búsqueda de desaparecidos al hallarse restos de compatriotas asesinados en dictadura, se ha ingresado a los cuarteles con el objetivo de investigar como antes no se hacía y se ha procesado y encarcelado a responsables de terrorismo de Estado, aún no es suficiente.

Debemos avanzar a mayor ritmo. Los tiempos se acortan y lo cierto es que hay integrantes de las Fuerzas Armadas que hacen ostentación del más cuidadoso silencio. Ya transcurridas tres décadas desde la recuperación democrática aún no se ha podido, ni tampoco sabido, terminar con ese pacto de silencio de quienes tienen las respuestas y no las dan. Resulta inconcebible como ninguna de las personas que tienen información no rompe ese pacto lacerante, que perpetúa el sufrimiento de la desaparición de una hija, de un hijo, de una madre, de un padre, de un hermano.

También están quienes creen que el paso del tiempo y la muerte de los responsables de los delitos de lesa humanidad terminarán por enterrar la verdad, tesis que yo no comparto en absoluto. En ningún modo adhiero a ninguna forma de renunciamiento.

El próximo sábado 20 de mayo, en una nueva Marcha del Silencio, en todo el país, una multitud inundará las calles nuevamente para volver a reclamar por verdad y justicia, para que las madres no sigan muriendo sin haberse podido despedir de sus hijos y para que cada nueva generación no sea condenada a heredar la impunidad del pasado. Allí estaremos.