Los profesores nucleados en Ades (el sindicato de Montevideo) decretaron un paro de tres días en protesta por lo que consideran falta de respuesta de las autoridades a sus reclamos de mejoras edilicias. Ya no se trata de una detención de actividades limitada a aquellos liceos cuyos locales ofrecen carencias y no brindan seguridad; ahora la protesta abarca la totalidad de los liceos de la capital sin importar las condiciones edilicias de los locales donde funcionan.

Estamos asistiendo a una escalada, un crescendo de la movilización y una profundización del conflicto que enfrenta a los docentes con las autoridades de la Enseñanza y que viene arrastrándose desde el último tercio del año pasado. En ese entonces, el nudo del enfrentamiento estaba vinculado con la aplicación del Plan Pro Mejora, execrado por los docentes por considerarlo excluyente y elitista; según el punto de vista de los educadores, ese plan llevaría a tener una educación para ricos y otra para pobres.

Durante las vacaciones estivales, el centro de la disputa fue la convocatoria que hizo Mujica a los otros partidos del sistema para sentar las bases de un acuerdo educativo. Los profesores se manifestaron con vehemencia contra dicho acuerdo, a pesar de que ellos también fueron convocados por el presidente.

A medida que se aproximaba el comienzo del año lectivo, el eje de las protestas se trasladó a los problemas edilicios que ofrecían varios locales liceales que no habían sido restaurados en tiempo y forma: problemas sanitarios, de electricidad, estructurales y de insuficiencia locativa.

Así las cosas, al momento de comenzar las clases, en algunos institutos no fue posible dar inicio a los cursos; en unos casos, por decisión de las autoridades, y en otros por decisión de los docentes que consideraron que no estaban dadas las condiciones de seguridad para desarrollar la tarea educativa.

No obstante el diálogo mantenido entre las autoridades y los dirigentes gremiales, éstos resolvieron subir la apuesta y decretaron el paro que hoy afecta a todos los liceos de Montevideo.

Estamos, otra vez, ante una actitud de intransigencia que no encuentra justificación alguna. Sería entendible que los docentes no dictaran clases en los liceos que aún no están en condiciones materiales, pero resolver una paralización por tres días en todos los liceos de la capital parece a todas luces una desmesura inexplicable.

La medida no resiste el menor análisis ni tiene sustento lógico alguno. Por ello, es pertinente la reflexión de Alberto Breccia luego del Consejo de Ministros del lunes: “Realmente, ¿se está poniendo a los alumnos en el centro de la preocupación cuando se los somete a cuatro días sin clases a ellos y a sus padres?”. Asimismo, el secretario de la Presidencia consideró necesario conocer “las motivaciones que existen detrás de este tipo de medidas exageradas”.