¿Por qué atípica? El único departamento, en este caso la ciudad capital de la República Oriental del Uruguay, en que los partidos políticos más antiguos –el partido Colorado y el Partido Nacional- decidieron votar fuera de sus lemas tradicionales; porque quisieron un nuevo lema, La Concertación, para unir fuerzas y derrotar –según aspiran- el dominio del Frente Amplio en Montevideo.

Todo indica que estamos ante una operación que fracasará el 10 de mayo, cuando los electores elijan con su voto al Intendente o Intendenta del Departamento y la Ciudad de Montevideo.

Uno de los ejes de esta campaña electoral es el Tercer Nivel de Gobierno, es decir, la irrupción en la gestión administrativa de los denominados Concejos Municipales, y con ellos la principal figura: el Alcalde o Alcaldesa. Tendremos en esta elección una tripleta: se elige el Intendente, ediles (es decir el Gobierno departamental que se establece en la Constitución De La República, cuyo mandato es claro. Una tercera elección, que es el alcalde (el más votado) y quienes lo acompañarán en el Concejo Municipal, figuras sometidas al contralor de las respectivas Juntas Departamentales.

Ahora bien, Montevideo, si bien ha sido la generadora de la descentralización, que empezó en la Intendencia del Dr. Tabaré Vázquez estableciendo los 18 Centros Comunales Zonales, siendo la experiencia valedera, facilitando la participación y la integración, a partir de ahí se decide promover una Ley Nacional (Nº 18.567) que extendió los municipios a todo el país; sólo en Canelones hay 29, y últimamente, una nueva ley ha extendido la cantidad de Municipios a 112.

En esta campaña hacia la Intendencia, el único candidato que habló sobre esta temática es el Ing. Daniel Martínez. Partiendo del principio de coincidir y no de disentir con el punto, es que escribo esta nota. Daniel Martínez hizo una afirmación que no es antojadiza, es producto de un observador que ha estudiado la realidad montevideana.

Dijo que las realidades zonales “a veces no responden a la realidad”, y más adelante: “Las necesidades y urgencias que tienen barrios como Cerro o Cerro Norte o Santa Catalina no son las mismas que las que puede tener Santiago Vázquez. Eso habría que revisarlo y llegado el caso redistribuir los municipios para de esa manera, además, conceder más participación ciudadana y compromiso a los habitantes del lugar”. Invoca participación, coincidencia y compromiso de las habitantes del lugar.

Ahora bien, Montevideo necesita, en su estructura política administrativa del Tercer Nivel de Gobierno, comprender que estas estructuras deben acompasarse con las tradiciones y el arraigo de lo que hoy distingue el carácter, el contenido y la historia de sus pobladores. Los 18 CCZ no fueron un capricho, son la continuidad, en otro plano, de las 18 Zonas judiciales del Departamento.

La historia original de Montevideo está marcada por el surgimiento de Pueblos, Villas: Pueblo Peñarol, Santiago Vázquez, Pueblo Abayubá, Pueblo Victoria, Villa del Cerro, Villa Colón, Villa de la Restauración (hoy Unión). Con el desarrollo de la modernidad y el surgimiento de nuevas poblaciones, se pasó al concepto de barrio: Belvedere, Paso Molino, Buceo, Centro, Pocitos, La Mondiola, Piedras Blancas, Barrio Sur, Palermo, Maroñas, Ciudad Vieja, Aguada, Reducto, etcétera.

El deporte, en particular el fútbol, la cultura –esencialmente el carnaval: los corsos, las murgas- le fueron dando identidad, colorido e historia al barrio. Entontes ¿cómo establecer un Municipio que diluya la identidad original del Cerro, uniéndolo a La Teja, Belvedere, Nuevo París, Paso Molino? Barrios que a su vez tienen su propia identidad.

Ni que hablar del histórico Pueblo Santiago Vázquez, junto al Paso de la Arena, Los Bulevares y Rincón del Cerro. Y así podríamos seguir… arbitrariamente se partieron barrios tradicionales para identificarlos con Municipios ¡con letras!

Algo no está bien, y Daniel Martínez puso el dedo en el ventilador. Con método, con análisis riguroso, teniendo en cuenta las tradiciones barriales, hay que considerar una reestructura de los Municipios, donde sean más representativos de la realidad, donde se acerque la administración a la gente y la gente se acerque al Tercer Nivel de Gobierno. Hoy por hoy un gran “debe” de la Ciudad de Montevideo.

Construyamos, pues, futuro con espíritu autocrítico, no para retroceder, sino para avanzar más. He ahí la esencia de la democracia.