Por: Matías Canabarro

Nacional cumplió su objetivo de vencer a Boston River gracias al golazo de Christian Oliva, que le permitió al equipo de Alexander Medina recuperar el liderazgo del Torneo Apertura. Los tricolores estuvieron lejos de brillar, pero ganaron y llegarán al clásico del próximo domingo con dos puntos de ventaja sobre Peñarol.

Lo abrió un golazo

De las muchas batallas que al unísono se desarrollan en un partido de fútbol, ninguna fue tan notoria como la que tuvo lugar en el mediocampo, sector donde la pelota vivió durante casi todo el primer cuarto de hora del encuentro.

El trámite favorecía a Boston River, que hacía de la presión, la recuperación y las transiciones rápidas su principal arma para tratar de agarrar mal parado a Nacional, que atacaba con mucha gente pero se exponía a un contraataque peligroso.

El equipo del “Turco” Apud no temió ir al ataque, y procuró encontrar espacios a base de toques y movimientos sin pelota. No dejó jugar a Nacional y fue dominador del buena parte del primer tiempo.

Quizás su mayor pecado haya sido no estar fino en el toque final. De hecho, pese al dominio que ejercía, solamente inquietó el arco defendido por Esteban Conde a los 15’, cuando un pelotazo largo fue a parar a los pies de Gonzalo Mastriani, quien vio adelantado al arquero albo y le dio vida a un tiro que se perdió apenas contra el palo.

A Nacional le costaba hacer duraderas sus posiciones y, como inevitable consecuencia, elaborar juego colectivo y crear peligro.

La sequía se interrumpió a los 24’, cuando una corrida de Sebastián Fernández por derecha terminó en un cabezazo de Gonzalo Bergessio que se fue por encima del travesaño.

Comenzó entonces a emparejarse el partido, porque Nacional empezó a estar más lúcido con la pelota y Boston River mostró señales de incapacidad física para mantener la intensidad ejercida hasta entonces. Igualmente importante fue que la marca sobre Robert Flores, cerebro del equipo de Apud, empezaba a dar resultados.

El grito de gol llegó al Parque Central a los 36’. Bien sabido es que, cuando los demás caminos parecen bloqueados, un instante de inspiración individual puede ser el martillo para derribar el muro. Esto ocurrió con el lejano tiro de Christian Oliva, que en tiempo récord controló y le dio vida a un remate que se coló en el ángulo para sellar el 1-0.

La apertura del tanteador modificó el ánimo y la postura de Nacional, que se convirtió en dominador del partido y pudo incluso ampliar la ventaja si Falcón no hubiera atajado con lo justo un tiro que “Papelito” Fernández hizo tras una buena jugada de Viudez por derecha.

Terminó sufriendo

La imparable marcha del reloj seguía su curso y veía un trámite que no sufría alteraciones. Nacional no pasaba sobresalto alguno; lo negativo para sus intereses es que tampoco generaba chances de peligro.

Uno de los hechos importantes del segundo tiempo se produjo a los 58’, cuando Matías Zunino reapareció tras el desgarro. El volante sumó sus primeros minutos ingresando a la cancha en lugar de Sebastián Fernández. Lógicamente, el “Cacique” quiso darle rodaje previo al clásico. Se notó la falta de fútbol, pues Zunino estuvo lejos, compresiblemente, de su nivel habitual.

Las variantes de Alejandro Apud, mientras tanto, no fueron advertidas por el funcionamiento de Boston River. El visitante seguía controlando la pelota por momentos, pero su claridad se evaporaba en el tramo final de la cancha. Cuando se acercaba al arco tricolor, sus ideas parecían nublarse.

Recién cuando el encuentro agonizaba estuvo cerca de anotar. A los 93’, un tiro de lejos de Robert Flores exigió al máximo a Conde, que voló y mandó la pelota al corner. De allí vino otra chance clarísima: el centro terminó en un cabezazo que se perdió acariciando el travesaño.

El pitazo final le devolvió el alma el cuerpo a Nacional, cuya única preocupación es que Diego Arismendi salió a 15’ del final por un choque con Joaquín Pereyra. Ahora, se viene el esperado clásico, que será decisivo en el desenlace del Torneo Apertura.