El fenómeno Uber no sólo se presentó en nuestro país en el formato transporte, sino que también ha proliferado el financiero, que se trata de una plataforma “entre pares” (P2PL) que busca unir a una persona que busca un préstamo con otra que tiene las ganas de prestárselo, pero donde no tiene participación institución financiera formal alguna.

En este contexto es que en las últimas horas, el Banco Central del Uruguay (BCU) “frenó” a una de estas, cesando sus actividades hasta que regulara su actividad.

Para explicar esta situación, LA REPÚBLICA dialogó con Ernesto Palomeque, integrante del Ejecutivo del gremio de los bancarios (AEBU) y de una comisión de investigación del sistema financiero. Justamente este último organismo ha abordado el funcionamiento de los llamados “Uber financieros”.

“Este tema lo empezamos a trabajar más seriamente hace más de dos años cuando empezaron a tener cierta presencia en el mercado. Un ejemplo de ellas es esta empresa que el BCU le bajó el dedo, lo que significa que no podía operar con el fideicomiso que utilizaba como forma de ‘fondeo’, o sea obtener sus recursos para efectuar sus operaciones de intermediación financieras”, explicó el experto.

Trabajo de más de años

Agregó que en este caso “lo que nos importaba era que no estaban siendo objeto de análisis del BCU, por lo cual estuvimos reunidos en varias oportunidades con el Directorio del BCU, como también lo hicieron el BROU, los bancos privados o la Bolsa de Valores, planteando la necesidad que se analizara esta operativa que no tenía la expresión clásica de una empresa de tipo financiera, instalada en un local, con publicidad para atraer a los depositantes, y que se generara una regulación, que le diera un marco a esta operativa, entre otras cosas, por el riesgo que este tipo de aplicaciones tiene de evitar, de alguna forma, los controles de lavado de activos, y eso podría estar generando un lavado de activos. Por eso nos reconfortó la prohibición del BCU”.

Fue prohibida una sola empresa, ya que era la única que operaba con fideicomiso, y no como el resto que operan la modalidad “punto a punto”.

Palomeque indicó que AEBU “quiere seguir aportando, porque las transformaciones que se vienen dando permanentemente en el ámbito del trabajo, sus vínculos y los contratos, requieren actualizar el sistema. En este caso, los más de 300 trabajadores que emplean estas plataformas debemos incluirlos en las negociaciones salariales y en nuestro sindicato, y regular sus actividades”.