Por: Por Marcelo Hernández

Una parte importante de la salud de los adolescentes pasa por su capacidad de aprender, por su rendimiento académico, porque una de las tareas fundamentales del proceso adolescente es formarse para poder vivir en forma autónoma, es identificar su vocación y elaborar un proyecto de vida. Cuando eso no sucede, estamos frente a problemática seria, que alterará indudablemente el curso de vida del adolescente, extendiéndose a la juventud e incluso a su edad adulta”.

Batalla agregó que “eso hace que quienes nos dedicamos a la salud de esa franja, tengamos que estar atentos a los que sucede con su educación. Y por otra parte, los docentes, quienes están tan cercanos a los jóvenes, están en inmejorable situación para detectar problemática del área de la salud. Desde el punto de vista de la familia, estamos en un momento donde la relación familia-escuela no es la mejor. Y eso es sin duda un fenómeno nuevo también.

Que tiene múltiples causas, y para la cual tenemos la obligación de buscar soluciones, nuevos caminos que permitan que tanto la familia como las instituciones educativas, en la figura de sus docentes, sus educadores, sus direcciones, trabajen en forma conjunta, y que puedan poner a los chicos, y su futuro como objetivos fundamentales”.

Dar el ejemplo

Para terminar, al pedirle que le diera un consejo que los padres tomen para mejorar la crianza de sus hijos adolescentes, para que los jóvenes salgan con menos heridas de esta etapa de sus vidas, la doctora aseveró que “asuman su papel de progenitores. Que ejerzan autoridad cuando deban hacerlo, que no teman. Los adolescentes deben transgredir.

Es la forma que tienen de diferenciarse de sus adultos de referencia y crecer, volverse ellos mismos adultos autónomos. Y si no tiene límites, su trasgresión será cada vez hacia conductas más anómalas. Que los escuchen y que les dejen hacer las cosas de las que son capaces. Y fundamentalmente, que den ejemplo. Los hijos nos miran vivir”.