En tanto, la IM también realizará una tarea de control por parte de brigadas de inspectores que multarán a quienes incumplan la normativa para lo cual se aplicarán multas que podrán llegar a las cinco unidades reajustables.

El prosecretario de la Intendencia, Christian Di Candia explicó a LA REPÚBLICA que esta iniciativa se enmarca en la promoción de pactos de convivencias. “Nuestra intención es que toda la acción de control y fiscalización en el territorio por parte de Inspección General, esté acompañada por una promoción de impacto de convivencia con los ciudadanos”, indicó.

El primero de estos pactos es el relacionado con la tenencia responsable de animales que implica a los ciudadanos, efectuar la limpieza y la recolección de la materia fecal de sus mascotas. Además, el montevideano deberá de cumplir con que el animal no ande suelto, y que por lo tanto lleve correa y en algunos casos, cuando el perro es de determinado tamaño, tendrá que ir con bozal.

Tampoco estos animales podrán estar presentes en espacios destinados a juegos infantiles y que el adiestramiento se tendrá que hacer en espacios debidamente habilitados. Di Candia explicó que esta normativa está incluida en el decreto nº 31.007.

“Como la idea es la construcción de estos pactos de convivencia ciudadana, los primeros 15 días vamos a salir a conversar con la población, explicándole de la normativa. A cada persona se le entregará una bolsa para que retiren la materia fecal de los perros. Posteriormente, la IM saldrá a controlar con fiscalización y multas”, indicó el jerarca departamental.

Dijo que se aplicará durante 30 días una política de shock, para lo cual se dejará de destinar operadores ambientales de la Inspección General con el propósito de que se dediquen a esta campaña.

Di Candia informó que las acciones comenzarán a desarrollarse en los municipio B y CH, así como son las zonas críticas para su ampliación. De lunes a viernes está previsto que la promoción y fiscalización se haga en las veredas y plazas, mientras que los fines de semana, se harán parques y prados y espacios públicos de convivencia.

Una vez concluya la campaña intensa de información y control, (sobre fines de noviembre) se harán inspecciones sorpresivas y un monitoreo constante a modo de mantener vigente el tema.

El jerarca manifestó que cada acción que realice la Inspección General argumentará los motivos por los cuales se debe cumplir con la normativa. Puso como ejemplo que en los espectáculos públicos se controlará que no haya más concurrencia que la permitida y se le explicará que no se actúa por capricho sino por seguridad. “En estas campañas estará sobre la mesa el por qué y el para qué lo estamos haciendo”, dijo.

Equipos

El trabajo de relacionamiento con la población en los espacios públicos lo llevará a cabo 15 equipos integrados por dos operadores ambientales. A partir de hoy, habrá tres equipos en Parque Batlle, dos en el Prado, tres en Parque Rodó, uno en Molino de Pérez, Plaza de la Armada, Faro de Punta Carretas, Villa Biarritz, en la Pista de Patín del Parque Rodó, Rambla sur de Ciudad Vieja, y la Rambla y Propios. Estos operadores ambientales desarrollarán el trabajo de 10 a 20 horas el sábado y domingo.

Sanciones

El decreto establece sanciones concretas por el uso irresponsable de animales. En el caso que la persona tenga un perro en un espacio público sin collar, correa o bozal, en caso de ser necesario, la multa es de tres unidades reajustables. En tanto, el animal que ingrese a espacios reservados a juegos infantiles en parques o paseos públicos es de tres a cinco U.R., dependiendo si entró con collar y correa (3 U.R. de multa) y si ingresó suelto o sin bozal (5 U.R.).

El adiestramiento de animales en espacios no permitidos es pasible de una sanción de 3 U.R. En caso de no levantar la materia fecal la multa es de 2 U.R.

Para la fiscalización, los operadores ambientales saldrán a realizar el control acompañados por efectivos policiales quienes pedirán la cédula al propietario del animal a fin de aplicar la multa.

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