Tabaré Vázquez llegó a Dolores y de inmediato se puso al frente de todas las tareas. Habló uno a uno con los responsables de cada área, escuchó sus comentarios y dio instrucciones.

Una vez más recorrió la ciudad y habló cara a cara con la gente, abrazó a los más desconsolados y tranquilizó a los más preocupados.

El Presidente asumió la conducción directa de la reconstrucción, les dijo a los vecinos que será “una tarea de todos”, pero hacia adentro del gobierno tomó las riendas de todo, para no dejar nada librado al azar.

Después de escuchar y ver con sus propios ojos el cuadro de situación, expresó su dolor por las personas fallecidas y dispuso las primeras medidas urgentes para reconstruir la ciudad de Dolores devastada el viernes por el tornado.

El sábado, el Poder Ejecutivo decretó duelo nacional y ayer Vázquez se trasladó hacia la malograda localidad ubicada en el departamento de Soriano. Durante una hora, el Presidente calibró de primera mano la magnitud del desastre. Recorrió a pie varias de las cerca de 120 manzanas arrasadas por el fenómeno climática que causó cuatro muertos, decenas de heridos y cuantiosos daños materiales.

Un tercio de Dolores, localidad de 14 mil habitantes, sufrió en pocos minutos las consecuencias del tornado más letal que jamás se haya registrado en la zona. Un relevamiento primario estimó en aproximadamente 800 el total de viviendas afectadas, muchas de las cuales fueron seriamente dañadas o fueron destruidas en su totalidad, además del corte de energía y de otros servicios que afectó a toda la ciudad.

La lluvia, además, provocó la crecida de arroyos y cursos fluviales cercanos, como el río San Salvador, lo que incrementó aun más las dificultades. Incluso a última hora, el aislamiento era total ya que las rutas de acceso se encontraban anegadas, lo que obstruye la llegada de ayuda por vía terrestre. Algunas fotografías aéreas obtenidas por drones de la Policía Nacional permitieron apreciar el daño causado y también el operativo desplegado que comenzó a llegar.

Vázquez, acompañado por autoridades locales, recorrió los barrios más afectados, conversó con los vecinos y con las autoridades presentes, calibrando in situ la magnitud de la destrucción y dando instrucciones precisas para canalizar la ayuda que ya comenzó a llegar a la zona.

La preocupación por la atención sanitaria de la población, en particular los heridos, así como la atención de las necesidades básicas de aquellas familias o personas que han quedado sin sus casas. Menos de 48 horas después del desastre, Vázquez arribó al lugar y ordenó las primeras medidas de ayuda. Fue recibido por una población aun shockeada y consternada por lo ocurrido pero agradecida por la rápida reacción del gobierno.

En sus contactos cara a cara, pobladores locales mostraron su agradecimiento por la presencia del Presidente y se le acercaron a dialogar. Hubo momentos emotivos y hasta desgarradores en los que algunos exteriorizaron su impotencia y desconsuelo ante las pérdidas sufridas. El gobierno nacional se comprometió a entregar 5.000 chapas en forma urgente. El mandatario aseveró que entre todos los uruguayos “vamos a reconstruir juntos a Dolores”.

El primer punto de la recorrida fue el barrio Los Altos, donde el Presidente solicitó que los requerimientos se concentren en materiales para la reconstrucción de las viviendas. Allí comprometió el envío de 5.000 chapas. El punto siguiente fue el hospital, donde no hay energía eléctrica.

Antes de ingresar, Vázquez felicitó el trabajo de las brigadas solidarias del PIT-CNT que se trasladaron hasta Dolores para prestar una mano solidaria en la ciudad. Como médico, se interesó por la actuación de los trabajadores y sus necesidades, la organización de las labores y los materiales a su disposición. Constató que todos los pacientes fueron trasladados.

En el centro de la ciudad, el Presidente se preocupó por la salud y seguridad de los habitantes. En conversación con el director nacional de la Policía, Mario Layera, felicitó el despliegue policial posterior a la emergencia y reconoció el papel de los funcionarios estatales en el lugar. Su preocupación fue la preservación de los derechos individuales de los vecinos, a lo cual Layera contestó que la fuerza policial fue desplegada para prevenir delitos.

La recorrida siguió en el estadio cerrado de Dolores, donde se brinda abrigo, alimento y refugio a los evacuados. Destacó la circunstancia de que “en un momento complicado se unieron todos los uruguayos”, en referencia a las muestras de trabajo solidario que se multiplicaron en todo el país.

El reconocimiento de la población se manifestó en un aplauso a las autoridades de todos los niveles de gobierno y de todas las orientaciones políticas, encabezadas al ingreso hacia la cancha del estadio cerrado por el presidente Vázquez.

Apoyo de retirados

El director nacional de Policía, Mario Layera, comunicó al presidente Vázquez que el despliegue policial en la localidad de Dolores, Soriano, incluye también a policías en situación de retiro que se acercaron solidariamente a prestar asistencia a los efectivos.

Más de cien efectivos prestan servicio desde el primer momento de la emergencia en la localidad, según informó ayer la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior, que añadió que también participan siete personas privadas de su libertad por la Justicia, que suman su esfuerzo para la limpieza y reconstrucción de la ciudad.