Por: Isabel Pérez

Primera infancia, adultos mayores dependientes y personas con discapacidad son
las poblaciones prioritarias del sistema nacional integrado de cuidados que se propone
crear el gobierno. Pero hoy, ¿no reciben cuidados las personas de esos colectivos? En realidad,
sí los reciben pero son fundamentalmente sostenidos por las familias, sea cuidando ellas
mismas o contratando los servicios con terceros.
Los jardines, guarderías o la asistencia a través del Plan CAIF, la contratación de personal para el cuidado en el hogar de ancianos, niños y niñas y personas en situación de discapacidad, las conocidas “casas de salud” o residenciales para la ancianidad, son ejemplos de ello.
Cuando el servicio no es contratado en el mercado y el cuidado se resuelve a la interna de las familias, quienes llevan la mayor carga en la responsabilidad y las tareas concretas son las mujeres.
Aún siendo así, la encuesta nacional sobre representaciones del cuidado a cargo de la Facultad
de Ciencias Sociales de la Universidad de la República y el Instituto Nacional de las Mujeres
(Inmujeres), de la que se presentaron algunos avances en 2011, asegura que las propias mujeres
-los hombres por supuesto- visualizan que no son ellos quienes deben suministrar cuidado, aunque sí garantizarlo.
Un 57% de las mujeres encuestadas y un 54% de los varones, considera que “las madres están obligadas a cuidar personalmente de sus hijos menores de un año durante todo el día”.
Por otra parte, tanto la mayoría de los varones como de las mujeres encuestadas (62% en cada caso), contestó que los padres “están obligados a garantizar que sus hijos menores de un año estén bien atendidos, pero no es imprescindible que participen directamente en el cuidado”.
Datos similares se desprenden de la consulta acerca del cuidado de personas adultas mayores.

 

Actuar y cambiar

El director de Política Social del Ministerio de Desarrollo Social, Andrés Scagliola, sostiene que por lo dicho anteriormente, la política nacional de cuidados tendrá una doble función: responder a ciertos cambios a nivel social y de los arreglos familiares, pero también promover Transformaciones en las concepciones de cómo deben dividirse estas tareas dentro del hogar.

Se trata en cierta medida del equilibrio entre respuesta a las necesidades y “pedagogía”, ele­mentos que para el jerarca siem­pre están en juego en la política.

De hecho, explica, el sistema de cuidados busca no sólo brin­dar soluciones para aliviar la car­ga que hoy llevan las mujeres en la interna de las familias brindan­do, entre otros, servicios domici­liarios de cuidados, sino además “expandir los límites” de lo que la sociedad considera adecuado en  cuanto al tema.

Al instalar un sistema de cui­dados, comenzando en 2012 con algunos proyectos piloto, “como sociedad estamos diciendo: este tema, también lo vamos a resol­ver colectivamente”. Ya no será un asunto interno de las familias, argumenta Scagliola.

Para el director, el sistema también “redefine lo no tolerable en relación a las inequidades en la división sexual del trabajo”, pues es el Estado el que dice: “no vamos a tolerar más las diferencias entre hombres y mujeres a la hora del cuidado de los demás. Y no vamos a tolerar más que las mujeres tengan que dejar de estudiar o trabajar para cuidar”.

La división inequitativa de los cuidados trae consecuencias en el desarrollo de otros aspectos vita­les para las mujeres, así como en la garantía del ejercicio de sus derechos, pues se trata de la asun­ción de una tarea no remunerada, que obstruye las posibilidades de autonomía económica, entre otras.

“Después habrá que ver cómo se concreta, pero esta es la gran definición” que orienta al sistema, asegura Scagliola.

 

Trabajo colectivo

En cuanto a cómo se ha dado el proceso de construcción y defi­nición de la política, el director de Política Social y coordinador del grupo de trabajo compuesto por integrantes de todos los ministe­rios del Gabinete Social, afirma que lo que está garantizado es la sustentabilidad de los acuerdos.

Y es que el equipo comenzó a trabajar en el año 2010 y luego de un largo tiempo de discusión in­terna, se dedicó durante2011 allevar el debate a todo el territorio nacional, donde fueron consulta­das unas 3.000 personas (en mu­chos casos en representación de instituciones y organizaciones so­ciales) en relación a cómo deben garantizarse los cuidados.

En 2012, y luego de recogidas las propuestas realizadas, el gru­po de trabajo coordinado por el Mides se propone implementar en modalidad piloto, propuestas de cuidados para las tres pobla­ciones definidas como beneficia­rias: primera infancia, (niños y niñas de0 a3 años), adultos y adultas mayores dependientes y personas en situación de discapa­cidad.

Paysandú será el departamen­to que concentrará los tres tipos de propuestas, que tendrán desa­rrollo también en otros departa­mentos del país durante este año, lo que permitirá evaluar y reade­cuar el diseño para sus próximas etapas.

Entretanto, también se irán construyendo las normas que da­rán formalidad al sistema, a la vez que se desarrollarán los primeros cursos de capacitación para quie­nes se dedican al cuidado, a través del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop).

 

Horizonte posible

 

En cuanto a sus alcances, Scagliola sostiene que si se de­sarrolla un sistema de cuidados que “no altere los vínculos den­tro del hogar, en cuanto a la distribución de la tarea del cui­dado”, podría hablarse de un “fracaso” de la propuesta.

A su entender, “se puede de­sarrollar un sistema de cuidados que deje intocada esa distribu­ción”, pero a lo que se aspira es a otra cosa. El objetivo es “no sólo garantizar los cuidados, sino además hacerlo dentro de un proceso más amplio de trans­formación cultural de qué es lo que se espera de un hombre o de una mujer y de un hogar y de una sociedad, en relación a los cuidados.”

Para Scagliola, un gobierno de izquierda no podría pasar por alto este asunto, pues implica pensar “la igualdad no sólo en términos de ingresos, sino en términos también de relaciones sociales de todo tipo, sean de trabajo, familiares o de cual­quier otro orden.”