El próximo domingo sabremos a qué partido político responden las autoridades departamentales. Sabremos también si hay concordancia entre el electorado cuando sufraga para elegir autoridades nacionales y cuando sufraga en lo departamental.

Si le tomamos el pulso en estas horas a las encuestas, bien podríamos decir que hay un sector del electorado que no vota de la misma forma en las elecciones nacionales que en los comicios departamentales. Por ese motivo hay siete departamentos en que el resultado es incierto.

Montevideo sigue siendo un departamento clave, en el momento de definir posturas políticas e ideológicas. Seguramente esto es así porque en ese departamento está afirmado el poder político, económico, cultural y comunicacional.

Por ese motivo los departamentos del interior del país se han transformado en receptores de conductas políticas, donde Canelones es el que está más próximo a Montevideo y por eso en los últimos años se ha ido identificando con los comportamientos de la sociedad.

A la vez están próximos San José y Maldonado, donde el primero es de fuerte arraigo nacionalista y el segundo está en plena disputa entre el Frente Amplio y el sector más conservador del Partido Nacional.

En el resto del país las incógnitas son mayores desde el momento que las encuestadoras tienen dificultades para ingresar al norte del río Negro, con la intención de conocer el posible comportamiento electoral de los uruguayos radicados y votantes en esa zona.

Es de destacar que el resultado del acto electoral del próximo domingo tiene una polémica importancia por cierto menor a las elecciones nacionales, pero no se puede sostener que “las departamentales” tengan una trascendencia muy menor, en tanto el poder político también se sostiene en los intendentes, ediles y alcaldes.

Quien gane más departamentos el 10 de mayo, podrá plantearse con seriedad una serie de transformaciones económicas y políticas que podrán aplicarse durante los próximos cinco años pero que a la vez podrán proyectarse para más adelante.

Si esto es así podemos afirmar que en las urnas del próximo domingo se va a reflejar el estado político de nuestro electorado, que no aceptó a la Concertación como un nuevo aglutinamiento político que reconstruyera, en Montevideo, la posibilidad de que un partido tradicional ganara en ese departamento.

Todo indica que el Partido Colorado va a tener la más baja votación de su historia y que el Partido Nacional sufrirá, si no gana la mayoría de los departamentos, una profunda crisis interna donde la dirigencia del interior del país se preguntará sobre las razones que llevaron a Lacalle Pou y a Jorge Larrañaga a no participar con energía de la campaña electoral.

Es en este marco político que los colorados son candidatos a vivir una gran derrota, si no logran que sobre la hora sus votantes del Interior le den la espalda al Partido Nacional y se expresen en las urnas con las banderas del batllismo.