Para la senadora Constanza Moreira (Frente Amplio, Casa Grande), el presidente de Brasil, Michel Temer “no va a renunciar salvo que sea obligado”. “No lo va a obligar el Congreso que tiene mayoría PMDB-PSDB y aliados controlando (y viviendo de) el gobierno. A él solo lo puede juzgar el Supremo Tribunal Federal”.

No obstante, indicó que este órgano “no es precisamente una garantía de imparcialidad en este momento porque fue cómplice del impeachment”, afirmó a LA REPÚBLICA.

Por otra parte, la parlamentaria indicó que Temer “tiene una agenda”. “La privatización del Pre sal (la reserva de petróleo marítima), la privatización del espacio aéreo, el congelamiento de espacio público y evitar que el precio del ajuste lo pague el empresariado. Para eso está ahí” y agregó que “con el apoyo del empresariado y del Congreso no será sencillo sacarlo y si no es él quedará alguien de la coalición golpista gobernando”.

Indicó que “el pueblo brasilero está demasiado desmoralizado para rebelarse” y señaló que “a esto ha llevado ese proceso y en especial la Globo que no para de lucrar con todo esto, y es la que tiene todas las filtraciones de la justicia y la policía federal, por eso siempre tienen la primicia”.

Consultada sobre si un llamado a elecciones anticipadas podría ser una salida para esta crisis política, Moreira indicó que, de producirse, “sólo le sirven al PT y la coalición golpista (en la que están prácticamente todos menos el PT, el PC y el PSOL) necesita ganar tiempo para implementar su agenda y para conseguir reflotar algún liderazgo potente para las próximas elecciones, ya que hoy no tienen nada de nada, ‘muerto’ Aécio”.

Crisis democrática

“Pero la ´entrega´ deliberada de la política a los medios y a la justicia precipitó una crisis democrática de largo aliento de la que no será tan fácil salir. Lula puede cumplir un papel en esto pero la justicia tratara de impedírselo. Por ahora Lula sólo tiene su voz. Es poco. Y el apoyo externo de otros tiempos, con una Venezuela golpeada y una Argentina en manos de la derecha, ya no existe”.

“La clase política brasilera se autofagocitó. Tratando de librarse del PT, se suicidaron a sí mismos. Porque después de todo, el PT fue la única esperanza de un sistema político corrupto desde su origen: desde que la dictadura creó su propio sistema de partidos. Entre ellos, el PMDB”.