El Prof. S.Brum tiene 34 años, es casado, tiene un hijo de 16 meses y se confiesa irredimiblemente “bolso”, frenteamplista y “lata” de corazón. Es Prof. de Historia egresado del IPA, estudiante avanzado de Psicología, posgraduado  en Gestión de Políticas Públicas en el exterior, donde también se ha especializado en DDHH. Ha realizado investigaciones innovadoras en políticas educativas y de inclusión adolescente, lo que hizo que su nombre también se manejara para integrar equipos del gobierno nacional. Junto a su vasta formación académica, Brum es un reconocido militante estudiantil y de base territorial que aceptó su responsabilidad en la comuna dejando su tarea en la Cámara de Representantes. Quienes lo conocen destacan su capacidad de trabajo, la vocación de servicio y su constante actitud de diálogo y articulación.

¿Cómo nacen y se entrecruzan en usted la pasión por el fútbol, la docencia, la política y la comunicación?

Son la vida misma! Ya a los 11 años en la gloriosa Escuela Bélgica N° 36, con mi amigo Leonardo Carnicelli, gran cazador de aperias, grabábamos un informativo artesanal con las “primicias” de la semana. Allí fui electo presidente de la  Cooperativa con los votos de los alumnos de los 2 turnos de la escuela en lo que fue mi primer “experiencia electoral”. La comunicación siempre formó parte de mi educación y se vinculó espontáneamente a la docencia y la política. Vengo de una familia de docentes, comprometida socialmente, donde nunca sobró nada material pero abundó el legado en valores y experiencias de vida. El diálogo, el humor, la libertad con responsabilidad, la generosidad y la memoria; siempre estuvieron presentes en las mesas compartidas. Mi madre fue profesora de Idioma Español y mi padre Catequista y Psicólogo Social. Mi viejo también trabajó en la fotomecánica en el diario El Día hasta que cerró. Fueron tiempos duros. El trabajaba de noche, yo a veces lo acompañaba y me acomodaba a dormir entre las máquinas. Pero del sacrificio de los viejos también se aprende a no aflojar. Ahora que soy padre de un gurí hermoso de 16 meses valoro y agradezco aún más todo lo que recibí de ellos. Si me hubieran criado en una burbuja seguramente no sería el mismo. El último empujoncito para ser docente me lo dio el Profe Oscar Mores en 1° de Liceo que me apasionó con la Historia y me enseñó en carne propia que en el aula se puede enseñar, aprender y educar en valores. Lo del fútbol es más irracional. Fui y soy recontra futbolero, y costaba sacarnos del campito del fondo de la Escuela Bélgica. Como muchos gurises uruguayos, fui un patadura soñador que quiso ser futbolista pero no pudo vestir la celeste ni pisar el césped del Centenario. Como me dijo un amigo, no se puede jugar bien al fútbol pensando fino como el Chino Recoba, queriendo trancar como OJ pero teniendo la motricidad y las piernas que tengo. Lo mío siempre fue ponerle ganas (se ríe).

A pesar de su juventud tiene muy presente sus orígenes.

En cualquier orden de la vida, y aún más en política, es riesgoso olvidarse de dónde venimos. Las raíces consolidan una actitud de humildad, desprendimiento y solidaridad que sirve como antídoto para no encandilarse con el poder. Por eso pienso la política como herramienta clave para romper con el individualismo contemporáneo y construir una sociedad más igualitaria. Lo intenté primero desde el aula y la militancia y ahora lo haré desde este nuevo cargo de responsabilidad con que me honró el Intendente Daniel Martinez. En este corto proceso los mensajes de Daniel han sido claros. Nada es posible sin trabajo en equipo, sin escuchar y hacer partícipe a la gente, y sin un adecuado manejo de las naturales vanidades individuales.

¿Qué le ha generado más satisfacciones en la vida: ser lata, bolso, padre, o profesor de historia?

Son vivencias incomparables pero soy un afortunado, porque en todas las áreas he tenido gratificaciones. Si tengo que elegir, primero y por lejos opto por el desafío diario de lograr ser buen padre para lo cual no hay manual que sirva. Después profesor, bolso y lata, en ese orden. Claro que en la actividad política hay un intangible que no da satisfacción pero que tiene mucho valor. La política te enseña a bancarte la frustración, a desarrollar paciencia estratégica, a dialogar mucho y ponerse en el lugar del otro. Eso consolida la convicción de formar parte de una lucha colectiva por alcanzar objetivos a largo plazo que beneficiará a los que están y a los que vendrán.

¿Cómo se acercó usted a la política y porque decidió ser socialista?

Entiendo la política como un escenario que trasciende lo partidario. En ese sentido desde muy joven estuve cerca, integrando voluntariados, como militante estudiantil, luego militando para el FA y el Partido Socialista. A partir de la lucha estudiantil por la crisis del 2002, en el 2005 resuelvo afiliarme al PS e integrarme a la militancia barrial de lo que hoy es el Municipio C. Y me afilié con la misma convicción política que mantengo hoy 10 años después: soy socialista porque creo en la capacidad del ser humano para romper las condiciones de enajenación vital y alcanzar realizaciones transformadoras en conjunto con los demás.

Como joven político con un cargo clave en la gestión departamental, ¿cómo valora y concibe usted el proceso de recambio generacional en el FA?

Creo que se está dando, que Daniel lo ha promovido especialmente, y que implica una enorme responsabilidad que tenemos que pensar y discutir en clave generacional con todos los jóvenes, sin exclusiones. El recambio es necesario, pero con contenidos. Con discusión sobre el país que queremos, con mucha solidaridad entre los que desempeñamos responsabilidades pero también incluyendo a todos los jóvenes y no tan jóvenes que integran nuestra fuerza política. Tenemos que pensar el Maracaná no desde la nostalgia sino desde qué maracanás podemos lograr en la cotidiana los uruguayos. El optimismo debe tener cara de futuro.

¿Por qué cree que fue elegido para asumir esta responsabilidad?

Mucho ha contribuido el apoyo familiar, el de mi compañera, amigos y compañeros del alma de todos los sectores, sin los cuales esto no hubiera sido posible. La militancia política y el inevitable multiempleo para llegar a fin de mes, desgastan y requieren estar rodeado de afectos y confianza para seguir luchando por lo que no cree. En lo puntual, integré el equipo que aportó pienso a la comunicación durante la campaña de Daniel hacia las elecciones de mayo. Pero este resultado tiene un proceso previo de dos años donde junto a otros compañeros estuvimos a cargo de la coordinación del proceso de elaboración programática del Partido Socialista y luego en la discusión y diseño del programa común del FA. Esta confianza que depositó Daniel en mí, es un gran desafío. Implica pasar del debate ideológico, el asesoramiento y la militancia barrial, a dar directamente la cara todos los días en la gestión. Tengo mucho para aprender y para aportar. El norte es democratizar el acceso a la información en todos los niveles ciudadanos.

Desde que está en el poder, tanto a nivel nacional como departamental, la relación del FA con los medios siempre ha sido bastante conflictiva. ¿Cuál es su valoración al respecto?

La política dirime poder, y  los medios, no es nuevo, también representan y ejercen poder. Eso siempre va a generar conflictos de intereses que hay que saber administrar democráticamente y con reglas claras de respeto mutuo por el rol que cada uno tiene en la sociedad. El poder actúa en diferentes niveles, también a nivel microsocial. Eso plantea tensiones, que se viven con determinada intensidad dependiendo del lugar donde cada uno esté posicionado. La función de los medios es la de informar y siempre lo harán desde la subjetividad. La responsabilidad que tenemos como sociedad es democratizar el acceso a la información para promover el debate,  el análisis y la construcción de ciudadanía. Creo en las síntesis no en las explicaciones que se basan en polarizaciones de buenos y malos. Hay mucho por hacer y ello significa fluidez en el diálogo. 

Hay acuerdo en que el FA comunica menos de lo que hace y muchas veces lo hace mal como se dio recientemente con el Antel Arena. ¿Ud Coincide con esta afirmación, cree que hay que hacer cambios en los flujos de comunicación?

Como sociedad todavía no valoramos la dimensión de los cambios en los flujos de información y el impacto de las nuevas tecnologías de la información. La izquierda está aún en proceso de resignificar la importancia de la dimensión comunicacional en su relación con la gente. Si logramos interpretar los nuevos signos de época, creo que muchas dificultades se pueden superar. No es fácil. Sobre el Antel Arena, se puede interpretar que se comunicó mal, pero prefiero decir que hubiera sido mejor que se comunicara en conjunto con los principales actores del proyecto. Creo igualmente que el Ejecutivo tuvo una rápida capacidad de corrección del proceso.

Daniel Martinez dio 20 días a todos los Directores para que presenten su plan estratégico que pretende sean transversales. ¿Nos puede adelantar algún lineamiento sobre los objetivos de la Dirección de Información y Comunicación?

Estamos trabajando en el plan comunicacional estratégico para el período. Durante la campaña dijimos que apostaremos a la difusión de la información y a la democratización de la información. Queremos que la comunicación facilite, en conjunto con otras acciones, tanto la participación como el control ciudadano sobre la gestión. En base a las pautas transmitidas por el Intendente, de trabajar en equipo, por proyectos, con mayor transversalidad y organización matricial; apostaremos a alcanzar ese gran objetivo. En tal sentido la relación con todos los medios será relevante y se jerarquizará

¿Que papel tendrán las redes sociales en la comunicación de la IM?

El que tenga la mirada fina ya se habrá dado cuenta que van a tener un rol relevante. No podemos ir en contra de cambios que ya están instalados en la sociedad y especialmente en los segmentos jóvenes y en los formadores de cultura y opinión. Ignorarlos o excluirlos de este proceso, además de un error de concepción política, sería como remar en dulce de leche.