Por: Luis Casal Beck

En el segundo año de la administración, muchos ubican como tema central una reforma constitucional, que ponga al día la carta vigente, que es de 1967. Son múltiples los cambios a ser introducidos, que por cierto trascienden ampliamente la organización del Poder Judicial, en lo que se suele insistir, especialmente en los círculos conservadores.

Recientemente el presidente José Mujica se refirió a la necesidad de buscar otra forma de organización político-administrativa del interior, que integre a los departamentos en unidades mayores (según perfiles sociodemográficos y económicos), racionalice sus recursos y potencialidades; y contribuya a un mas planificado desarrollo global del país. Esto, según lo manifestó, para nada afectaría el proceso de descentralización en marcha , ni la representación política de la ciudadanía de cada departamento (que incluso desde 2010, puede elegir a alcaldes y consejos municipales en cada ciudad o localidad).

En 1830, al crearse el Uruguay, existían nueve departamentos (cada uno elegía diputados, y un senador). El departamento número 19 (Flores, de apenas 5.144 Km. 2; 25 mil habitantes), data de 1885, y surgió como parte de una alambicada maniobra política del colorado Máximo Santos, para volver a ser presidente.

De la integración de los departamentos en áreas mayores, se habló en enero de 1976, cuando Alejandro Vegh Villegas le envió una carta al dictador Juan Bordaberry, en respuesta a su memorándum, en la que rechazaba  la salida institucional que este planteaba. Vegh sugería  “modernizar y racionalizar la división administrativa de la República “, pasando de los diecinueve departamentos, a “unas pocas regiones (acaso no menos de cuatro ni más de seis)”.

En los hechos, la coordinación entre las intendencias en departamentos contiguos, es cada vez mayor. La propia realidad socioeconómica, empuja a estos acuerdos. Lo que debe discutirse es si se avanza o no, hacia otro modo de organización, en un proceso que tendrá que ser, necesariamente, gradual pero con objetivos claros.