Desde hace 21 años, Guillermo Alejandro, antes príncipe y ahora Rey de Holanda, tiene un hobby que pocos conocen y que acaba de revelar al diario holandés De Telegraaf.

Dos veces por semana, se sube a un avión de la empresa de bandera KLM para navegar como copiloto en alguno de sus vuelos comerciales.

El esposo de Máxima Zorreguieta habló con la publicación de su pasión por las aeronaves y relató que se pone al mando de un avión de pasajeros Fokker 70, dos veces al mes desde hace más de dos décadas.

En la entrevista, Guillermo explicó que también pilotea un Boeing 737, ya que la compañía sustituirá el Fokker 70 con esa aeronave y él quiere continuar con su pasión, que para él es “la mejor forma de relajarse”.

Guillermo de Holanda, que llegó al trono en 2013 tras la abdicación de su madre, la reina Beatriz, es piloto militar en el 334 escuadrón de transporte del Ejército del Aire holandés y coronel de la Fuerza Aérea.

“Me encanta volar. Me parece simplemente fantástico”. Entre recepción y recepción, se pone al mando de un avión. Era su sueño desde pequeño, dice.

El monarca necesitó 150 horas de vuelo por año para recibir su certificado oficial. Su majestad quiere ahora dar el salto a los vuelos internacionales de larga distancia, más allá de las ciudades europeas.

Muchos holandeses se sorprenden cuando se dan cuenta de que el rey está sentado en la cabina. Antes del 11 de septiembre, la puerta de la cabina estaba siempre abierta y la gente iba a curiosear. “Ahora hay menos contacto con los pasajeros. Pero sí, algunas personas reconocen mi voz en la transmisión durante el vuelo”, comentó.