Medios estadounidenses señalan al joven Juan Manuel Montes como el primer dreamer (soñador) deportado bajo la administración de Donald Trump, cuyas medidas en materia de inmigración provocan rechazo entre muchos sectores del país del norte.

Con el término de dreamer se conoce a los indocumentados que llegaron a esa nación traídos por sus padres cuando eran niños, de los cuales se calcula que existen unos 2,1 millones.

El joven, quien llegó a Estados Unidos con nueve años y trabajaba en cosechas de frutas y verduras en los campos de California, alegó que en su primera deportación no se le dio la oportunidad de ver a un juez, solicitar la asistencia de un abogado o presentar su documentación o permiso de trabajo.

La Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), aprobada durante la administración de Barack Obama, dio a esas personas un amparo temporal para evitar deportaciones, el cual está sujeto a renovación.

Aunque comentarios del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) indicaron que ser poseedor de ese estatus no exime a los dreamers de sufrir expulsión, esta parece ser la primera vez que se concreta una.

De acuerdo con el diario The Washington Post, el 17 de febrero el joven de 23 años caminaba a una estación de taxis en Calexico, California, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza lo detuvo y le pidió su identificación. Según declaró luego el muchacho, había dejado su billetera en casa, por lo que no tenía forma de identificarse y probar su condición de beneficiario de la DACA.

Horas más tarde, funcionarios de inmigración lo llevaron al otro lado de la frontera y lo dejaron cerca de la ciudad mexicana de Mexicali, Baja California.

Abogados y defensores de los derechos de los inmigrantes aseguran su condición de “dreamer” y dicen que tenía un permiso de trabajo activo, pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) discute estas afirmaciones y no ha proporcionado ningún registro del incidente.

Los funcionarios solo confirmaron una deportación cuando Montes intentó regresar al país el 19 de febrero, por lo que los letrados demandaron la entrega de toda la información sobre su repentina remoción.

Las declaraciones contradictorias que rodean el caso dejan muchas preguntas sin respuesta, pero aumentan las preocupaciones de que los destinatarios de la DACA ahora son blanco de deportación, a pesar de las promesas del presidente Trump de “mostrar gran corazón” hacia ellos.

“Me vi obligado a salir porque estaba nervioso y no sabía qué hacer ni qué decir, pero mi casa está ahí”, expresó Montes desde México en un comunicado.