Rodrigo Borda y Sergio Miranda se convirtieron ayer en la primera pareja homosexual en anotarse en el registro civil uruguayo para casarse, luego de que en abril el país se convirtiera en el segundo en Latinoamérica en legalizar el matrimonio gay.

Es “sorprendente y divertido ver la cantidad de apoyo de los medios, (aunque) sabíamos que no iba a ser privado porque decidimos hacerlo público para ayudar con la visibilidad”, dijo un sonriente Borda a periodistas, a la salida del registro.

Desafiando el frío invernal, Borda y Miranda -de 39 y 45 años, respectivamente, ambos profesionales de la comunicación- arribaron a la oficina estatal pocos minutos después de las siete de la mañana junto a los familiares y amigos que presentaron como testigos, para ser los primeros en ingresar al lugar cuando este abrió sus puertas, a las 7.30 horas.

A las 7.32 horas la pareja que se conoció hace 14 años ya había completado el trámite, dando el primer paso hacia el “sí, quiero”.

“Lo estamos celebrando y compartiendo porque esta ley marca que todos tenemos derechos, no hay ciudadanos de primera y segunda, eso es lo que estamos celebrando hoy”, aseguró por su parte Miranda. “Es un mensaje muy importante que está emitiendo Uruguay al mundo”, añadió.

La boda aún no tiene fecha, ya que el trámite exige esperar diez días luego de la publicación en el Diario Oficial para poder elegir un día en el calendario.

“Vamos a intentar ser la primera pareja del mismo sexo en casarnos como fuimos la primera en anotarnos”, aseguró Borda.

El trámite se realizó sin problemas, indicó a la prensa Adolfo Orellano, director del Registro Civil, quien fiscalizó que el inicio de inscripciones de parejas del mismo sexo se realizara sin inconvenientes.

Orellano aseguró que el registro ya está pronto para “llevar a la práctica la ley nueva”.

El único cambio que implicó la nueva ley fue una modificación en los formularios, que debieron cambiar la terminología de “don” y “doña” por “cónyuges” o “contrayentes”, explicó.

Varias parejas homosexuales pensaban anotarse este lunes en los registros de todo el país para poder casarse, dijo en tanto Omar Salsamendi, uno de los fundadores de la comunidad de familias LGBT y homoparentales de Uruguay.

Salsamendi y su pareja, Federico Macerattini, que se casaron en 2012 en Buenos Aires, tenían previsto inscribirse en el registro civil de Montevideo en la tarde del lunes, para confirmar el “sí quiero” ahora en su país natal.

“Sabemos que hay además varias parejas en el interior que pensaban anotarse hoy, en Fray Bentos, Maldonado o Colonia”, indicó Salsamendi, quien cree que “no va a haber una andanada” de matrimonios.

“En la asociación calculamos que va a ocurrir un efecto muy similar al argentino. Primero se van a casar varios con cierta cautela, después se va a intensificar y luego se entrará en una etapa de meseta”, explicó, recordando que en Uruguay, como en el resto del mundo, las parejas tienden más a vivir en unión libre que amparados en una ley de matrimonio.

La ley de “matrimonio igualitario” fue aprobada por el Parlamento uruguayo el 10 de abril pasado, con el respaldo de legisladores de todos los partidos políticos.

La norma, cuestionada por la Iglesia Católica y grupos de defensa de la familia, sostiene que “el matrimonio civil es la unión permanente, con arreglo a la ley, de dos personas de distinto o igual sexo”.

En la región, el matrimonio homosexual está permitido en Argentina desde 2010 y en Ciudad de México desde 2009.

Matrimonio gay celebrado in extremis

Un matrimonio celebrado in extremis, por estar uno de los contrayentes gravemente enfermo se realizó también ayer. La ceremonia se efectuo a las 7.55 horas en un hospital de la capital, luego que los contrayentes presentaran un certificado que acreditaba la inminencia del riesgo de muerte de uno de ellos, dijo el director del Registro Civil, Adolfo Orellano.

El matrimonio in extremis se realiza cuando las condiciones de salud no permiten realizar el trámite normal que requiere una espera de unos diez días hábiles entre la celebración y la inscripción. El trámite queda luego condicionado a la validación judicial posterior.

La boda tuvo lugar el primer día en que el Registro Civil habilitó las inscripciones para matrimonio de parejas del mismo sexo.