En el Paraninfo de la Universidad de la República desbordante de público, adultos, tercera edad, estudiantes, docentes, asistimos al lanzamiento de un libro con ciertas particularidades que trataremos de direccionar y compartir con los lectores de LA REPÚBLICA.

Es un libro de conducción y trabajo colectivo, con muchas manos en el amasijo de la reconstrucción de un pasado que nos empeñamos en no perder.

Para que haya memoria, por aquello de que un pueblo sin memoria no merece existir. ¿Memoria de qué? De la Huelga General, durante la cual una de las zonas más fabriles de la ciudad de Montevideo, Maroñas (que no era solo ese barrio, sino que la conductora de la resistencia y la huelga general que fue la Mesa Zonal 11 de Maroñas) abarcaba territorios de La Unión, Carrasco Norte, Piedras Blancas, Manga… abarcaba jurisdicciones de las Secciones Judiciales 11º, 10º y 17º; territorio enorme poblado de fábricas textiles, obras de construcción, metalúrgicas, curtiembres, industrias del medicamento, FUNSA, industrias del vidrio… sumados al transporte, AMDET, COETC, UCOT, COPSA… y cientos de cooperativas de producción y viviendas, en una palabra: una porción de Montevideo: … “La Mesa Zonal tenía en su seno prácticamente todo el tejido barrial, ya sea en su organicidad o en la solidaridad, inclusive la Iglesia.

No había integración estatutaria. Se puede decir que era una integración social producto de una convergencia que tenía su punto común más alto en la justicia social y la solidaridad…” (Ricco, A. “15 días que estremecieron al Uruguay”, citado en esta obra).

Zona llena también de Cuarteles; el 9º, el 4º, el 6º, el 1, 2 y 3 de Infantería, la Guardia Republicana y la Fuerza Aérea, Carrasco y Pedro de Mendoza, más las Comisarías respectivas, con el agregado de que la Marina tiene jurisdicción por la costa Este del Río de la Plata.

Dos fuerzas se confrontaron; miles, decenas de miles de obreros, con las fábricas ocupadas y las fuerzas represivas empeñadas en desalojar; internan en cuarteles, comisarías o el Cilindro, y la gente nuevamente ¡a ocupar! Dejemos que este libro, cuyo título es largo pero expresivo, nos cuente: Memoria que es vida abierta. Diálogo de saberes a 40 años de la Huelga General; compilado por docentes: Verónica García Goyos, Marcelo Pérez Sánchez, Gabriela Rak Marcos.

Con una dedicatoria que dice: dedicamos este trabajo a sus protagonistas: los queridos “veteranos” que compartiendo sus recuerdos regalaron parte de nuestra propia historia: los “chiquilines” del Benedetti, que con su frescura y compromiso van construyendo futuro.

Este libro no podría imprimirse sin la política de extensión universitaria de la UDELAR. La Universidad, en la lucha por la memoria, canaliza posibilidades de creación y recreación; en este caso, se distingue la labor de los jóvenes estudiantes del Liceo Nº 58, quienes apoyados por la Dirección del Liceo hicieron los reportajes, filmaron y, en el día del Patrimonio, el Liceo de Puertas Abiertas, recreó una exposición de fotografías y vivencias de la Huelga General.

La frescura de los reportajes a obreros y luchadores que protagonizaron la huelga, les sirvió a los estudiantes para “descubrir” la historia y, tras ella, descubrirse a sí mismos como realizadores, con iniciativa y fervor; posibilitaron así la creación de un video y, ahora, el libro, que ocupará su lugar en la historia.

A los alumnos, profesores/as, autoridades de la Educación, Universidad, Facultad de Humanidades, ANEP, etc., nos cabe felicitarlos y celebrar un trabajo fértil, memorioso, que siembra verdad y busca justicia.