Por: Eduardo Sanguinetti, Filósofo

Al margen de mis rutinas y prácticas de vida, nunca me ha agradado ser neutro, ignoro el sentido del término “contemporizar” y su funcionamiento, que deviene en elongar tiempos para que tú enemigo, llegado el preciso instante dispare sobre ti… siento desde siempre, que todo marcha muy lentamente y no se asimila a las prisas de quienes están en los bordes, la sobrevida de pueblos que soportan lo insoportable, en nombre de ningún sentido, salvo estar a merced de los psicópatas genocidas que manipulan en el mundo, apuntalados por creencias fuera de espacio y tiempo, inquisitivas y castradoras del “ser”… toda revolución deviene en ruptura, toda creación humana también… confío en la capacidad y coraje, de quienes a pesar de todos los inconvenientes, no dejan de persistir en su afán de revolucionar.

En setiembre de 2007, en este medio, se publicó “Acerca de la Revolución Bolivariana”, una columna de mi autoría, en la cual entre otros conceptos decía: “La Revolución venezolana necesita, y por favor no lo duden, de un Sistema de Posicionamiento Global (GPS) teórico que defina con exactitud hasta dónde ha avanzado y cuál es el camino que le queda por recorrer. Ese GPS teórico solo puede ser la ciencia contemporánea”.

Me preguntaba en dicho artículo en torno a los delicados escenarios de sucesión en esta revolución: “¿Qué se hará, si hoy el presidente Chávez, por un problema de salud, un accidente o lo que sea, ya no pueda ejercer las funciones de la Presidencia?”.

Existía en el pueblo venezolano la certeza de que el comandante Chávez estaría en presencia, ganando todas las elecciones en las que se presentara. Con la modificación de la Constitución, podría inclusive permanecer hasta su muerte. Este era el escenario deseable para avanzar en la revolución y había que trabajar para que así fuera. Sin embargo, se instaló otro escenario, para el cual los bolivarianos tenían que prepararse, en aras del realismo revolucionario y de la continuidad del proceso, ante las amenazas externas e internas que, sin lugar a dudas, actuarían en detrimento de la revolución iniciada por el comandante, cual piedra fundacional de los cambios que se han venido operando en réplica en toda la América Latina, con la asunción de gobiernos de perfil progresista, al menos en teoría, hoy abortada toda posibilidad inmediata de volver a transitar los senderos de llevar a cabo el giro de 180°.

Descreía en que nadie pueda asumir con la contundencia y el carisma que acompañaba a Chávez, la conducción y el liderazgo para consumar la revolución bolivariana, que apuntaba sin espacio a ninguna duda a la conformación de la tan proclamada Patria Grande.

Lo que he planteado en 2007 está instalado hoy, en agosto de 2017, con un Chávez ausente, un pueblo luchando a “brazo partido”, ante los feroces golpes de la infecta derecha venezolana, como buitres al acecho, con la inestimable ayuda de los gobernantes de una Latinoamérica colonizada, presionando para asestar el “fatal golpe”, el inevitable-evitable desenlace… ocupa espacio de honor en esta circunstancia, el aliado fiel y digno de la Revolución Bolivariana: Evo Morales, jamás un paso al costado del “deber ser”.

Me preguntaba hace 10 años: ¿cómo se manejarán los espontáneos líderes latinoamericanos ante esta instancia? Más: ¿cómo se comportarán los líderes del denominado primer mundo en esta instancia de cambio de paradigma en el mapa político, económico y social, ante la ausencia del comandante Chávez? Un escenario de dimensiones impensadas se abre hoy en el sistema, con alcance previsible para quienes hemos visto de qué manera se eliminan revoluciones, llevadas a cabo por pueblos enteros, lideradas por personajes carismáticos y talentosos… un ejemplo inolvidable es el que nos remite a Salvador Allende, presidente electo de Chile, hace ya casi 50 años, traicionado de manera bastarda por su entorno, que no ha dudado de sumarse al genocida Plan Cóndor I, deshaciendo toda posibilidad de vivir en libertad, bajo el amparo de un sistema democrático auténtico… un Plan Buitre, sobrevuela Latinoamérica hoy, con excusas de que las democracias fingidas corren riesgo… democracias plutocráticas, el eterno retorno, que hace que Latinoamérica no llegue jamás a dar los pasos precisos y necesarios para su liberación.

El paso hacia la economía socialista se da, a su vez, cuando: a) se sienten las bases para que sectores estratégicos de la economía comiencen a funcionar sobre la unidad operativa del valor (time inputs), descartándose de manera progresiva la unidad operativa del precio y, b) cuando haya una creciente participación de los trabajadores en las decisiones micro y macroeconómicas.

Sin embargo, existían y existen otros escenarios posibles, para los cuales los bolivarianos tenían que prepararse, en aras del realismo revolucionario y de la continuidad del proceso, ante las amenazas externas e internas.

Me planteaba hace 10 años:

1) “Si Fidel deja de ejecutar las funciones de la Presidencia de Cuba en algún momento, ¿qué rumbo tomará el proyecto histórico de la Revolución Cubana? ¿Podría seguir la alianza estratégica con Venezuela? Y si no pudiera seguir, ¿sería posible que la Revolución Bolivariana se sostuviera en un solo país?”

2) “Si el escándalo de corrupción del Partido de los Trabajadores (PT) llegase a debilitar al partido y a Lula a tal grado, que tuviera que disminuir su apoyo a Chávez, para seguir conservando el apoyo de Washington y de los partidos que lo sostienen en el parlamento, ¿podría desarrollarse la Revolución Bolivariana? Es evidente que sin el apoyo de Brasil la hazaña libertadora se volvería muy difícil.”

El final que he anunciado, se está cumpliendo desgraciadamente, ­por el simple hecho de que ningún Estado nacional latinoamericano solo podría ganar la batalla por la independencia y libertad de los pueblos de este continente­… esto ha quedado hartamente demostrado en siglos de sojuzgamiento, esclavitud y explotación. El subimperialismo, conformado por las oligarquías locales y burguesías bendecidas por la sacra iglesia, hoy representadas en Temer, Macri y los infiltrados “falsa bandera” en los simulados movimientos de la izquierda traidora, van a entregar a Washington, las revoluciones abortadas, sustituyendo al gobernante en función, por un neoliberal genocida. Toda esta lacra, apuntalada por los inefables medios de publicidad falaz, fraudulenta, que asesinan la realidad y la vida, desdibujando la veraz información, por basura psicobiodegradable, consumida por pueblos anestesiados y en estado de letargo.

La Revolución Bolivariana descubre el socialismo por su propia experiencia y la cubana, todo debe avanzar hacia metas fulgentes, sin que burgueses eunucos intenten, con ayuda de imperios en putrefacción, destruir el sueño de una Latinoamérica unida y sin viejos privilegios: el racismo oligárquico constructor de dogmas y fiebres no soporta ver el ingreso de la clase trabajadora en espacios de alegría y ocio, de plenitud, en fraternidad y libertad, en pleno uso de derechos y garantías.

Ernest Hemingway dijo en tiempos de la Revolución cubana: “La Revolución es una necesidad histórica”, parafraseando al autor de “El Viejo y el Mar”, lo hago extensivo a la que se está llevando a cabo en la República Bolivariana de Venezuela.

Las indignas oligarquías latinoamericanas, en estado de histeria y psicosis aguda, convierten a los medios informantes en sus pulmones, para que la opinión pública internacional respire según sus latidos bursátiles, lo que equivale a poseer aptitud para perturbar el desarrollo de un hecho genuino, al procurar su fracaso, y ¡al carajo con la verdad!… crónicas truculentas, alternan deliberadamente con datos triviales, creando confusión, pues para los intereses bastados, el éxito radica en eliminar la voluntad de las mayorías.

Latinoamérica, debe ser de una vez por todas independiente, zafando del colonizador succionador, repartiendo tierras (la tan mentada Reforma Agraria), diversificar y acrecentar la industria nacional, poblar las extensiones en manos de señores feudales, priorizar la salud y la educación, otorgar dignidad al trabajo, convertir a la libertad en el motor por el cual vivir y morir si es preciso.

El socialismo no es una simple definición de orden político o económico, sino esencialmente la maravillosa edificación de un estilo de vida, oleadas de pueblos deben decidir sobre sus existencias… deben percibir que esta es su meta, sin la presión de ególatras imbéciles, sin ideales ni sueños, que roban y estafan, mienten y asesinan.

Escribo contra el olvido, entre la pausa y la espera de un tiempo a vivir, siempre del lado de los pueblos hambreados, explotados, indignados, mi compromiso con los indigentes y a todos los que amamos esta tierra, de emigrantes trashumantes, en búsqueda de un lugar donde dejar nuestros legados y la herencia de preguntas y perplejidades, aún irresueltas.