Por: Gabriel Otero - Alcalde del Municipio A de Montevideo

Con un alcance nacional donde, al día de hoy, existen 89 municipios, Montevideo comenzó la difícil tarea de hacerlos visibles y marcar en cada uno de ellos el sello de la descentralización e identidad que caracterizan al gobierno frenteamplista en la capital, hace ya más de 20 años.

Fue así que las letras a, b, c, ch, d, e, f y g comenzaron a tener un significado territorial que al principio pareció iluso quizá y que hoy día el trabajo y compromiso de los gobiernos municipales de cercanía (tercer nivel de gobierno) lograron asociarlas con un barrio, una zona o con determinada historia de la comunidad en la que viven.

A cuatro años de instalados los municipios ya se puede ver su gestión. Desde lo que son sus competencias iniciales, de los objetivos marcados en el plan estratégico municipal y los planes operativos anuales, surge la nueva gestión local, surge la mirada de los concejos vecinales, de las organizaciones sociales que aportaron desde el primer momento.

La obra en espacios públicos, el arbolado, la reposición de luminarias, obras viales, el barrido y el mantenimiento de la bocas de tormenta, son al día de hoy las competencias para las cuales, en el caso de Montevideo, los gobiernos municipales tienen presupuesto y recursos humanos.

Pero el triunfo de la política es justamente el hecho que ya se han superado esas competencias. Era lógico que en gobiernos frenteamplistas eso suceda. Hoy día los ocho municipios trabajan políticas sociales, primera infancia, discapacidad, género, tercera edad, salud, vivienda, etc. Difusión y aporte en políticas de vivienda a través del PIAI, nacional y departamental, presencia en las intervenciones del Plan Juntos, son algunas de las acciones diarias de los municipios.

Políticas de desarrollo económico, empleo desde los Centros Públicos de Empleo (CEPE), el esfuerzo diario para que las cooperativas sociales sean tenidas en cuenta para la contratación de servicios y hacer visibles pequeños emprendimientos que generan puestos de trabajo, es más de lo que se ocupan los municipios.

La instalación de las baterías de Juegos Saludables (gimnasios a cielo abierto) por toda la ciudad, es un aporte indispensable para democratizar recursos al alcance de todos.

El gran trabajo del Municipio B en lo que tuvo que ver con la problemática de CH 20, es un ejemplo de ello. Así como el Municipio C, con el realojo en las retamas, el D con la obra de Casavalle, el Municipio F con el protagonismo en la discusión de la instalación de la nueva cárcel de Punta de Rieles, el Municipio A y la obra del Plan 7 Zonas- en Tres Ombúes y Cantera del Zorro, el gran trabajo en el Municipio E con el realojo de Isla de Gaspar, el compromiso del Municipio G con la obra del corredor Garzón, etc.

Coordinar políticas públicas con el Mides, desde el plan Frío Polar, hasta el plan Jóvenes en Red o desde una mesa interinstitucional liderando proyectos en conjunto con la comunidad.

Las Mesas de Convivencia no se han encargado únicamente de las preocupaciones en materia de seguridad de los vecinos, se han convertido en un factor multiplicador de la participación y creación de comisiones barriales y contribuyen en el entramado social como un actor fuerte. Aporta en el acercamiento del estado desde un lugar interesante. Hoy funcionan decenas de ellas y lograron despegarse del tema inicial por el cual fueron creadas.

Son los cabildos la mayor instancia de transparencia, cuando año a año se rinde cuentas de lo realizado y ejecutado de manera clara y específica en cada una de las acciones de gobierno.

Los gobiernos municipales van rumbo a cambiar definitivamente una forma de gestión, pero debe ser imprescindible que el modelo de la misma sea de izquierda. Por eso habrá sin duda entre el 2015 y el 2020, un sexto gobierno frenteamplista en nuestra capital.