La justicia paranaense actuó directamente contra el campamento Lula Libre al imponer elevadas multas a quienes ocupen espacios en torno a la Superintendencia de la Policía Federal (PF) en Curitiba.
En una decisión el juez Jailton Juan Carlos Tontiniu determinó que los manifestantes acampados en los alrededores de la sede de la PF, donde hace una semana cumple condena como preso político el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, deberán pagar una multa diaria de medio millón de reales (más de 145 mil dólares). Para disfrazar la nítida persecución política fueron señalados la Central Única de los Trabajadores (CUT); el Partido de los Trabajadores (PT); el Movimiento Curitiba Contra la Corrupción; el Movimiento Brasil Libre (MBL) y el Movimiento UFPR Libre, señaló Moraes.
Según resolvió el juez Tontiniu, la elevada multa por el incumplimiento de la orden de dejar el área ocupada por los manifestantes a favor y en contra de Lula busca evitar el uso de la fuerza policial para disuadir a quienes incumplieran la medida provisoria (liminar) concedida la semana pasada por la justicia a la alcaldía de Curitiba.
La disposición prohíbe a los manifestantes transitar en áreas determinadas, impedir el tránsito de personas y montar estructuras y campamentos en las calles y plazas de la ciudad.
Mientras, también la víspera organizaciones de derechos humanos y movimientos populares denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la violencia cometida por las policías Federal y Militar contra los manifestantes a favor de Lula el pasado sábado.
Ese día, acusaron, cerca de dos mil personas fueron atacadas con balas de goma y bombas de gas lacrimógeno cuando acompañaban, de forma pacífica, la llegada del exdignatario a la Superintendencia de la PF para comenzar a cumplir su condena.
El uso de la fuerza, además de ausente de cualquier comunicación previa, ‘fue nítidamente desproporcional. Las medidas adoptadas no fueron progresivas, ni garantizaron la seguridad de las personas allí presentes’, subrayó el documento. Contrastó también el hecho que en el instante cuando el helicóptero que traía a Lula llegaba al local, manifestantes contrarios al expresidente que estaban próximos a la Superintendencia lanzaron fuegos de artificio en dirección a la aeronave sin que fueran reprimidos por la policía.