Por: Por Luis Casal Beck

El resultado ha sido una “Cronología Histórico Cultural de América Latina y el Mundo”, de cuatro tomos, organizada por años y por países. El primer de ellos, de 466 páginas, que corresponde al siglo XX, acaba de ser presentado en Montevideo.

El volumen, es de enormes dimensiones (36 x 28); pesa 3 kilos 150 gramos, y empezó a circular ahora por el resto de la región, con gran receptividad.

“En el mundo de nuestro tiempo del vértigo incesante, la tecnología moderna nos acribilla con noticias desconectadas entre sí”, reflexiona Eduardo H Galeano en la contratapa de esta obra magistral. “Estamos informados de todo y enterados de nada. Lo que ocurre con el presente, ocurre, también con el pasado. La memoria colectiva corre el peligro de convertirse en un tejido roto, de hilos perdidos, incapaces de formar una trama que nos brinde cobijo”.

“Esta obra, -señala el autor de “Días y noches, de amor y de guerra”-, escrita contra el desvínculo, confirma que todo tiene que ver con todo, y que a la corta o a la larga, el tiempo une lo que los mapas separan. Y nos demuestra, año tras año, pasito a paso, que la historia humana, es una aventura compartida. Ella se burla de las fronteras y las distancias, y nos invita a descubrir que el mundo no es ancho ni ajeno”.

“Para nosotros, latinoamericanos, -afirma Galeano-obras así cobran especial importancia en estas horas. Nos estamos descubriendo a nosotros mismos, a través de la lucha contra el divorcio mutuo, los mutuos rencores, y la ignorancia mutua, en la búsqueda de una unidad, que respete y celebre nuestra diversidad maravillosa”.

La “Cronología histórico-cultural de América Latina y el Mundo”, fue escrita por dos historiadores, Naguy Marcilla (una argentina de 55, que es en el presente la secretaria académica de la Fundación Vivian Trías), y Carlos Ariel Machado (un uruguayo de 77 años, que reside en Buenos Aires, y poco antes del golpe de estado, en 1972, publicó en Montevideo su formidable “Historia de los Orientales”; y en Argentina, “Artigas, el general de la independencia”, Crisis, 1975).

Los dos investigadores, formados en la ciencia de la historia (Marcilla, en la Universidad de la Plata; y después en Canadá), y Machado (que empezó a dar clases de historia, muy joven, en Montevideo, y también en el liceo de Las Piedras, Canelones, donde era profesor, Vivian Trías), están adscriptos a una cosmogonía común, sobre América Latina, la rebelión de las orillas contra todo orden imperial, el socialismo como horizonte. Esta corriente historiográfica, ha sido muy marcada por el argentino Jorge Abelardo Ramos y su “Historia de la Nación Latinoamericana”.

En 1981, mientras estudiaba en La Plata, Marcilla empezó a preparar un cuadro sinóptico sobre la historia americana, que fue creciendo con los años. En esa tarea nunca cesó. Ni cuando hizo una maestría en historia en la Universidad de Toronto, ni en los años en los que dio clases de historia en la Universidad de Santa Catalina, en Brasil.

Quince años atrás, se sumó a este proceso Machado, que después de 1973, tuvo que radicarse en Buenos Aires, donde inicialmente impartíó clases en las Universidades de Buenos Aires y de La Plata, hasta el golpe de 1976.

Previamente, Machado ocupó cargos de responsabilidad en el mundo de la política (integró la dirección del Partido Socialista uruguayo, disuelto en 1967 y en 1973); fue periodista (dirigió durante un período el diario independiente “Época”, de Montevideo) y publicó durante todo 1971 en el semanario “El Oriental” una serie sobre la historia política del país, transformada un año después en “Historia de los Orientales”, un libro que se agotó rápidamente, y tuvo varias ediciones.

La segunda reedición, de 1973, de 450 páginas, tiene 593 referencias bibliográficas. La primera, corresponde a “Revolución y contrarrevolución en la Argentina”, publicada por Jorge Abelardo Ramos, en 1966.

La “Cronología histórico-cultural de America Latina y el Mundo”, siglo XX, publicada por Bandes, y que esta semana fue presentada en la Feria del Libro de Venezuela, y en la ciudad de Buenos Aires, organiza por países y por año, en el caso de América latina y el Caribe, la información política, social, cultural. Agrupa, en otra zona de la obra, la “otra América, Africa, Asia y Oceanía, Europa”.

La cronología, ilustrada con imágenes representativas de cada momento de la historia, incluye cuatro apéndices: abreviaturas y convenciones; biodiccionario (indice de nombres); siglas, bibliografía.

Las cronologías, constituyen herramientas fundamentales para orientar la investigación del pasado. En 1966, el Instituto de Investigaciones Históricas de la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias de Montevideo, publicó una “Cronología Comparada de la Historia del Uruguay. 1830-1945”, coordinada por Blanca Paris de Oddone, Roque Faraone, Juan Antonio Oddone, con la colaboración, entre otros, de Carlos Real de Azúa, Arturo Ardao, Aurelio Luchini, Lauro Ayestaran.

En su introducción, Eugenio Petit Muñiz, que era el director del Instituto, advertía: “Esta obra, no tiene precedentes en el país, y no son numerosas las del mismo género que se hayan producido en el extranjero”.

Petit Muñoz, un gran historiador uruguayo, recordaba que “cronologías especializadas se han publicado, sin duda en el Uruguay, aunque casi siempre dentro de una obra mayor, y todavía limitada sólo a hechos, y acaso series de hechos, que han ocurrido en el ámbito nacional. Pero comparadas, como lo es ésta, además de integral, que también lo es, ninguna”.

En esa cronología, se organizaban, por año, los principales acontecimientos en “política y administración”, “técnica, economía, sociedad”, a nivel local, y en el ámbito internacional.

Esta nueva “Cronología histórico-cultural de América Latina y del mundo”, en este volumen que corresponde al siglo XX, aporta información de cada uno de los países de la “Patria Grande”, por fechas, en las más variadas esferas: desde los sucesos políticos y sociales, más relevantes; hasta las novedades ocurridas en arquitectura, literatura, música, teatro, ensayo, pintura, escultura. En suma, algo nunca antes producido sobre América latina, el Caribe, esa nación de repúblicas.