Por: Por Gustavo Carabajal

Explicó que el solo ordenamiento de la agenda de los temas pendientes ya constituye un paso adelante en la relación y anunció que se vienen realizando encuentros preparatorios para una posterior etapa de negociación.

Entre los temas más difíciles mencionó que “los que afectan puestos laborales de empresas exportadoras y de aquellas que brindan servicios portuarios tienen prioridad y generan preocupación”.

Lescano comentó que se registraron avances en temas de dragado de canales así como en temas fronterizos y consulares pero aceptó que “habrá que trabajar mucho para consensuar políticas de circulación fluvial”.

“Hay síntomas de mejora de clima”, expresó Lescano y consideró que “los meses próximos son de tránsito hacia un tiempo de coincidencias”.

En cuanto al Mercosur, recalcó que Uruguay ya reafirmó su voluntad integracionista pero apostó por la línea trazada por Tabaré Vázquez y Nin Novoa de “reclamar con responsabilidad y firmeza la necesidad de un sinceramiento mercosuriano para poder enfrentar las dificultades y los nuevos desafíos”.

Uruguay y Argentina han enfrentado en los últimos años algunas dificultades de relacionamiento que afectaron el vínculo entre los dos países. ¿Cómo se están llevando los temas pendientes que fueron más polémicos entre ambos estados?

Efectivamente, se mantienen algunos contenciosos con los hermanos argentinos que forman parte de una nutrida agenda de trabajo.

En el marco de la positiva visita de nuestro canciller apenas asumido el cargo, junto al subsecretario Cancela, a sus pares argentinos, acordaron dotar de un renovado impulso al trabajo bilateral. De hecho, se han realizado y realizarán encuentros preparatorios de una posterior etapa de negociación. El ordenamiento de la agenda constituye un paso adelante, el clima es distendido y se adelantan expresiones de avanzar en todo lo posible.

A los problemas comerciales por las trabas arancelarias de bienes y servicios, se sumaron los de infraestructura por las obras de dragado y las restricciones al trasbordo en el Puerto de Montevideo. ¿Existe alguna posibilidad de avanzar en alguno de estos temas o hay que esperar a que asuma un nuevo gobierno en la Argentina?

Por cierto los temas que afectan puestos laborales – para nosotros importantes en términos relativos – de empresas exportadoras y de aquellas que brindan servicios portuarios, etc. tienen prioridad y generan preocupación.

En términos de dragado de canales se registraron avances (otorgamiento de licitaciones internacionales, etc), aun cuando habrá que trabajar mucho para consensuar políticas de circulación fluvial que, sin desconocer legítimos y fuertes intereses, antepongan el bien común de países vecinos y hermanos.

Se registraron avances en temas fronterizos y consulares, se trabaja en conectividad aérea y se incorporan a la agenda temas de cooperación, culturales, etc.

¿Es posible mejorar el clima de tensión que ha marcado en los últimos años el relacionamiento entre los dos países?

No desconozco todo lo que resta por hacer, pero ya hay síntomas de mejora del clima a nivel de instancias que lidera la Cancillería y pienso que los meses próximos son de tránsito hacia un tiempo de coincidencias.

¿Ha mantenido contactos con los candidatos presidenciales que participarán en las próximas elecciones argentinas? ¿Qué disposición ha visto en ellos para su futuro relacionamiento con Uruguay?

Estamos recorriendo todo el ancho arco plural del liderazgo argentino y es unánime la opinión en cuanto a la disposición de mejorar el futuro relacionamiento.

Soy optimista al respecto.

El Mercosur sigue teniendo muchas materias pendientes y se apunta a la Argentina como uno de los principales obstáculos hacia una mayor apertura, ¿considera usted que será posible superar las diferencias que hoy ponen en crisis al organismo regional?

Uruguay ha reafirmado su voluntad integracionista, a nivel regional, de América y de relacionamiento con el resto del mundo. Son tiempos de “estados continentales” y de caminos comunes para las comunidades como enseñaba Methol Ferré. El presidente Vázquez y el canciller marcaron el camino al reclamar con responsabilidad y firmeza la necesidad de un sinceramiento mercosuriano. Este es imprescindible frente a las dificultades y nuevos desafíos.