Por: Luis Casal Beck

El 29 de noviembre de 1942 se produjeron elecciones generales en las que ganó el Partido Colorado. La fórmula victoriosa estuvo integrada por Juan José Amézaga y Alberto Guani. El país se encaminaba a la plena normalidad institucional, tras el ciclo dictatorial de Gabriel Terra (golpe del 31 de marzo de 1933, con apoyo de fracciones coloradas y del herrerismo), y el período de Alfredo Baldomir (ruptura del 21 de febrero de 1942, nueva carta constitucional que reinstauro la representación proporcional en el Senado, de 30 miembros, terminando con una cámara alta de 15 miembros para el lema mayoritario, y los restantes 15, para el que le seguía en número de votos).

El nuevo gobierno que asumió a comienzos de 1943 poseía una amplia mayoría legislativa. En el Senado, había 19 colorados (al que debe añadirse el vicepresidente Alberto Guani), 7 herreristas, 3 nacionalistas independientes, 1 cívico. El batllismo era mayoritario (10), pero existían otras sectores antibatllistas de peso significativo.

En la Cámara de Representantes, el partido de gobierno contaba con 58 de las 99 bancas. Los restantes 41 escaños correspondían a la colectividad blanca dividida en dos lemas (34), la Unión Cívica (4), el Partido Comunista (2), el Partido Socialista (1).

El gobierno de Amézaga (1943-1947), no constituyó algo excepcional (ver recuadro con la distribución de bancas tanto en el Senado como en Diputados de los partidos de gobierno entre 1942 y 2009).

En 1954, el coloradismo de la lista 15 liderado por Luis Batlle Berres obtuvo la mayoría del gobierno colegiado con dominio en el Senado (17), y en Diputados (51). En ese partido, las diferencias entre la 15 y la lista 14, de los hijos de José Batlle y Ordóñez, nucleados en el diario El Día de Montevideo, eran enormes. Lo mismo ocurría con otras fracciones coloradas (el riverismo, por ejemplo, que se expresaba en el diario “La Mañana”), de intensa militancia antibatllista.

En 1958 llegó la hora de los blancos. Ganaron después de 93 años sucesivos de administraciones coloradas, y tuvieron la mayoría en el Consejo Nacional de Gobierno de nueve miembros, con 17 senadores y 51 diputados. Los problemas de gobernabilidad que vivieron, obedecieron a las divisiones internas, incluso en el bloque triunfador (herreristas y ruralistas). Los legisladores de este partido, respondían a distintos centros de poder. Existía un directorio del Partido Nacional (herrerismo), y un directorio de la Unión Blanca Democrática (UBD, antiherrerista).

En las elecciones de 1966 retornaron al timón estatal los colorados con el presidente Oscar Gestido a su frente, y una bancada parlamentaria de 17 senadores y 50 diputados. Eran varios los sectores. En 1968, cuando empezó el ciclo autoritario de Jorge Pacheco Areco (que asumió el gobierno tras la muerte de Gestido), varios de esos legisladores oficialistas, pasaron a la oposición. Incluso estuvieron en la propia génesis del Frente Amplio, FA (Zelmar Michelini, Alba Roballo).

En 1971, en comicios cuestionados por la oposición, los colorados retuvieron el gobierno, pero sin mayorías legislativas. En febrero de 1972, asumió un Parlamento con 14 senadores y 41 diputados colorados; 12 senadores y 40 diputados del Partido Nacional (el wilsonismo era mayoria, pero las fracciones herreristas eran importantes), y 23 parlamentarios del FA (5 senadores y 18 diputados), que iniciaba su peripecia..

La búsqueda de un acuerdo para asegurarse el control del Poder Legislativo, fue una de las prioridades en la agenda del gobierno electo (Juan Maria Bordaberry-Jorge Sapelli, del pachequismo). En 1972, lo lograron, con sectores herreristas y una fracción que apoyo a Wilson Ferreira (Divisa Blanca, de Washington Beltrán), que tuvo carteras en el gabinete ministerial.

Entre junio de 1973 y marzo 1985, Uruguay vivió en dictadura. En los comicios de noviembre de 1984, volvieron a triunfar los colorados, pero sin mayorías en las dos cámaras (otra vez 14 senadores y 41 diputados). Era un momento muy particular en la historia del país. Existía un sentido de la gobernabilidad democrática que pesaba en todo el arco político. El FA llegó a tener delegados en los entes autónomos.

Coaliciones de gobierno formalizadas entre blancos y colorados (con representación en el gabinete ministerial y apoyo legislativo), se produjeron desde 1990, cuando un blanco (Luis Albero Lacalle), venció en las elecciones, con 13 senadores y 39 diputados de su partido (integrados a distintas fracciones). La alianza gubernativa con colorados, tampoco se extendió durante todo el mandato. El referéndum de la ley de empresas públicas de 1992 (que Lacalle perdió), fue un importante factor disgregador.

Entre 1995 y 2000, los colorados con Sanguinetti, en su segundo mandato, volvieron a la Casa de Gobierno. Tampoco tuvieron mayorías (11 senadores y 32 diputados), pero este partido supo articular una coalición estable con los blancos que presidía Alberto Volonté. En las elecciones de 1994, el crecimiento de la izquierda resultó muy fuerte, lo que se reflejó en la arena legislativa: 43 parlamentarios colorados, 41 blancos, 40 de la izquierda.

En el 2000, Jorge Batlle alcanzó el gobierno. Pero los colorados siguieron con una magra representación legislativa si pensamos en lo que era este partido, -para muchos sinónimo del gobierno-, en las décadas de 1940, o de 1050 (obtuvo 11 senadores y 33 diputados), La coalición con el otro partido fundacional implicó la presencia de varios blancos en el gabinete (como por ejemplo Antonio Mercader, en Educación y Cultura, hoy uno de los fundadores del Partido de la Concertación).

Sin embargo, en 2002, cuando el país vivía una de las peores crisis de su historia, los blancos se fueron de la alianza, y pasaron a la oposición. Es en esa coyuntura, que el hoy líder colorado Pedro Bordaberry, que era ministro de Turismo, asumió interinamente la cartera de Industria. “Este pasaje apresurado a la oposición, en cierta medida, estimula la competencia entre diferentes sectores nacionalistas” (El Partido Nacional de cara al 2004, Daniel Chasquetti, Informe de Coyuntura Nº 4, Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, 2003).

En 2004 y en 2009, la izquierda alcanzó el gobierno, con mayorías propias tanto en el Senado como en Diputados. Esto no ocurría desde los tiempos del general Oscar Gestido, en 1967. Era un reencuentro con buenas tradiciones de la República que aseguraban estabilidad, y la posibilidad real del cumplimiento de compromisos asumidos por quienes fueron electos para gobernar. No era ninguna novedad, como muchos lo plantearon, olvidando lo que sucedió en el pais en importantes tramos del siglo XX.

 

Historia electoral uruguaya

bancas

Nota:

(1) se incluye, cuando corresponde, al vicepresidente de la República como presidente del Senado y la Asamblea General.

Fuente: Corte Electoral. Banco de datos del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República

 

CONSITUCIONES

 

Fuente: “El Uruguay del siglo XX. La política”, Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República, Ediciones de la Banda Oriental., 2003)