Por: HUGO ACEVEDO

El libro demuele los paradigmas de la historiografía oficial, reivindicando al prócer oriental como un héroe de dos orillas y genuino depositario de un proyecto federal, popular y latinoamericanista para las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La obra rescata el perfil eminentemente revolucionario de Artigas, muy distante de la convencional imagen condensada en el bronce por los cipayos y apócrifos nacionalismos funcionales a los intereses de los imperios y las oligarquías.

Este es un trabajo revisionista, que se nutre de información conocida pero también de documentos y testimonios de escasa visibilidad, que corroboran quiénes eran realmente los aliados y los enemigos de José Artigas.

En este caso, la recreación de buena parte de nuestra gesta emancipadora se suma a un profundo análisis de coyuntura, que explica – en forma incuestionable – las causas y ulteriores consecuencias del fracaso del ideario artiguista.

Según el escritor bonaerense, los hitos históricos son hijos de los procesos sociales y de la dinámica de los acontecimientos y no meros productos de la casualidad.

El autor sugiere que -hace dos siglos como en el presente- las hegemonías estaban subordinadas a los intereses económicos y sociales sectoriales.

Aunque suscite escozores en los estratos más reaccionarios y conservadores de la sociedad contemporánea, resulta muy plausible su tesis de que la lucha de clases atravesó la escenografía de las épicas independentistas.

El libro está dividido en tres grandes bloques temáticos, los cuales marcan la inexorable dinámica de los tiempos de cocción del fermento revolucionario en el Río de la Plata.

El primer apartado reseña la juventud y algunos de los más importantes episodios militares liderados por el caudillo, desde su época de contrabandista y “bandido social” (según la romántica tipificación del historiador Eric Hobsbawm) hasta la heroica Batalla de las Piedras y el sitio de Montevideo.

El historiador explica cómo estos acontecimientos fueron templando el espíritu revolucionario del caudillo y su firme convicción sobre cuáles eran los intereses y la lucha por el poder que estaba en juego.

El segundo bloque ingresa en la sustancia más nutritiva del menú literario, al evocar el Éxodo, las Instrucciones del año XIII, el reglamento de tierras y los fuertes antagonismos entre Artigas y el elitismo porteño.

Del abordaje de estos acontecimientos surge nítidamente la visión de un Artigas aferrado a su proyecto antiimperialista, federalista, popular, igualitario, inclusivo y genuinamente democrático, que provocó temor y una airada reacción de rechazo de las oligarquías regionales de turno. No en vano fue calificado de anarquista.

Los últimos dos apartados, que cierran la secuencia, se intitulan “Los pueblos libres, la invasión portuguesa y el porteñismo monárquico” y “San Martín, el tigre traicionado y el precio de la iniquidad”.

Este libro, sin dudas revelador, recupera la estatura americanista de José Artigas y corrobora su irrenunciable vocación por la construcción de una patria grande.

La obra coadyuva a la superación de las fracturas de la memoria, en un tiempo de cambio marcado por renovados proyectos integracionistas y recurrentes conspiraciones balcanizadoras.

(Edición de Aguilar)