Por: Luis Casal Beck

En el “Anuario 2010” del “programa de cooperación de seguridad regional” de la fundación alemana Friedrich Ebert (un estudio de 500 páginas editado en Colombia, y distribuido en toda América Latina), se destina un importante espacio a detallar “El caso Feldman: un extraño affaire con múltiples implicaciones”.

“A principios de noviembre de 2009, -señala-, cuando comenzaba (en Uruguay), la campaña política para la segunda vuelta electoral entre los dos candidatos presidenciales triunfadores de la primera vuelta, el senador José Mujica (Frente Amplio), y el expresidentes Luis A Lacalle (Partido Nacional, 1990-1995), de manera aparentemente casual, quedó al descubierto, un gran depósito ilegal de armas (unas 700); su propietario, Saúl Feldman, contador público de 60 años, y afectado de un cáncer aparentemente avanzado, resultó casi no tener relaciones sociales ni familiares, tampoco vínculos políticos o de negocios, que explicaran el extraño caso”.

Sin embargo, -añade el informe firmado por Julián González, de la Universidad de la República-, el episodio “dio lugar a una peligrosa maniobra político-electoral.

Ella se disparó cuando, apenas descubierto el arsenal, el expresidentes Jorge Batlle afirmó públicamente que el candidato presidencial José Mujica y su entorno político, tenían vínculos con las armas descubiertas, las que aseguró podrían pertrechar un batallón completo. Fundó su afirmación en el pasado de Mujica como dirigente de un movimiento guerrillero(…) Sin embargo, cuando fue citado por la justicia, (Batlle) no aportó pruebas de su afirmación”.

“Acto seguido, -agrega- el asunto llegó a su climax, cuando en ciertos canales de televisión, comenzaron a ser difundidos unos polémicos spots, sin firma (reiterando esta asociación).

Rápidamente, pudo conocerse que éstos habían sido contratados por el Partido Nacional, y elaborados por un conocido publicista argentino. Las armas halladas, sus orígenes, las motivaciones y posibles vínculos políticos o delictivos de sus propietarios, ocuparon los titulares de los medios (de comunicación social uruguayos), al menos una semana. La oposición política, llamó al Parlamento a los ministros del Interior y de Defensa Nacional, pero (las) denuncias resultaron infundadas, y sus argumentos desbaratados”.

Hace cinco años, fue el caso Feldman. En los inicios de esta semana, Batlle Ibáñez apuntó sus baterías contra el candidato presidencial de la centro izquierda, Tabaré Vázquez. Sostuvo, imperturbable en su cuenta en la red social Facebook, que en 1981, cuando asumió el gobierno, en plena dictadura, el general Gregorio Alvarez (hoy preso en la penitenciaría de Domingo Arena por crímenes de lesa humanidad), Vázquez le envió un telegrama de felicitaciónes.

El postulante al gobierno por el FA rechazó esta acusación, a poco de tomar estado público, al ser difundida por distintos medios de prensa. Vázquez recordó que en ese momento (1/9/1981), se encontraba en usufruto una beca, estudiando en Japón; que se trata de un “viejo rumor” (tiene 25 años), y pidió que el exlíder colorado mostrara la prueba, el telegrama en cuestión, cosa que no ocurrió. Esta intervención de Batlle desató a su vez, críticas en las propias filas del Partido Colorado.

Hace cinco años, pasó algo similar a lo que acaba de ocurrir. El día en que salió en Búsqueda la afirmación de Batlle Ibañez asociando las armas de Feldman con la izquierda, en particular con Julio Marenales, un juez del Crimen Organizado lo citó para que aportara los elementos probatorios que estaban en su poder.

Ese mismo día, debió ir a un juzgado. Decenas de reporteros, aguardaron en la puerta de la sede judicial ansiosos por conocer las impactantes revelaciones. Pero no pasó absolutamente nada. Batlle reconoció que eran apenas conjeturas suyas, claro, en medio de una elección presidencial.

“El doctor Jorge Batlle ha sido siempre un generador de desconciertos”, señala di Candia en su antología “Oficio de periodista” (2012) “Pero pocos saben que comenzó a practicarlos, aunque involuntariamente, apenas nacido.

En la primera entrevista que hice para Búsqueda (1/8/1987), me contó que su padre, don Luis Batlle Berres, se había aproximado al médico, procurando que su esposa, no lo escuchara y le había dicho:
-dígame la verdad, doctor: ¿es normal?
Su madre, doña Matilde, en cambio, no dudó en el hecho, pero su desilusión apuntó a sus rasgos físicos.

-no sabés lo feo que era- me dijo en una de las tantas charlas que tuvimos bajo su sombrilla, en la playa La Balconada de La Paloma, que está exactamente frente a su casa de veraneo, porque el ocio y la brisa que viene del océano son propicias a las confidencias- “carón, peludo, de rasgos gruesos, verdaderamente un bicho”.

No es del caso juzgar, -subraya di Candia-, si los años ratificaron aquella comprobación o finalmente la rectificaron. En cambio, la sensación de desconcierto que produjo su aparición en el mundo, parece haber ido prolongándose en el tiempo, hasta trasformarse en una característica que no lo abandonó nunca, ni siquiera durante los cinco años de su gobierno” (ver recuadros)

testimonio de César di Candia
El “oscuro lastre” del político Batlle Ibañez

“(..) cuando estudiábamos en su casa, que era la Presidencia (de la República) de Suárez (y Reyes, en Montevideo), yo llegaba a las seis y pico de la madrugada, y los dos (solamente dos) soldados que custodiaban, como ya me conocían, me hacían la venia, algo que me causaba un leve escozor de desagrado. Luego tocaba timbre, e invariablemente me abría la puerta (su padre), don Luis Batlle, con el mate en la mano.
Entre los dos, tratábamos de despertar a Jorge (Batlle), que gruñía a cada intento (…)
En 1987 anduve tras él para hacer mi primer reportaje para “Búsqueda”, porque una entrevista a Jorge Batlle –lo saben todos los colegas-, nunca fracasa. Ya era senador, se había divorciado, y estaba viviendo en el apartamento de su secretario, que chorreaba clase media por todos los costados. Lo más importante que me dijo en aquella ocasión pasó desapercibido hasta que se confirmó trece años después, siendo ya presidente de la República (2000-2005)
-Lo que me pasa a mi, es que no sé disimular ni me preocupa disimular (dijo Batlle). Si estoy enojado y si estoy triste, salgo triste. La familia Batlle es emotiva y llorona. Soy terriblemente imprudente y no tengo arreglo (…) quizás soy demasiado franco”.
Ya había sido candidato a la presidencia en 1966 y 1971; iba a volver a serlo en el 89, y el diálogo que siguió, no pudo ser otro que éste:
-¿Cómo ves entonces a un presidente de la República haciendo declaraciones imprudentes?
– Eso ya es un asunto distinto. Hay cosas que cuando uno tiene otro tipo de responsabilidad, no debe decir.

Seguramente olvidó esas prevenciones, el día que, siendo ya presidente de la República en su quinto intento, hizo en Buenos Aires, ante una cadena televisiva, declaraciones tan imprudentes que luego tuvo que solicitarle perdón, lagrimeando, al presidente (Eduardo) Duhalde, y el video con su humillación, que fue la de todos, dio la vuelta al mundo. Nadie lo sabía hasta ese momento, pero la vergüenza tenía un hermano mellizo.
Para ser estrictamente fiel a los recuerdos, entre aquel joven discutidor, poco cuidadoso en sus dichos, aficionado a las sorpresas dialécticas, poseedor de un sentido del humor poco compartible, impulsivo, juguetón, autoritario, muy culto, soberbio, buen amigo, enemigo de cuidado; y la persona que presidió el país en la punta del siglo, como había predicho, hubo muy poca diferencia.
A sus amigos de aquellos años, su arrogancia nos resbalaba tanto como nos asombraban su inteligencia y su memoria, o nos llamaba atención su timidez. Pienso que fue ese oscuro lastre de su carácter el que moldeó poco a poco su personalidad. Probablemente su costumbre de hablar más fuerte que los demás en cualquier lugar que se encontrara, de lanzar gruesas risotadas, de llamar la atención, de hacer chistes de escasa gracia, sean una suerte de exorcismo, conciente o inconciente, para ahuyentar la timidez”
(”Oficio de periodista”, César di Candia, julio de 2012).

Perfil

Jorge Luis Batlle Ibañez Tálice

1927 nació en Montevideo un 25 de octubre. Hijo de Luis Batlle Berres, y de Matilde Ibañez Tálice.

1933 golpe de estado de Gabriel Terra. Batlle Berres vivió con su familia en el exilio, especialmente en Argentina.

1937 La familia, regresó a Montevideo. Jorge Batlle estudió en el Colegio Alemán y en el Elbio Fernández.Hizo periodismo; militó en política.

1956 abogado

1957 primer matrimonio (Noemí Lamuraglia); dos hijos: Beatriz (1962), y Raúl Lorenzo (1965)

1959 ingresó a la Cámara de Representantes (Montevideo), Electo por la lista 15, de su padre; octavo candidato.

1962 reelecto diputado por Montevideo (lista 15, quinto titular)

1964 muerte de Luis Batlle. Dirige el diario “Acción” y la radio “Ariel”.

1965 ganó la interna de la lista 15. Impulsó una reforma constitucional presidencialista.

1966 candidato presidencial (215. 642 votos); perdió ante el general Oscar Gestido (262.040).

1968 devaluación monetaria. Acusado de “infidente”.

1970 duelo con Manuel Flores Mora

1971 candidato presidencial (242.804), perdió ante el pachequismo (fórmula Bordaberry-Sapelli: 379.515).

1972 procesado por la Justicia Militar por ataque a la fuerza moral del Ejército, por denunciar vínculos entre mandos castrenses y exguerrilleros (tipo “Amodio Pérez”). La 15 se fue del gobierno. Preso 2 meses.

1973 golpe de estado.

1976 proscrito. Integró el “triunvirato” de dirección colorada con Amilcar Vasconcellos y Raumar Jude. .
1980 militó por el no al plebiscito de la dictadura.

1982 en las internas coloradas el Batllismo Unido derrotó al pachequismo.

1983 le restituyeron sus derechos políticos (13 de noviembre)

1984 en las elecciones, triunfan los colorados (Sanguinetti- Tarigo). Fue electo senador.

1988 quiere ser candidato presidencial. Duro enfrentamiento con Sanguinett, de la 15, que respalda a Tarigo. Reclamó internas Dijo representar a “los indios” y no a los “caciques”.

1989 Internas del batllismo. Las ganó, y como candidato presidencial, muy resistido por la otra corriente (los que estaban con Tarigo), condujo a su partido a una gran derrota, con el 30,29 % de los votos. (41,23 %; en
1984; 40,96 %, en 1971). Los blancos con Luis Lacalle
de Herrera volvieron a ser gobierno como en 1958 y en 1962. Ese año se caso con Mercedes Menafra.

1994 candidato presidencial (102.551 votos; 5,05 % del
padrón general). Electo senador.

1997 reforma constitucional con candidato único por partido y balotaje presidencial.

1999 candidato único por los colorados. Pierde en primera vuelta ante la izquierda (Tabaré Vázquez), pero gana en el balotaje, con el apoyo de los blancos.
Octubre: FA: 40, 11 %; P Colorado: 32,78 %; Noviembre: Batlle: 54,13 %; Vázquez: 45,87 %.
2000 presidente de la República hasta marzo de 2005.

2002 estalló la crisis. Irritado, llegó a sostener que “los argentinos, son una manga de ladrones, del primero al último”. El 4 de julio, fue recibido por el presidente de de eses país, Eduardo Duhalde, y con lagrimas en sus ojos, se disculpó.

2004 triunfó Vázquez en primera vuelta. Batlle se retiró con apenas el 1 % de aprobación pública a su gestión, y el Partido Colorado alcanzó el 10, 34 % de los votos.

2009 Poco antes de las elecciones, buscó asociar el hallazgo de un arsenal clandestino (Saúl Feldman), con la izquierda. Citado por un juez del Crimen Organizado, reconoció que no tenía prueba alguna acerca de sus comentarios al semanario “Búsqueda” de Montevideo.

Montevideo.