Por: Luis Casal Beck

Las investigaciones son coincidentes. El rechazo a las medidas de seguridad, una política económica definida como “antipopular”, y “antinacional”, y resistida por los sindicatos; la militarización de los empleados en huelga; la clausura de diarios y semanarios; la represión a los estudiantes; el desconocimiento de muchas resoluciones de la justicia y del propio Parlamento, -todos rasgos caracterizadores del “pachequismo” desde 1968-, impulsaron a la oposición mas progresista, a la búsqueda de acuerdos concretos que se proyectaran en los comicios previstos para noviembre de 1971.

El momento clave parece haber sido entre junio y julio de 1970  en que se perfiló “un pacto táctico”, según lo señaló Oscar Bottinelli, que se convertiría poco después en el primer secretario político de  Liber Seregni, un general del Ejército retirado por divergencias con el régimen (1969), y cuyo nombre circuló dentro del Partido Colorado como posible candidato presidencial de un espacio opositor (ver “Los caudillos. Liber Seregni. La unidad de las izquierdas”, de Gerardo Caetano y Salvador Neves, 2012).

El “grupo de los cinco”, como se los conocía, por su actividad mancomunada en aquel duro período de conflictos sociales y violencia política, estaba integrado por los diputados por Montevideo Rodney Arismendi, secretario general del Partido Comunista (PCU); Luis Pedro Bonavita, presidente del Frente Izquierda de Liberación (FIDEL), Juan Pablo Terra, presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y los senadores Zelmar Michelini, secretario general del Movimiento por el Gobierno del Pueblo, lista 99, del Partido Colorado, y Francisco Rodríguez Camusso, líder del Movimiento Blanco, Popular y Progresista (MBPP), del Partido Nacional.

Arismendi (1913), era el decano de los diputados (integraba ese cuerpo desde 1946). En 1955, al asumir la secretaria general del PCU, Arismendi formuló una teoría de la revolución uruguaya que concebía la existencia de un Frente Democrático para la Liberación Nacional, el que debía cumplir, a su juicio, un rol significativo.

En 1962, el PCU propició la creación de un Frente Izquierda de Liberación (FIDEL), con disidentes blancos y colorados. El político comunista era un teórico del marxismo leninismo reconocido mundialmente y autor de varios ensayos de amplia circulación. Dirigía la revista “Estudios”.

Bonavita (1903), periodista en el diario “El País” y su redactor responsable (1948-1954), procedía del nacionalismo independiente (integró su directorio, entre 1943 y1949). Ocupó la  subsecretaria de Ganadería y Agricultura (1943-1945), y el directorio del Frigorífico Nacional (1959-1961). Escribió un libro de gran impacto destacado en la “Antología del Ensayo Uruguayo Contemporáneo” por Carlos Real de Azúa (“Crónica General de la Nación”, 1958).

En 1961, dio un giro a la izquierda y empezó a colaborar con el diario “Epoca”, tuvo una columna en el semanario “Marcha”, y desde 1962 presidió el FIDEL. Era desde 1967 uno de los cinco diputados del FIDEL por Montevideo (primer titular en la lista 1001). .

El arquitecto Terra (1924), fue cofundador y presidente del Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH). Intervino en los años 60 en la experiencia desarrollista de la CIDE, dirigida por Enrique Iglesias (responsable del sector vivienda) Era desde 1961  catedrático de sociología en la Facultad de Arquitectura. En 1966 resultó electo diputado del PDC, y a partir de 1969, ocupó su presidencia. En 1968, a poco de decretarse las medidas de seguridad, llamó a la unidad de la oposición democrática contra el autoritarismo gubernamental.

Michelini (1924), estaba en el Parlamento desde 1955. Fue una de las primeras espadas del caudillo colorado Luis Batlle Berres  (escribiendo en su diario “Acción”), y líder de sus diputados. En 1962 cofundo un nuevo sector (la “99”); en 1966, no aceptó ser compañero de fórmula del general Oscar Gestido, que ganó aquel comicio junto a Pacheco, a quien le fue ofrecida con posterioridad la candidatura vicepresidencial. Tuvo su propio diario (“Hechos”, 1965-1967). Electo senador (1966), integró como ministro de Industria el gabinete desarrollista de los 100 días de Gestido (1967), con otros batllistas como Amílcar Vasconcellos. Fue un implacable censor de Pacheco (que asumió el gobierno en diciembre de 1967, al morir Gestido), y las medidas de seguridad (aplicadas desde 1968).

Rodríguez Camusso (1923), Militó desde muy joven en la poderosa agrupación de Daniel Fernández Crespo (lista 51) del Partido nacional, y llegó a ser diputado a partir de 1951. Presidió la Cámara de Representantes, en 1959, tras la victoria blanca del 58 (después de 93 años consecutivos de gobiernos colorados). Senador (1963-1964), ministro de Salud Pública (1964-1967), En 1968, se fue distanciando de la orientación conservadora mayoritaria de su partido (el directorio, era presidio por Martin R Echegoyen), creo su grupo (el Movimiento Blanco, Popular y Progresista, MBPP), hasta la ruptura.

En aquel 1970, la victoria de la Unidad Popular con Salvador Allende en Chile (4/IX), fue un estímulo para aquel proceso de unidad. El 7 de octubre, un conjunto de personalidades dio a conocer a través de “Marcha” un documento en apoyo a las negociaciones en curso. Entre los firmantes, figuraba Carlos Quijano,

En diciembre, se fueron precipitando los acontecimientos: la 99 rompió con el lema Partido Colorado (4-5/XII), el MBPP se desvinculó el Partido Nacional (7/XII); el XX congreso del PCU respaldó la alianza (13/XII), el Partido Socialista, clandestino, apoyó aquella convergencia (18/XII); el PDC, decidió ofrecer su lema (19/XII). Otros sectores, se pronunciaron a favor como los Grupos de Acción Unificadora (GAU), del líder sindical Héctor Rodríguez, o el Movimiento Revolucionario Oriental (MRO), del diputado Ariel Collazo, un escindido del Partido Nacional, que había estado en la fundación del FIDEL.

El 8 de enero de 1971 surgió un Frente del Pueblo, integrado por el PDC y la 99 de Michelini, que hizo un llamado a la creación de un Frente Amplio, como “una coalición organizada, con estructuras democráticas, autoridades comunes, mandato imperativo y otros mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos”.

En el documento, fueron delineados una serie de “puntos programáticos”, el primer de los cuales, señalaba: “restitución de las libertades, derechos y garantías. Funcionamiento pleno de la democracia representativa con pluralidad de partidos políticos. Libertad de expresión y prensa, sin monopolios ni exclusiones fundadas en el poder político o económico. Efectiva libertad para la vida sindical, religiosa y cultural. Libertad de enseñanza. Independencia real del Poder Judicial”.

El Frente del Pueblo invitó a todas las organizaciones que coincidieran con los objetivos expuestos a reunirse el 5 de febrero siguiente. El encuentro se cumplió en el Palacio Legislativo. Ahí nació el Frente Amplio.

 

Declaración del 7 de octubre
“Los ciudadanos que suscriben, preocupados por la grave situación que le ha creado al país la aplicación sistemática de una política cuya regresividad y violencia no ha conocido precedentes en el correr de este siglo, y ante la oportunidad de la futura instancia electoral, declaran:

 

1)  Que estiman indispensable la concertación de un acuerdo sin exclusiones, entre todas las fuerzas políticas del país que se opongan a la conducta antipopular y antinacional del actual gobierno, con vistas a establecer un programa destinado a superar la crisis estructural que el país padece, restituirle su destino de nación independiente y reintegrar al pueblo la plenitud del ejercicio de las libertades individuales y sindicales.

2) que dicho acuerdo, debe ser acompañado de una adecuada coordinación que instrumente su disciplina, dirección y control para que la lucha resulte eficaz, en todos los niveles de la acción popular, a fin de hacer realidad el programa propuesto.

3) que la concertación de tal acuerdo surge como prerrequisito indispensable para enfrentar cualquier instancia electoral, y solamente su existencia y el puntal acatamiento de sus bases programáticas y organizativas, abrirán realmente alternativas de poder a las fuerzas populares, abocadas a enfrentar la situación de dependencia acentuada bajo el actual gobierno y por la oligarquía nacional, en connivencia con el imperialismo.

4) que expresan su solidaridad con las gestiones emprendidas para alcanzar un positivo entendimiento de todas las fuerzas populares y que es su decidida voluntad colaborar con los esfuerzos tendientes a lograr el instrumento político adecuado a ese fin.

5) que la “ley de lemas” y el artículo 79 de la Constitución oponen a  la libre expresión electoral obstáculos que es urgente que los dirigentes de las fuerzas políticas superen, si es que se desea sinceramente restituir a la ciudadanía, la auténtica disposición de su destino, y evitar que continúe la falsificación de su voluntad.

6) que exhortan a la ciudadanía a suscribir esta declaración, como acto afirmativo de una voluntad unitaria y como apremiante reclamación a los directivos de los partidos de orientación democrática, progresista y antiimperialista, para que plasmen en hechos políticos concretos, el deseo de las fuerzas populares de realizar una política de libertad y bienestar, fundada sobre el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República.

Gral. Dr. Arturo J. Baliñas, Dr. Oscar H Bruschera,  Dr. Luis Alberto Viera, Héctor Rodríguez, Germán D´Elía, Esc. Ernesto Guerrini,  Dr. Carlos Martínez Moreno, Lil Gonella de Chouhy Terra, Eduardo Payssé González, Arq. C. A. Herrera MacLean, Dr. Carlos Quijano, Prof. Dr. Eugenio Petit Muñoz, César Aguiar Beltrán (siguen las firmas).

Publicado en el semanario “Marcha” el 7 de octubre de 1970.