“La responsabilidad de gobernar es muy alta. Está condicionada a cometer pocos errores y a aplicar políticas públicas que verdaderamente se traduzcan en el bien de las mayorías”, por ello “Está en juego la posibilidad de avanzar o retroceder. La del Frente Amplio y la del pueblo”, escribió recientemente la senadora socialista Mónica Xavier, quien fuera presidenta del Frente Amplio, cargo al que accedió por votación secreta.

Estas palabras son oportunas en el momento que “Hace un año el pueblo uruguayo renovó su confianza al gobierno progresista” y que a la vez los uruguayos dijimos “No a la baja” de la edad de imputabilidad.

Es así que llegamos al tercer gobierno frenteamplista que estamos viviendo, practicando una estrategia política que permitió construir un país en pleno desarrollo “mediante el fortalecimiento de un enfoque con inclusión”, nos dice Xavier, quien recuerda que esta política “implica crecer y hacer posible que quienes menos tienen accedan a condiciones de vida dignas”. Esta es “la razón de ser del Frente Amplio”, nos recuerda la dirigente socialista, quien puntualiza que bajo los gobiernos del FA “la clase media aumentó de 22% en 2002 a 60% en tan solo una década”.

“A la vez se modernizó la matriz energética, el saneamiento” y se dispone “de una de las mayores coberturas de fibra óptica del mundo”.

Estas y otras conquistas son destacadas por Xavier, que son conocidas por el pueblo uruguayo pero que en los últimos días han desaparecido debido a problemas internos de la fuerza política y a errores en la gestión de gobierno, donde los personalismos parecen dominar la atención de los uruguayos de a pie.

Si en los próximos meses de lo que queda del año 2015 no surge un nuevo talante en esta colectividad de izquierda, van a estar en peligro las nuevas transformaciones de la sociedad uruguaya.

En medio de un clima de enfrentamientos, desmentidos y críticas, el gobierno se está desgastando, al igual que la coalición de izquierda. Mientras esto ocurre comienza a generalizarse en la sociedad, la idea de que en todo el sistema político los distintos actores son todos iguales.

De confirmarse esta imagen es posible que la oposición cambie su aspecto conservador y comience a construir una nueva opción política, como la que está insinuando Jorge Larrañaga, con miras a desplazar del gobierno, en las próximas elecciones nacionales, al Frente Amplio. Hasta ahora, el principal aliado del PN hay que ir a buscarlo a las filas de la coalición de izquierda. Es que ese es el escenario de los errores y el sectarismo.