Cada vez falta menos para las elecciones departamentales. Como ya se ha dicho desde estas páginas, el próximo 10 de mayo en Maldonado no solo habrá elecciones, sino que también se vivirá un verdadero plebiscito.

Serán el Frente Amplio y los diez años de gobierno de Oscar de los Santos los que serán considerados por la ciudadanía. Pero el próximo 10 de mayo no solo estará en juego la actitud de la coalición de izquierda como fuerza gobernante, sino que también será plebiscitado un conjunto de actitudes y propuestas políticas que durante décadas llevó adelante la dirigencia de los viejos partidos.

Se puede discutir -se debe discutir- sobre las conductas políticas de ayer y de antes de ayer, poniendo sobre la mesa el peligro de que las conductas más sanas de la sociedad sean derrotadas, permitiendo el retorno de viejas prácticas políticas que dañaron lo mejor de las conductas ciudadanas.

Algo de esto, por cierto, fue recientemente explicitado por la intendenta fernandina Susana Hernández cuando, según versión de FM GENTE, alertó que los fernandinos están arriesgando perder 10 años de trabajo si gana el Partido Nacional. Afirmó, también, que el FA necesita gobernar 15 años más y recordó que la dirigencia blanca local “Viene por la joya de la abuela”, y por eso pidió volver a enamorar a la gente.

Esta posible vuelta de Enrique Antía a la jefatura de la Intendencia de Maldonado generó actitudes contradictorias en el electorado fernandino. Muchos de los votantes que creían que el triunfo del FA estaba asegurado, se sintieron cuestionados por los mensajes que emitían las encuestadoras, donde en el mejor de los casos para el Frente daban un empate.

Primero hubo una gran alarma en el frenteamplismo por el avance “concertante”, pero hace pocas horas el estado de ánimo cambió radicalmente y la gente retomó la militancia. Esto fue tan así que los candidatos Darío Pérez y Pablo Pérez coincidieron en señalar que “el peligro avivó al mamado”.

El ex intendente De los Santos ha dicho en las últimas horas que dará la batalla en la arremetida final y también habló de la ética y la política, señalando que hay “otros” que “se aprovechan de la política a costa de la ética para resolver los problemas personales de sus amigos”.

Hoy se puede asegurar que en Maldonado se vive un clima político plebiscitario, donde están dadas las condiciones para que las políticas del cambio se profundicen con un nuevo gobierno del FA.

Este latir del pulso también se presenta en otras zonas del país, como son Montevideo, Canelones, Salto, Paysandú, Cerro Largo y Rocha.